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PAÍS VASCO El ex delegado del Gobierno del PP en Euskadi organiza una charla con un guardia civil condenado por torturas

La asociación creada por el conservador Carlos Urquijo ofrecerá una conferencia sobre ETA en la que estará Manuel Sánchez Corbí, uno de los responsables de las torturas sufridas por Kepa Urra en 1992. Aznar lo indultó y Rajoy lo ascendió.

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El coronel Manuel Sánchez Corbí, situado en el centro de la foto, en una imagen de archivo. EFE

Cabeza, cara, párpados, nariz, espalda, estómago, cadera, brazos y piernas. Prácticamente no hubo rincón del cuerpo de Kepa Urra que no fuera alcanzado por los golpes que recibió en un descampado, poco después de ser detenido por la Guardia Civil durante una redada contra presuntos miembros del “Comando Bizkaia” de ETA en enero de 1992. Uno de los tres guardias civiles condenados por aquella sesión de torturas estará el sábado en Bilbao para hablar, precisamente, de ETA.

Se trata del coronel Manuel Sánchez Corbí, un experimentado mando de la lucha antiterrorista que logró ser ascendido pese a haber sido condenado (y luego indultado) por los malos tratos infligidos a Urra. El veterano integrante de la Benemérita ha sido invitado por la asociación Esteban de Garibay, un think-tank conservador creado por el ex delegado del Gobierno del PP en Euskadi, Carlos Urquijo.

La conferencia, titulada “¿Hemos acabado con ETA?”, se celebrará en la selectísima sociedad La Bilbaína, donde también estarán presentes Enrique López López, Consejero de Justicia, Interior y Víctimas de la Comunidad de Madrid, y Joseba Arregui, ex consejero de Cultura del Gobierno Vasco.

De todos ellos, Sánchez Corbí es el único que puede presumir de haber realizado tareas antiterroristas en el terreno. Una de esas tareas, precisamente, le valió una condena.

"Arrastrado por el suelo"

“El autor alega que, en el curso de su traslado al cuartel de la Guardia Civil, los guardias civiles lo condujeron hacia un terreno amplio, donde le hicieron sufrir graves malos tratos”. Así comienza uno de los párrafos del dictamen del Comité Contra la Tortura de la ONU en mayo de 2005, cuando analizó el caso de Urra. “Fue desnudado, esposado, arrastrado por el suelo y golpeado. Indica que después de seis horas de interrogatorio, tuvo que ser llevado al hospital, ya que su pulso era muy alto, no hablaba, estaba sin fuerzas y en estado inconsciente; su boca y su nariz sangraban”, relata.

"En el hospital estuvo presente un pequeño destacamento de la Guardia Civil"

Sobre este mismo caso, Amnistía Internacional documentó en un informe sobre torturas que “en el hospital estuvo presente constantemente un pequeño destacamento de la Guardia Civil”. “El 30 de enero, a las ocho y media de la tarde, según los registros del hospital, Urra Guridi pidió socorro. Una enfermera que entró en su habitación, encontró en ella a dos guardias civiles armados. El paciente tenía sangre en la boca”, destacó AI.

En noviembre de 1997, la Audiencia Provincial de Bizkaia condenó a tres guardias civiles por el delito de torturas. Las penas para cada uno de ellos fueron de cuatro años, dos meses y un día de prisión, así como seis años y un día de inhabilitación en cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la suspensión de sus funciones durante el tiempo de la pena de prisión, además del pago de una indemnización de medio millón de pesetas al denunciante. Entre los guardias civiles condenados estaba Sánchez Corbí.

En septiembre de 1998, el Tribunal Supremo decidió rebajar las condenas a un año de cárcel, alegando –tal como recordaba el Comité Contra la Tortura de la ONU en su resolución– que “los guardias civiles agredieron al autor con el objeto de obtener una confesión sobre sus actividades y las identidades de otros individuos”.

“Mientras estaba pendiente el recurso de apelación ante el Tribunal Supremo, uno de los guardias continuó ejerciendo sus labores en territorio francés como responsable de la coordinación antiterrorista con las fuerzas de seguridad francesas e inició, con autorización del Ministerio del Interior, un curso para acceder al grado de Comandante de la Guardia Civil”, destacaba el comité de la ONU.

Indulto y ascenso

En julio de 1999, el Gobierno de Aznar concedió los indultos a los tres guardias civiles, “suspendiéndoles de todo cargo público durante un mes y un día. “A pesar de la suspensión, el Ministerio del Interior mantuvo en activo a uno de los guardias civiles en un puesto de alta responsabilidad. Los indultos fueron otorgados por el Rey mediante decretos que fueron publicados en el Boletín Oficial de leyes de España”, señalaba el órgano de Naciones Unidas.

En efecto, Sánchez Corbí siguió ascendiendo en la Guardia Civil. En 2015 fue designado jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) por el Gobierno de Rajoy. Su suerte cambió en el verano de 2018, cuando el ministro de Interior del Ejecutivo socialista, Fernando Grande Marlaska, ordenó su cese por “falta de confianza”. Quien sí confía en él es el ex delegado del Gobierno del PP, Carlos Urquijo, quien este sábado le esperará en la puerta de La Bilbaína para darle la bienvenida. Una vez dentro, hablarán de ETA.

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