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Steve Bannon, el ideólogo del 'trumpismo' que ha servido de inspiración a Vox incluso tras su caída

Los lazos del antiguo asesor del presidente saliente de EEUU con el partido que lidera Santiago Abascal se iniciaron poco antes del despegue de la formación ultra en las urnas y su entrada en las instituciones.

Bannon Tertsch
Steve Bannon con Hermann Tertsch, europarlamentario de Vox. Twitter de Herman Tertsch

Marisa Kohan

Si hay un hombre que fue clave para que Donald Trump ganara la presidencia de Estados Unidos y se convirtiera en el inquilino número 45 de la Casa Blanca, ese fue sin duda Steve Bannon, quien fue su jefe de campaña en las elecciones de 2016. Procedente del mundo del mundo de la banca, el entretenimiento y la comunicación política, Bannon fue el principal ideólogo y estratega de la campaña que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca.

Una campaña populista, racista, plagada de fake news y carente de complejos que utilizó ideas y argumentos que ningún político se había atrevido a utilizar hasta ese momento. Este modelo desvergonzado de hacer política ha sido exportado y copiado posteriormente por diversos partidos ultraconservadores de Europa y del resto del mundo. Alguno de los alumnos aventajados fueron Jail Bolsonaro en Brazil, Mateo Salvini en Italia y el partido Vox en España, a quien Bannon auguró un gran futuro en 2019.

Hasta la irrupción de Trump en la presidencia de Estados Unidos, España era una excepción en Europa: era el único país en donde la ultraderecha no tenía participación en las instituciones. Poco después del triunfo del republicano, las cosas comenzaron a cambiar también en España. En las elecciones de diciembre de 2018 en Andalucía, Vox consiguió una victoria que pocos imaginaban sólo unos meses antes.

Los lazos de Bannon con el partido que lidera Santiago Abascal se iniciaron poco antes del despegue de Vox en las urnas y su entrada en las instituciones. Al menos así lo reconoció el propio estratega estratega estadounidense en una entrevista, en la que explicó: "Remontémonos al verano de 2017, cuando vinieron a verme por primera vez. Bolsonaro en Brasil tenía un 8% de intención de voto; Salvini en Italia entre un 6% y un 8%; y ellos, nada. Les dije que en un par de años estarían ahí, por lo que son el perfecto ejemplo de cómo un partido que nace de la nada puede tener un efecto significativo", manifestó Bannon.

Una misma ideología, un mensaje común

No es difícil rastrear las similitudes entre la campaña de Trump, sus mensajes desde el momento en el que llegó a la presidencia de Estados Unidos y los que cimentaron el despegue político de Vox. De hecho, todos los seguidores de Bannon en los distintos países adoptaron una estrategia y mensajes similares para destacar en la arena política.

El famoso "America first", esgrimido por Trump en su campaña electoral se transformó en manos de Vox en el slogan "primero España". Ambos han mostrado abiertamente y sin tapujos su xenofobia. Si Trump la dirigió hacia los mexicanos, de quienes decía que eran delincuentes y violadores, Abascal y sus acólitos adaptaron la misma idea como arma contra la inmigración islámica. Si Trump azuzó a las masas con la necesidad de construir un muro que los separara de México, Ortega Smith abogaba por construir un muro de hormigón en Ceuta "para que no pueda ser franqueado". Vox también copió el modelo del tándem Trump-Bannon en cuanto a las criticas al supuesto stablishment político y se atribuyeron la limpieza moral de no robar a los ciudadanos.

Bannon cayó en desgracia en agosto de 2020, cuando fue acusado de utilizar para gastos personales un millón de dólares de donaciones para construir el muro en la frontera con México. Aunque este revés dañó su campaña para exportar esa especie de "populismo obrero de extrema derecha nacionalista", tal como lo definió él mismo alguna vez, su legado permanece vivo y aún resulta útil para la ultraderecha de ambos lados del Atlántico. Una derecha que ahora parece querer renegar de sus lazos con el ideólogo norteamiricano.

Recientemente el portavoz de Vox en el Congreso, Espinosa de los Monteros, afirmaba que su formación no se había reunido nunca con Bannon, a pesar de los diversos testimonios de encuentros con Herman Tertsch (eurodiputado de Vox), o con Rafael Bardají, cuando era miembro del Comité Ejecutivo de la formación ultraderechista. 

Los mensajes de Trump y de Vox han seguido líneas paralelas, incluso tras el ocaso de Bannon. Si Donald Trump, una vez perdida de la presidencia a manos de Biden afirmaba que "le habían robado las elecciones", Abascal denunciaba pocas horas después que el mantenimiento del Estado de Alarma en España suponía "el robo de la democracia".

La emulación de los mensajes de Trump por parte de la ultraderecha española ha sido una constante que no se ha visto frenada por los acontecimientos ocurridos esta pasado miércoles en el Capitolio, cuando cientos de manifestantes de Trump irrumpieron en la sesión del Congreso que iba a confirmar la victoria de Biden. Lejos de condenar de forma firme los ataque contra la democracia en Estados Unidos, los dirigentes de Vox han aprovechado los incidentes para acusar a la izquierda de utilizar las mismas armas que Trump para asaltar la democracia, comparando las manifestaciones pacíficas que rodearon el Congreso español en 2016 con la barbarie vivida en el país norteamericano.

A pesar de los reveses y de su reciente reconocimiento de su derrota electoral, los observadores parecen estar de acuerdo en que incluso si esto supone el fin político de Trump, nada impedirá que se mantenga el denominado trumpismo. Un trumpismo que Santiago Abascal y su equipo parecen decididos a mantener, como muestran sus declaraciones comparando el asalto al Capitolio con las manifestaciones para rodear el Congreso promovidas por lo que Abascal denomina "la izquierda progre".

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