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El PSN abre el diálogo para llegar al Gobierno de Navarra bajo la presión de Ferraz

María Chivite se reúne este miércoles con Uxue Barkos (Geroa Bai) para tratar de acercar posiciones. El jueves se verá con Podemos y el viernes con Izquierda-Ezkerra. Ábalos ha ratificado que no habrá ningún acercamiento a EH Bildu.

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La responsable del Partido Socialista de Navarra, María Chivite, junto a Pedro Sánchez en una foto de archivo. - EFE

La pesadilla del socialismo navarro tiene nombre, fecha y consecuencias. Se llama, popularmente hablando, agostazo. Proviene de agosto de 2007, y derivó en una crisis de prestigio del PSN que costaría varios años superar. Aquel verano, el PSOE ordenó desde Madrid que sus compañeros de Pamplona tenían terminantemente prohibido facilitar un gobierno del cambio. O lo que es lo mismo, solo podía facilitar la continuidad de la derecha.

12 veranos después, los fantasmas de entonces vuelven a rondar en la sede del PSN. Este miércoles, la responsable de la formación socialista en suelo navarro, María Chivite, inicia una ronda de contactos para tratar de formar un “gobierno de progreso” liderado por ella misma. Sin embargo, nada de lo que se hable tendrá valor si no se produce otro hecho fundamental: EH Bildu debe, como mínimo, abstenerse. Y no está claro que lo vaya a hacer gratis.

La primera cita de Chivite tendrá lugar a las 13.00 en la Sala de Ponencias del Parlamento de Navarra, donde se verá con la actual presidenta, Uxue Barkos. En el fondo, Chivite quiere hacer lo mismo que hizo ella: llegar al Palacio de Pamplona mediante un acuerdo cuatripartito que le garantice la mayoría necesaria para gobernar.

Sumar y restar

Las matemáticas lo explican todo y apuntan, coincidentemente, a un mismo número: el 26. De acuerdo a los resultados obtenidos en las elecciones del pasado domingo 26, el PSN tiene ahora 11 escaños. Sumados a los nueve de Geroa Bai, los dos de Podemos y el único de Izquierda-Ezkerra, llegan a 23 –la mayoría absoluta está fijada en 26-. Si EH Bildu se abstiene, Chivite será presidenta a lo largo de este verano. Tiene tiempo hasta el 26 de agosto, día en el que acaba el plazo para conformar gobierno.

Lo cierto es que la ecuación resulta tremendamente complicada. La candidata del PSN ha dicho en reiteradas ocasiones que no piensa pactar con la coalición abertzale –que tiene entre sus componentes a Sortu-, una línea roja que en Madrid no sólo apoyan, sino que consideran, sencillamente, absolutamente imposible de borrar.

Ahí está la parte más polémica de esta historia. Esta semana comenzó con la filtración realizada por parte de la dirección del PSOE sobre sus reticencias ante el escenario navarro. En concreto, desde Ferraz hicieron saber que no están de acuerdo con las negociaciones de Chivite para tratar de llegar a la Presidencia, ya que para ello –y también para gobernar- deberá contar con EH Bildu.

Este miércoles, el responsable de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, volvió a referirse a este tema desde Barcelona. Allí repitió que no hay margen alguno para “entrar en colaboración” con la formación abertzale, pero también quiso mostrar cercanía hacia el PSN. “La compañera María Chivite no está desafiando a la dirección del partido”, afirmó.

Arnaldo Otegi también quiso terciar en la polémica. Lo hizo este martes durante una entrevista en Euskadi Irratia, donde afirmó que "no será Chivite" quien decidirá los posibles pactos en Navarra. Por el contrario, el coordinador general de EH Bildu cree que este tema se dilucidará en Ferraz.

Silencio en el PSN

Mientras tanto, en Pamplona impera el mutismo. Si hasta el lunes había hermetismo en el PSN, las noticias sobre el desacuerdo del PSOE con las gestiones de la candidata navarra no hicieron más que agrandar el silencio. “Cautela”, es el término que prefieren adoptar en filas socialistas de Pamplona. Lo que sí dejaron claro es que la agenda de Chivite se mantiene. Y poco más. Se sabe entonces que este miércoles antes del mediodía se verá con Barkos, que el jueves continuará con el líder de Podemos, Eduardo Santos, y que el viernes cerrará con Marisa Simón, de Izquierda-Ezkerra. Ni una palabra más.

Entre tanta incertidumbre, el PSN eligió Twitter para transmitir esperanza a sus militantes, los mismos que el pasado 26 de abril por la noche corearon consignas contra cualquier acuerdo que hiciera presidente a Javier Esparza, líder de Navarra Suma, la coalición derechas integrada por UPN, PP y Ciudadanos. En un post subido a esa red social, la formación socialista se reafirmó en la creencia de que “un gobierno de progreso en Navarra es posible”. “Volvemos a tener la oportunidad de liderar un ejecutivo progresista y de izquierdas y cumpliremos nuestro compromiso”, escribieron.

En la sede del socialismo navarro saben que no será fácil, pero tienen una carta guardada: esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en agosto de 2007, la militancia deberá ser consultada sobre cualquier tipo de acuerdo que se adopte, tal como fijan los estatutos del PSOE. Y las consignas que se corearon el 26 por la noche fueron claras: con la derecha, no.

La “ayuda” del PNV

Entre tantas señales cruzadas, una de las pocas certezas que Chivite tiene a esta hora llegó desde Bilbao. A última hora de la tarde del lunes, la Ejecutiva del PNV confirmó que no condicionará su pacto con el Partido Socialista de Euskadi (PSE) a lo que pueda ocurrir en Navarra, tal como había insinuado el dirigente nacionalista Joseba Egibar. De esta manera, tanto Barkos como Chivite podrán hablar sin tener que mirarse en el espejo de Euskadi.

En ese contexto, fuentes de Geroa Bai indicaron a Público que están “a la espera de ver el planteamiento” de la responsable del PSN. De hecho, se prevé que Barkos hará declaraciones tras el encuentro de este miércoles. En el entorno de esta formación admitían que tienen “muy presente” lo que ocurrió en el “agostazo” de 2007, cuando finalmente los socialistas, por orden de Ferraz, acabaron cediendo la presidencia a UPN. “De momento hay el mismo ruido que entonces”, relataron.

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