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Lucha antirracista Mil personas marchan en Madrid contra el "racismo institucional"

Por tercer año consecutivo, centenares de manifestantes han marchado por el centro de la capital denunciando las redadas de la Policía por perfil étnico, las torturas de los CIE, la Ley de Extranjería o las deportaciones exprés.

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La cabecera de la manifestación clamaba en contra del olvido de las personas agredidas por el "racismo institucional". | Foto: Guillermo Martínez

Unas leves gotas de lluvia mojaban el suelo de Madrid cuando pasadas las cinco de la tarde, hora de inicio programada para la manifestación, en torno a mil personas empezaban a andar por la calle Alcalá al grito de "aquí están las antirracistas". Bajo el lema de Memorias antirracistas, la tercera manifestación convocada por la Asamblea Antirracista de Madrid ha conseguido juntar a un millar de personas que han desfilado desde la Plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol.

La movilización estaba estructurada en dos bloques. El primero, en el que tan solo podían estar las personas migrantes y racializadas, lo abría una pancarta con el mensaje Ni olvido ni perdón. El segundo cortejo empezaba detrás de la pancarta con el texto Aliadxs contra el racismo, en el cual decenas de personas han apoyado esta manifestación que denuncia el racismo institucional materializado, tal y como defienden desde la organización, en redadas por perfil étnico-racial, las deportaciones exprés o los CIE.

Las "comunidades migrantes y racializadas mora/musulmana, gitana, afrodescendiente, diáspora africana, asiática, latinoamericana y caribeña, personas refugiadas, sin papeles, trans y sexo-género disidentes que habitamos el estado español”, han convocado esta movilización, tal y como se recoge en una de las comunicaciones de los promotores. La marcha ha logrado ser un "espacio seguro en el que podamos estar nosotras y también los aliados", en palabras de Zenib Laari, natural de Móstoles y de ascendencia marroquí.

Durante todo el recorrido, muy lento en algunas zonas, se han podido escuchar cánticos ligados directamente con la lucha feminista, como "patriarcado y capital, alianza colonial", "la lucha será feminista o no será", "lo feminista no te quita lo racista" o "que viva la lucha de la mujer migrante". Entre las consignas coreadas por los manifestantes, también había algunos mensajes con tintes antimonárquicos, como "la Ley de Extranjería para la reina Sofía, y deportación para el Borbón", u otros con carácter más social, como "mi cultura no es un disfraz". Asimismo, durante todo el recorrido una megafonía potente ha recordado algunos nombres de personas "asesinadas" por culpa del racismo institucional contra el que salen a la calle, como el caso de Lucrecia Pérez o Mame Mbaye.

Los mensajes feministas han estado presentes durante toda la manifestación. | Foto: Guillermo Martínez

Del mismo modo, algunas proclamas características de los movimientos sociales se han visto alteradas para adecuarlas a la realidad de las personas migrantes y racializadas. Un hecho ejemplarizado en las consignas "nativa o extranjera no es la misma clase obrera" o "de sur a sur, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste". Otro suceso remarcable ha sido la presencia de gritos a favor del pueblo y en contra del golpe de Estado boliviano, al igual que banderas de zonas donde se da una gran resistencia popular, como Palestina  o el Kurdistán.

Casi dos horas después del inicio de la marcha, los manifestantes han llegado a la Puerta del Sol. Ya con charcos en el suelo y ante un árbol de Navidad gigante en  construcción, los promotores han montado un pequeño escenario en el que han leído varias de sus reivindicaciones. Asociaciones en lucha por los derechos de los gitanos, varios indígenas brasileños o algunos portavoces de colectivos antirracistas han desfilado por el kilómetro 0 para exponer sus realidades. Finalmente, la manifestación ha quedado desconvocada después de la lectura de un comunicado leído por los organizadores y en el que han resumido las principales demandas del colectivo.

El por qué de 'Memorias antirracistas'

Paula Guerra, una de las portavoces de la manifestación y presidenta de SOS Racismo, explica el por qué de Memorias antirracistas, el lema elegido este año: “Buscamos reivindicar que, a pesar de que vivimos aquí, eso no nos hace perder de vista la conexión que tenemos con nuestras raíces y que somos personas que aunque habitamos el Estado español tenemos una ancestralidad propia”, comenta esta chilena que lleva 13 años en España.

Un asistente a la manifestación porta una bandera antifascista que exhibe al final de la marcha. | Guillermo Martínez

De esta forma, desde la organización de la marcha quieren recordar todo el colonialismo imperante en sus países de origen o de sus padres y abuelos en el caso de las personas que han nacido aquí, algo que se ha traducido en la marcha en el cántico "Colón era un violador".  Una máxima que denuncia Laari: "Reivindicamos que los hijos de migrantes no somos de segunda ni tercera generación, sino parte de la identidad nacional". En resumen, quieren decir que el hecho de habitar este suelo no les hace perder las raíces que siguen reivindicando.

La característica principal de esta manifestación, igual que las dos anteriores que vienen sucediendo siempre a mediados de noviembre desde 2017, es que la movilización está promovida por las propias personas del colectivo oprimido que Guerra describe como “esas personas que sufren el racismo de forma encarnada”. De esta forma, “hemos conseguido superar las movilizaciones anteriores que trataban el antirracismo desde un punto de vista moral y desde la perspectiva blanca y etnocéntrica”, concluye la chilena.

Dos años de lucha antirracista

Haciendo balance del trabajo que se ha llevado a cabo durante este período de tiempo, Guillermo Akapo, natural de Guinea Ecuatorial y que está en España desde hace 20 años, comenta que “la respuesta de las instituciones sigue siendo nula porque no ha cambiado nada”. A lo que alude este militante antirracista, que trabaja como administrativo en una empresa, es que ninguna de sus demandas se ha visto satisfecha, como “el cierre de los CIE, la derogación de la Ley de Extranjería y el fin tanto de las identificaciones por perfil étnico-racial como de las deportaciones exprés”, tal y como sostienen desde el comité organizador.

Una niña racializada y con la bandera de los pueblos originarios porta un mensaje en contra del 'Black Face' después de que a ella y todos sus compañeros del colegio les pintaran la cara de negro para simbolizar que eran africanos, según ha denunciado su madre. | Guillermo Martínez

Por otra parte, Akapo también incide es que sí han notado que socialmente cada vez hay más respuesta a las agresiones y que algunas personas están perdiendo el miedo a denunciarlas: “Poco a poco va habiendo más gente que ya no normaliza las agresiones, sino que cuando presencian una graban la situación para difundirlo por Internet y solidarizarse con nuestra causa”. Guerra pone especial énfasis en lo
positivo que ha sido que “muchas más personas migrantes y racializadas se involucren en la lucha; personas muchas veces jovencísimas”.

El guineano, aunque se muestra positivo en cuanto a la reacción de la gente de a pie, no se olvida de que “a nivel institucional y partido político solo hablan de inmigración cuando llegan las elecciones”. Además, recuerda que en la ronda de contactos que Pedro Sánchez hizo en verano con diferentes colectivos sociales, en ningún momento lo hizo con alguno que luchara contra el racismo. “En el debate electoral vimos cómo Vox lanzaba afirmaciones falsas criminalizándonos mientras los demás candidatos no podían rebatirles por el simple hecho de que no se han sentado a escuchar nuestra posición”, remarca el militante antirracista.

Ante esta situación, Akapo se pronuncia en contra de la corriente de opinión que defiende la estrategia de no hablar de los datos falsos de Vox para no darles un altavoz aún mayor: “La solución no es quedarse quieto mientras se propaga ese mensaje falso, sino contestarles con datos que evidencien la realidad para conseguir que no se normalice ese discurso racista y xenófobo. Precisamente, —continúa—las corrientes que blanquean el discurso no sufren las opresiones que sí recaen sobre nosotros; y el hecho de que se sientan como normales ese tipo de mensajes de odio es lo que hace que un partido de extrema derecha tenga tanta fuerza”, concluye el militante de SOS Racismo.

El racismo ya estaba mucho antes que Vox

Tanto Akapo como Guerra se esmeran en hacer llegar el mensaje de que el racismo no es algo coyuntural como lo fue la irrupción de Vox en la escena política: “Me llama la atención que parte de la sociedad se esté llevando las manos a la cabeza con el repunte de este partido cuando nosotros llevamos escuchando y sufriendo este discurso desde antes de su aparición”, comenta él.

Cuestionada ella por alguna medida cortoplacista que al colectivo le daría confianza de que realmente hay voluntad de cambio desde las instituciones, contesta que "se retirasen las concertinas de la valla de Melilla o acabar con las redadas por perfil étnico y racial, ya que son cuestiones que tan solo dependen de voluntad política”.

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