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Caso Villarejo Proyecto 'Trapa' de Villarejo: la supuesta amenaza a BBVA que acabó en operación redonda para Sacyr y Francisco González

En los primeros años 2000 estuvo a punto de producirse un terremoto financiero con distintas informaciones que apuntaban al intento de asalto por parte de la constructora Sacyr al consejo de administración de BBVA; asalto que buscaba, en teoría, el desalojo de Francisco González de la presidencia del banco. BBVA contrató a Villarejo supuestamente para frenar esa escalada. Pero una vez más, como en todo lo relacionado con el comisario encarcelado, nada es lo que parece. 

Protagonistas del Proyecto Trapa
De izquierda a derecha: Francisco González, expresidente del BBVA; Julio Corrochano, antiguo jefe de seguridad del BBVA; Luis del Rivero, expresidente de Sacyr; y el comisario Villarejo.

Una buena y pensada estrategia de comunicación que provoque difusión y debate puede hacer creer a todo un país cualquier cosa por infundada o cuestionable que sea. Lo demostró Orson Wells con aquel mítico programa de radio que convenció a no pocas personas de que los alienígenas habían invadido la Tierra. Villarejo está a una distancia sideral de Orson Wells, pero es incuestionable su capacidad para confundir hasta al más avezado.

En 2004, Villarejo fue contratado por BBVA por 510.000 euros más IVA para lo que se ha vendido, de manera resumida, como servicios del comisario para abortar la entrada de Sacyr en el consejo de administración del banco para controlarlo y desalojar a Francisco González de la presidencia. De acuerdo con esta hipótesis, los servicios del comisario tenían como fin "espiar" y "neutralizar" con malas artes al que define como el "grupo hostil (GH)", conformado, según su vibrante relato, por accionistas y directivos de Sacyr y sus apoyos (políticos interesados y supuestos enemigos personales de Francisco González).

Villarejo lo llamó "proyecto Trapa" (luego "Trampa" o "FG") y fue el primero de los ocho contratos que el comisario firmó con la entidad financiera hasta 2016 y por los que ingresó en total y como mínimo 8,8 millones de euros más IVA (el último, "Entorno y Seguridad", consistente en una iguala mensual de 50.000 euros más IVA, estaba en vigor al momento de su detención, el 3 de noviembre de 2017).

Estos ocho contratos se saltean con otros "proyectos" sin aparente remuneración que, según se desprende de un análisis en profundidad de la pieza BBVA, en algunos casos sirven al binomio Villarejo/Julio Corrochano (ex jefe de Seguridad del banco) como "espantos" para estimular nuevas contrataciones interesadas en periodo de sequía (por ejemplo, el proyecto relacionado con Eduardo Inda llamado Gossip , del que ya informó Público en exclusiva) o para garantizarse la renovación de contratos en marcha (el asunto llamado "Riesgo Presidente", entre otros). La relación de contratos y "proyectos" puede verse en la siguiente tabla.

Relación de "trabajos" de Villarejo para BBVA de 2004 a 2017. Elaboración propia de 'Público' con datos del sumario

La relación de más de 13 años de Villarejo con BBVA se investiga en la pieza IX BBVA de la macrocausa Tándem, que se instruye desde noviembre de 2017 en el Juzgado Central 6 de la Audiencia Nacional por Manuel García Castellón. Miembros de aquel supuesto "grupo hostil" que definía Villarejo en este primer Proyecto Trapa, y que decía espiar, se han personado en la causa como "perjudicados". Se trata de Luis del Rivero, entonces presidente de Sacyr; José Domingo de Ampuero, exvicepresidente de BBVA desde 2002; Vicente Benedito, ex director general adjunto y consejero de Sacyr; Carlos Arenillas, expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV); y Miguel Sebastián, entonces Director de la Oficina Económica del Gobierno (abril de 2004 a septiembre de 2006) y luego ministro de Industria (abril de 2008 a diciembre de 2011). Con fecha de 5 de octubre de 2020, los tres primeros presentaron un escrito en el juzgado para quejarse de que BBVA no encargó informe pericial alguno a Price Waterhouse Coopers para investigar el encargo de Villarejo contra el "grupo hostil". 

A pesar de que ese objetivo de neutralizar a un grupo hostil que quiere entrar en BBVA figura en la quincena de "informes" que Villarejo produjo —y es asumido como su verdadera misión por Asuntos Internos, fiscales y magistrado—, hay dos hechos que no admiten discusión y que apuntan en una dirección diferente y mucho más beneficiosa para las dos partes supuestamente enfrentadas: una operación win-win para Sacyr y González (un win-win es cuando ambos ganan y se necesitan mutuamente para ganar). Estos dos hechos son la consecuencia de todo el revuelo montado por el supuesto intento de entrada de Sacyr en BBVA:

a) Para Sacyr: una operación bursátil con opciones (variante equity swapsobre acciones del banco, que hizo ganar a la constructora nada menos que 148,6 millones de euros y disparar sus propias acciones en bolsa. A ello habría que añadir, en su caso, lo que ganasen accionistas, ejecutivos y quienes ejecutaran la misma operación que Sacyr pero a título personal.

b) Para Francisco González: la confirmación de su persona en la presidencia de BBVA, y además por cinco años —hasta entonces el mandato presidencial era inferior— al asegurarse el apoyo del consejo de administración el 2 de diciembre de 2004 y el de la junta de accionistas de 26 de febrero de 2005 al cerrar filas consejeros y accionistas en torno a él frente a Sacyr, vista como un enemigo externo común. 

Hitos cumplidos por Sacyr y Francisco González en una operación que fue un win-win, versus calendario de remuneración a Villarejo. Elaboración propia de Público con datos del sumario

¿Tenía realmente Sacyr intención de asaltar el BBVA?

Sería difícil de creer que alguien contratara a Villarejo para abortar un peligro que no fuera tal, en este caso el supuesto intento de entrada de Sacyr en BBVA. Los elementos de prueba que se esgrimen para afirmar en los oficios policiales de la pieza BBVA que sí existía dicho peligro son: la aprobación de la iniciativa por el consejo de Sacyr, la visita de Del Rivero al entonces consejero delegado del banco, el contrato de Villarejo firmado con BBVA, lo que "dicen" los informes  del comisario que supuestamente tienen al banco como destino, los recortes de la prensa de la época de "investigación" y exclusivas —sospechosamente coincidentes con algunos de los textos de Villarejo—, así como la extensa colección de crónicas sobre declaraciones públicas de intenciones de ejecutivos de ambas partes, y también de políticos que se posicionaban a favor o en contra de la operación, contribuyendo, por tanto, a darle al asalto un barniz de credibilidad.

A la apariencia de realidad contribuyó también el aireado cruce de cartas de Sacyr con el Banco de España. En la primera misiva, la constructora preguntaba al organismo por futuribles como, por ejemplo, si se consideraría un 3,1% una participación significativa para sentarse en el consejo de BBVA (en el caso de que ejecutase las opciones, se entiende). El Banco de España se negaba a pronunciarse sobre la supuesta operación de entrada de Sacyr en BBVA con la información que se le remitía desde la constructora.

Parece todo ello un conjunto abrumador de pruebas sobre una operación real en marcha para la entrada en BBVA, pero no lo suficiente como para despreciar el hecho de que Sacyr no tenía acciones de BBVA sino opciones, algo que pone en seria duda que la constructora pudiera o tuviera la intención real de entrar en el consejo del banco. El 3,1% del capital que se publicaba que tenía consistía en realidad en opciones sobre acciones de BBVA y además bajo la modalidad de equity swap, un instrumento financiero más barato aún que una opción al uso y mucho menos controlado: lo que tenía en realidad Sacyr, de manera simplificada, era el derecho (que no obligación) a comprar el 3,1% de las acciones de BBVA a un precio prefijado y en una fecha futura. Algo bien distinto y no equiparable a una participación en su capital.

El intermediario: Societé Generale, al mando de Donato González, alias 'Donatello'

Cuando se adquiere un derecho a comprar una acción en una fecha futura a un precio prefijado, si llegada dicha fecha la cotización está más alta y se ejecuta la opción de compra seguida de una venta inmediata se puede realizar un gran beneficio con una inversión limitada. El coste de un derivado (como es la opción en cualquiera de sus variantes) es muy inferior al de una acción. Porque no es lo mismo. 

Tal y como explica en su página 11 la memoria de 2004 que Sacyr depositó en la CNMV en marzo de 2005, el 16 de febrero la constructora ejecutó las opciones y ganó con la jugada la bonita cifra de 148,6 millones de euros pocos días antes de la junta general de accionistas. 

Memoria Anual 2004 de Sacyr describiendo la operación de compra y venta de las opciones sobre acciones de BBVA. Pantallazos de web de Sacyr y La Voz de Galicia

A esta cifra habría que añadir, en su caso, lo que ganasen personas físicas que también tuvieran en las manos los boletos premiados (opciones iguales que las de Sacyr sobre acciones de BBVA) e hiciesen la misma operación. Por si fuera poco, tras ingresar la millonaria ganancia, las acciones de Sacyr se dispararon en bolsa. Personas de larga trayectoria en el sector financiero y de las que Público ha recabado su opinión concuerdan en que a la publicitada intención de entrada le faltaba mucha enjundia, y añaden, acerca de la actual personación como perjudicado de Luis del Rivero: "Si aquello fue ser ‘perjudicado’, yo también lo quiero".

De acuerdo con lo que Sacyr apunta en su memoria, había comprado las opciones en "en el segundo semestre de 2004"; presumiblemente a finales del verano. Esto es, antes de que se filtrara a un medio digital la supuesta intención de entrada en BBVA, que fue lo que según Villarejo promovió su contratación. Sacyr vende las opciones equity swap el 16 de febrero de 2005, pocos días antes de la junta general de accionistas de BBVA de 26 de febrero, con la cotización más alta que el precio prefijado en el momento de su compra. No es descabellado suponer que en la recuperación de la cotización de la acción de BBVA tuviera que ver el alivio del mercado al ir comprobando que tras el intento de entrada de Sacyr no había más que mucho ruido.

El broker que usó Sacyr para la compra primero y luego ejecución de las opciones fue casualmente Societé Generale, una banca francesa que en España solo opera como "banca de inversión" y que es reconocida como una especialista en operaciones con derivados de renta variable. En 2004 Societé estaba pilotada por Donato González como jefe de operaciones en España y Portugal. Y ya en esa época las anotaciones de Villarejo situaban a Donato (o Donatello, según lo apodó el comisario encarcelado) en la Torre Picasso, edificio en el que también estaba la oficina del comisario. En su misma planta, la novena, concretamente. 

En la quincena de informes que Villarejo produce sobre el "proyecto Trapa", "Trampa" o "FG", el comisario no oculta el protagonismo de Societé Generale como "equipo técnico" de Sacyr; no podía, dado que era bien conocido en el sector financiero que Donato González era el broker. Sin embargo, en todo momento, Villarejo omite que lo que intermedia Societé para Sacyr son opciones y no acciones y solo menciona a Donato o Societé en cinco "informes", sin darle mucha importancia y siempre en compañía de Intermoney, a quien le da todo el papel principal de asesor y/o broker de Sacyr. Tras las noticias de enero 2005 acerca de la cancelación por parte de BBVA de sus relaciones con Societé Generale, Villarejo llega a decir en un informe, el de 21 de enero de 2005, que Societé Generale está "en franca retirada" de todo el asunto.  

Menciones de Villarejo en sus informes acerca de la participación de Societé Generale (Donato González) en el "asalto" de Sacyr al BBVA. Elaboracion propia de Público con informes colgados por Moncloa.com

No es la única operación de bolsa especulativa en la que aparece como asesor o como broker Donato González y en la que participan Villarejo y/o personas de su órbita. Sin ir más lejos, nos lo encontramos en las operaciones de Florentino con ACS e Iberdrola que ya explicó Público.

Tampoco es la única operación bursátil mencionada en el sumario Tándem con participación de Sacyr y donde Luis del Rivero se presenta como "víctima". En 2011 Sacyr es protagonista junto a Pemex de otra operación intensamente publicada como "intento de toma de control" de Repsol: una operación con Miguel Sebastián ocupando ya la cartera de Industria, en la que además aparece detrás otra maniobra de financiación, también con intervención de derivados sobre acciones (en este caso acciones de Repsol) en su variante de equity swap. Repsol contrató a Villarejo, en este caso junto a La Caixa; el comisario llamó a sus investigaciones sobre el asunto "Proyecto Wine" y ahora se investigan en otra pieza separada. 

Sacyr, el enemigo externo común que 'salvó' a Francisco González

Mientras que Sacyr ganó un buen dinero, Francisco González logró salvar las dos bolas de partido: la primera, el 2 de diciembre 2004, cuando el consejo de administración de BBVA cerró filas con él "contra el intento de Sacyr de entrar en el banco"; y la segunda, el 26 de febrero de 2005, cuando fue confirmado ("arropado", se escribía) en la junta general de accionistas como presidente de BBVA y además por cinco años.

Hitos clave para Francisco González hasta que es confirmado presidente de BBVA y con cinco años de plazo presidencial. — Elaboración propia

Pues bien, resulta que el contrato de BBVA con Villarejo para "Trapa/Trampa" lleva precisamente la fecha de 2 diciembre de 2004 y, aunque se presenta como el banderín de salida para el inicio de los trabajos del comisario, algunos indicios sugieren que, en realidad, se trataba de formalizar una relación previa tras conseguirse el primer hito: superar el trance del consejo de administración.

Así, el contrato de BBVA con Villarejo se firma por 510.000 euros más IVA y veinte días después de la superación del hito, el 23 de diciembre de 2004, Villarejo emite tres facturas por un importe total de 270.000 euros que se cobran poco después, dando la sensación de que se cobran por un trabajo realizado y no en concepto de provisión de fondos. Es más, precisamente el 23 diciembre de 2004, en conversación telefónica que Villarejo graba y etiqueta como "Kol-23.12.04"  —y de la que ofrecemos un extracto de la transcripción que obra en el sumario—, Julio Corrochano, el ex jefe de seguridad de BBVA, valedor del comisario, le sugiere poner en el concepto de estas tres primeras facturas "reuniones de octubre, noviembre y diciembre", dando a entender que Villarejo va a facturar por servicios ya ejecutados y por no servicios pendientes de ejecutar. Finalmente consignaron otro concepto.

-Villarejo: ¡Hombre! Te iba a mandar una... un mensaje ahora mismo que estoy aquí.
-Corrochano: primero, cuenta corriente en el banco con la sociedad...
-Villarejo: ¿Que abramos nosotros la cuenta, dices?
-Corrochano: [inininteligible] Vamos a utilizar solamente Cenyt... Vamos a hacer tres facturas de... tres de 90.000 en los mismos términos... que son reuniones de octubre, noviembre y diciembre, que os las vamos a pagar ahora.
-Villarejo: Vale , vale.

La factura por el importe pendiente, 240.000 euros más IVA, se emite por Villarejo el 1 de marzo de 2005; es decir, cinco días después de conseguirse el segundo hito: que la junta general de accionistas confirmara a Francisco González como presidente y además por un plazo de cinco años. Según fuentes conocedoras de los hechos, superar el examen de la junta era más sencillo que el del consejo por el elevado porcentaje del capital controlado por accionistas institucionales extranjeros.

Por qué BBVA paga medio millón de euros a Villarejo

Las tareas que según Villarejo le asigna BBVA, más otras que dice autoimponerse, eran las de conocer cuántos y qué accionistas podían controlar más de un 5% del capital del banco antes de la junta por encargo del banco y, a iniciativa suya (según el comisario), conocer la estrategia del "grupo hostil", así como ejecutar "contramedidas" de disuasión con actuaciones de dos tipos: de desprestigio mediático —basadas en la difusión de detalles de sus vidas personales y supuestos trapos sucios del pasado— y acciones de estrés judicial, instando querellas contra ellos con ayuda de acusaciones populares y mencionando repetidas veces a la Asociación para la Defensa de Inversores y Clientes (ADIC), impulsada por Rafael Pérez Escolar, ex número dos de Mario Conde en Banesto.

Germen del "proyecto Trapa" y evolución de "objetivos" . Todo empieza según Villarejo con la publicación en la prensa de "una intención de Sacyr para entrar en BBVA". Elaboracion propia con informes Trapa colgados por Moncloa.com

Además del asunto de las opciones, indicios adicionales ponen también en cuestión que BBVA pagase a Villarejo la friolera de medio millón de euros porque creyera en una operación de entrada de Sacyr en el banco y por los servicios que describe para "abortarla", tal y como se desprende del contenido de sus informes y de las búsquedas de datos sobre el "grupo hostil" que figuran en sus archivos (fundamentalmente en internet y registros mercantiles).

Para empezar, porque los informes que pretendidamente contienen la relación de tareas y el resultado de las mismas son un compendio de chismes y párrafos caóticos de pésima ortografía y gramática, impropios para enviar un banco de la categoría de BBVA y que no pueden justificar el pago de 510.000 euros. Por ejemplo, el título "Trapa" de los primeros informes es el acortamiento de una palabra que Villarejo escribe incorrectamente, "Trampantojo", y que luego corrige y redenomina "Trampa".

Como nota de color, vemos además que en el título "Trampa", Villarejo realiza un doble juego: uno para su regocijo personal (trampantojo define una realidad que tan solo es una apariencia) y mete al rey emérito en el propio título del proyecto, al que en sus informes llama "SM" y presenta como posible apoyo al "grupo hostil" por su supuesta cercanía a Juan Abelló, accionista de Sacyr. Así, en los dos primeros informes y para hacer valer su nivel de información, el comisario da el detalle de un trampantojo que, según él, cuelga de una habitación donde dormía el viejo rey cuando era invitado a la finca de Abelló.

Los informes no solo no son base para ninguna acción legal u oficial de comunicacion del banco, sino que también son inservibles para su propia toma interna de decisiones. En realidad, de su lectura pausada se desprende que son textos que tratan de fijar en la mente del lector una intención real de Sacyr de asaltar el banco y echar a Francisco González, insinuando además un apoyo del Gobierno de Zapatero y de la jefatura del Estado.

Y, extrañamente estos documentos producidos por el comisario y con supuesto destino para su cliente, Francisco González, dedican gran espacio a verter sospechas sobre su persona con relación a viejos asuntos: la operación de Oil Dor de 1992, investigada luego dentro del Caso Banesto; la venta en 1996 de su empresa FG Valores, una surrealista derivada de dicha operación vinculando a González con el incendio del edificio Windsor; o un préstamo a Rodrigo Rato del año 2000 que también ha sido usado posteriormente con objetivos varios.

Casualmente (o no) todos estos episodios se resucitan en prensa de diciembre de 2004 a febrero de 2005 al mismo tiempo, lo que motiva incluso la apertura de diligencias de investigación informativas —el paso previo a una eventual judicialización— por parte del fiscal Daniel Campos. Dichas diligencias se cierran tras la junta de febrero.

Villarejo, González y su entorno atribuyen estas publicaciones contra González al "grupo hostil". Todo ello invita a pensar que, quizás, los informes no tenían realmente al banco como destino, sino más bien un uso mediático para que calase la idea de un asalto de Sacyr al banco y de un ataque despiadado a González que éste pudiera hacer valer para conseguir el apoyo de la junta contra el enemigo común.

Las "contramedidas" contra el "grupo hostil" se escenifican con supuestos espionajes que no son tales, o al menos no son como se describen, como el asunto de los 15.000 pinchazos a líneas telefónicas, que se destaca machaconamente por determinados periodistas pero de los que no hay prueba alguna más allá de que lo dice Villarejo en sus informes y de unos listados de llamadas y sms correspondientes a un periodo de tres meses en un año en que aún no había Whatsapp, que muy bien podrían corresponder a unas pocas facturas de dos o tres personas, los que se personan como perjudicados.

Si Villarejo hubiese efectuado 15 pinchazos, ya es raro que a día de hoy no haya aparecido ninguna grabación de los mismos. De haberse hecho con esos listados de facturas sin consentimiento previo, incurriría en un delito de espionaje, pero de ahí a pinchar 15.000 teléfonos va un trecho largo. 

Por otro lado, lo que escribe en su presupuesto el comisario acerca del equipo humano y material de espionaje del que dispone —ese que tantos titulares jugosos ha provocado, del tipo "Villarejo usó nosécuantos vehículos, micrófonos, etc. para tal o cual proyecto"— no es más que una serie de párrafos estándar que pone en todas sus propuestas y, por tanto, no significa que los usase.

Un asalto de ficción

El departamento de comunicación del banco que, en ese momento, dirigía Javier Ayuso, personado en la pieza BBVA como testigo, asegura que era ajeno a las maniobras y tejemanejes de Corrochano y de Villarejo, a su contratación y a la propia existencia del comisario. Tras surgir el asunto de Sacyr, dicho departamento se afanó en explicar al accionista no profesional o institucional (cerca de un 35% del capital de BBVA se encontraba en manos de minoristas) que, pese al estruendo mediático y las declaraciones de políticos, el hecho irrefutable era que Sacyr no tenía acciones sino opciones, y que, por tanto, ese asalto anunciado encajaba más bien en un mundo paralelo de ficción. 

Y así se lo contó Ayuso al fiscal Miguel Serrano en la declaración que prestó:

-Fiscal Serrano: En aquellas fechas, en el departamento de comunicación y en los despachos que usted hacía ordinariamente con el presidente, ¿se le puso de manifiesto que había un intento de compra de acciones por parte del grupo Sacyr y que había un apoyo externo a esa operación?
​-J. Ayuso: Sí, eso se... por supuesto. Eso se... Cuando el presidente de Sacyr fue a contarlo al banco —porque el presidente de Sacyr fue a contárselo al consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri—, pues José Ignacio Goirigolzarri se lo contó al presidente, y él a mí, y empezamos una estrategia de comunicación.
-Fiscal Serrano: Una estrategia de comunicación. Esa estrategia de comunicación estaba enmarcada en una estrategia general de oposición del banco, porque ¿entendía que no era bueno para el banco ese desembarco de Sacyr?
-J. Ayuso: Exactamente.
-Fiscal Serrano: ¿En qué consistió la estrategia de comunicación?
-J. Ayuso: Bueno, la estrategia de comunicación consistió en ir informando de la realidad de la operación. Era una operación... ellos decían que habían comprado el 5% de las acciones del banco... pedían participar en el consejo, querían cambiar la presidencia... y, nosotros [el departamento de comunicación del BBVA] lo que íbamos contando era pues que no tenían el 5%, sino opciones por un tres y pico por ciento, y contar lo que nosotros entendíamos que ellos querían hacer en la operación.

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