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Justicia Climática Hacia la declaración de emergencia climática: qué es y para qué sirve

Este viernes los movimientos ecologistas españoles se manifiestan en toda España para exigir al Gobierno que se declare la emergencia climática. En 'Público', te proponemos una guía útil para entender qué supone esta medida. 

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Pancartas de una de las manifestaciones de Jóvenes por el Clima. REUTERS/Sergio Perez

Las crisis climática está ya aquí. No hay vuelta atrás. El calentamiento global es una realidad que se deja ver poco a poco a través de extinciones –un millón de especies en riesgo según el informe de IPBES– y de catástrofes naturales. El planeta parece decir basta y parte de la sociedad empieza alzar la voz por ello. Tanto es así, que durante los últimos meses las calles de Europa se han convertido en un hervidero de movilizaciones que, entre otras cosas, reclaman acciones políticas que reviertan esta crisis sin precedentes. 

En el camino hacia la justicia verde, los movimientos ecologistas han alzado la voz en los últimos días para reclamar que las instituciones españolas declaren la situación de emergencia climática, un concepto novedoso que busca, entre otras cosas, el reconocimiento público de los riesgos que esconde el calentamiento global. En Público, te proponemos una guía útil para entender qué supone esta medida. 

¿Qué es una declaración de emergencia climática?

Esta medida puede ser impulsada por cualquier órgano de gobierno y tiene como objetivo principal posicionar la crisis climática en el centro del debate político y social para plantear una serie de objetivos y acciones que permitan mitigar los efectos del calentamiento global. De esta forma, la declaración de emergencia se vincula a dos premisas: reconocer el problema y plantear un eje de actuación para solventarlo.

Cuando un gobierno emite una declaración de emergencia climática, lo que está haciendo es reconocer las evidencias científicas de que el calentamiento global supone grandes riesgos para los ecosistemas. Por otro lado, más allá del hecho de aceptar la crisis, significa que los gobiernos van a actuar y van a asumir que el escenario de actuación se debe regir por los consejos de los científicos, que hablan de una reducción anual de emisiones del 7% durante la próxima década.

"Si no se garantiza un recorte de esta magnitud o mayor, difícilmente estaremos atendiendo a la emergencia climática", explica Javier Andaluz, responsable de Cambio Climático del grupo Ecologistas en Acción. En ese sentido, la declaración de emergencia debe regirse por el principio de reconocimiento y el de actuación, en tanto que los colectivos medioambientalistas denuncian que, en ocasiones, se reducen a un simple reconocimiento simbólico del problema. 

¿Existe un modelo consensuado?

No. De momento el único ejemplo está en las declaraciones de emergencia impulsadas por otros países, que no son de carácter vinculante.

¿Qué acciones se plantean?

Al no haber un modelo único y vinculante, no se puede establecer una lista de acciones únicas y universales. Si tomamos la Declaración de Emergencia Climática de la Generalitat, la más cercana que tenemos, encontraremos una lista de once medidas. Entre ellas; mayores recursos públicos destinados a la transición energética, frenar la pérdida de biodiversidad, el desarrollo de un modelo de transporte sostenible y la convocatoria de un pleno anual para tratar asuntos climáticos. 

Sin embargo, para los grupos ecologistas esta declaración se presenta pobre en cuanto a ambición. "Es una declaración que se queda en palabras y va a los hechos", opina Héctor de Prado, responsable de Energía y Clima de Amigos de la Tierra. Para el experto y activista, los objetivos centrales de toda declaración deben pasar por "detener las inversiones en combustibles fósiles" y establecer legalmente la reducción de emisiones necesarias al hilo de las advertencias de la ciencia. 

¿Qué ocurre con la Ley de Cambio Climático?

Los ecologistas señalan que la declaración de emergencia climática debe ser entendida como una medida complementaria a la Ley de Cambio Climático. La función de la primera es poner encima de la mesa una serie de objetivos que se deben alcanzar y cumplir para mitigar el calentamiento global. Se trata, por tanto, de establecer unas líneas rojas y unos mínimos legales que deben ser cumplidos por los Estados. 

La Ley de Cambio Climático, por su parte, "debe desarrollar esos objetivos con más concreción, articular modificaciones en las estructuras administrativas y en los Presupuestos Generales del Estado", opina Andaluz. Todo ello, partiendo de la idea central de que esta ley no puede tener principios legales menos ambiciosos que los que se presentan en la declaración de emergencia. 

¿Qué países la han aprobado?

Por el momento, Reino Unido es el primer país que aprobó está medida. A su declaración le siguieron las de Irlanda y las de Escocia y Gales. Además, en EEUU y Australia hay 17 ciudades que han aprobado la declaración. En el caso de Europa, más allá del espacio británico e irlandés, sólo encontramos declaraciones regionales impulsadas por gobiernos locales de Italia, Alemania, Suiza, Francia y España.

¿De dónde nace esta propuesta?

No podemos encontrar un nombre propio a quién adjudicar la idea intelectual de la emergencia climática. Esta realidad es fruto de un contexto en el que participan tres partes: las advertencias de los científicos del IPCC, la creciente movilización social y la labor de trabajo de los colectivos ecologistas. 

La ciencia, por un lado, es el principal elemento a tener en cuenta, en tanto que son los expertos de diversos campos los que han señalado que el ritmo de producción y las emisiones de gases de efecto invernadero han llevado al planeta a una situación irreversible, pero mitigable. De hecho, fueron los científicos los que pidieron en una carta que se declarase la emergencia climática. A ello, debemos sumar la labor de difusión y denuncia que durante años han realizado las organizaciones ecologistas. Una tarea ardua que, en cierta medida ha permitido la crisis climática pudiera llegar a sectores que, a priori, no guardan relación con el medio ambiente.

Este trabajo de difusión y concienciación ha desembocado un escenario de protesta donde nuevos colectivos como Jóvenes por el Clima o Extinction Rebellion han logrado dotar a la crisis climática de una relevancia mediática nunca antes vista. "Los movimientos sociales estamos siendo como una especie de catalizador de lo que piensa gran parte de la sociedad", explica Irene Rubiera, portavoz de Fridays For Future, un movimiento que se manifiesta todos los viernes en las principales ciudades de Europa para exigir medidas contra el cambio climático. 

¿Qué relevancia tiene que una universidad declare la emergencia climática?

En España, además de la Generalitat, la Universidad Politécnica de Catalunya y la Universidad Autónoma de Barcelona han emitido declaraciones de emergencia climática. Para De Prado, se tratan de decisiones simbólicas que trascienden a lo mediático, ya que se busca que los problemas ambientales lleguen a todas las ramas de la educación. "Estamos hablando de que un ingeniero, un abogado o un periodista puedan aprender una serie de pautas sobre el tema ambiental. Es el primer paso para entender que esto nos afecta a todos", señala el experto, que explica que estas medidas ayudan a entender que el cambio climático es, entre todas las cosas, una crisis ecosocial que afecta a toda la ciudadanía. 

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