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Las mujeres denuncian un retroceso de derechos en el parto: "Estuve 14 horas sin mi bebé, sola y llorando en una cama"

La asociación El Parto es Nuestro denuncia que los protocolos de muchos hospitales respecto al embarazo y al parto vulneran derechos fundamentales y no hay evidencia científica que los avale.

Mano de un recién nacido. EFE/EPA/YAHYA ARHAB/ Archivo
Mano de un recién nacido. EFE/EPA/YAHYA ARHAB/ Archivo

Inés Serna dio a luz a su segundo hijo en el Hospital Río Carrión en Palencia, el 26 de septiembre. "Llevo dos semanas llorando, traumatizada y sintiéndome culpable. Este parto ha sido muy duro, horrible", asegura. Inés entró al hospital con el trabajo de parto en marcha y con un PCR negativo que le mandó la doctora de cabecera dos días antes y que el personal hospitalario dio por bueno.

Los protocolos de los hospitales marcan que lo primero que se le hace a una mujer de parto es la prueba de la covid. Estos son definidos por la dirección de cada hospital, así que cada centro tiene los suyos. En algunos se establece que hasta que no esté el resultado la mujer espera sin compañía (aunque esté dilatando y con dolores). Si da positivo, en la mayoría, pare sola. También puede pasarle como a Eva García, prima de Inés Serna, que parió sin su marido porque el bebé llegó antes que el resultado de la prueba.

Inés: "Mi conclusión es que a la anestesista no le dio la gana de hacer su trabajo"

Cuando Inés entró en la sala de dilatación y por fin vio al marido (para el final del parto), extrañados preguntaron por la epidural que dos veces antes le habían ofrecido. Algo pasaba porque Inés lo leyó en las caras de las matronas. Entre indignadas y disgustadas (quiénes) le comunicaron que la anestesista del nuevo turno se negaba a ponerle la epidural dado que no tenía un PCR actualizado. "Yo me bloquee, padeciendo muchísimos dolores, insoportables, sin entender nada. Me dieron por bueno el que traía. Estuve el resto del parto temblando de miedo y se me paró la dilatación. No comprendía por qué me estaban haciendo sufrir en una cama". Las matronas, irritadas, le contaron que en ese hospital cuando una paciente da negativo, le pinchan la epidural con mascarilla, y cuando da positivo, le pinchan con escafandra, pero siempre le pinchan. "Mi conclusión es que a la anestesista no le dio la gana de hacer su trabajo, no vino ni a hablar conmigo. Mi hijo pesó casi cuatro kilos y me hizo una fisura en el útero, me desgarró, noté como se me abría la carne por dentro".

Irene de Pedro es matrona y muy crítica: "Se están haciendo cosas en nombre del covid que no tienen justificación, como que las mujeres, sean positivas o no, paran solas. Tienen derecho a estar acompañadas y la pareja a ver el nacimiento de la criatura. ¿Por qué no va a entrar si son unidad conviviente?". Los protocolos de los hospitales no han tenido en consideración ni a la OMS, ni al Ministerio de Sanidad, ni a organismos como Unicef. Según la OMS todas las mujeres embarazadas y sus recién nacidos, incluso cuando se sospeche o se haya confirmado que tienen covid-19, tienen derecho a estar acompañadas por una persona de su elección, también a las estrategias adecuadas de alivio del dolor, y a la libre movilidad y elección de la postura de parto. Alba Méndez dio a luz el 24 de marzo en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, y tiene el convencimiento de que le robaron un momento único.

"A las mujeres se nos forma para complacer, no quejarnos, aguantar y molestar poco"

"Cuando llegué me dijeron que mi chico no podía pasar. Y como soy bien mandada me resigné. Ahora lo pienso y veo un punto de sumisión y de no quejarme que me lo podía haber saltado". Alba deseaba un parto lo menos medicalizado posible pero allí querían que fuera rápido: "Casi no había llegado al paritorio y ya tenía una Buscapina pinchada en el culo y la vía puesta con la Oxitocina". Reflexionando a posteriori, considera que no manifestó firme rechazo por la educación recibida: "A las mujeres se nos forma para complacer, no quejarnos, aguantar y molestar poco".

El documento técnico del Ministerio de Sanidad establece que "dado que no existen evidencias de transmisión vertical madre-hijo se recomienda mantener las medidas habituales de cuidado neonatal óptimo (clampaje tardío del cordón, contacto piel con piel inmediato y animar a la primera toma de pecho en la primera hora)". En las Recomendaciones para el manejo del recién nacido de la Sociedad Española de Neonatología describe que "en madres con infección confirmada o en investigación recomendamos, siempre que sea posible, el alojamiento conjunto en régimen de aislamiento de contacto y gotas entre madre e hijo (higiene de manos, mascarilla facial y cuna separada a 2 m de la cama de la madre) y evitar la separación de la madre de su recién nacido. En madres sintomáticas con infección confirmada o en investigación, el neonato tendrá que ser ingresado aislado y separado de su madre solo cuando las condiciones clínicas de esta así lo recomienden".

La OMS, UNICEF y la Academy of Breastfeeding Medicine recomiendan mantener el amamantamiento tanto para casos de madres con infección confirmada como probable. No hay por tanto justificación de ningún organismo de la separación madre-hijo.

A Jenny Knuth le negaron todos sus derechos en nombre de "los protocolos", el 28 de septiembre en el Hospital José Molina Orosa de Lanzarote: "La experiencia fue traumática. A mi chico solo le dejaron entrar en los pujos finales y tras dar a luz me pusieron a mi bebé un momento en el pecho. El enfermero y el pediatra se lo llevaron rapidísimo. Yo pensaba que lo iban a bañar y vestir, que iban a volver. Las matronas me dijeron que no, que había que esperar a los resultados de mi PCR y que los resultados se enviaban desde Tenerife. Yo estuve 14 horas sin mi bebé, sola y llorando en una habitación en la planta covid, sin tener covid, y de la que no podía salir. Viví mucha angustia porque encima el niño nació cinco semanas antes". Jenny piensa que esta separación marcó al niño; para empezar, el bebé no coge la teta. "Ahora me siento muy frustrada con la lactancia fallida, y más trabajo y gasto para mí estar comprando leche y extrayéndome para darle la mía. Me siento muy presionada porque además el pediatra me dice que lo mejor es mi leche. Yo no quería esto así".

La matrona madrileña Cristina Triviño asegura que el contacto íntimo tras el parto entre la madre y la criatura recién nacida garantiza la salud de ambos. "Favorece el vínculo y el enamoramiento profundo que es el precursor de toda la cascada fisiológica postparto: la producción de leche materna, ayuda a la contracción uterina y por tanto disminuye el riesgo de sangrado en la madre, previene la depresión postparto, ayuda a mantener la temperatura corporal del recién nacido así como una respiración relajada. Nadie debería privar a la madre-recién nacido del momento mágico que supone el encontrarse, reconocerse y aceptarse mutuamente". Pero sí, a Eva Felipe el 24 de septiembre en el Hospital General de Albacete también se lo robaron.

"Le pedí a una matrona que le sacara fotos con mi móvil y eso es lo que le vi en tres días"

Eva Felipe tuvo una inducción en la semana 40 (más cinco días) porque "se había pasado de fecha", mala suerte la suya que, el día anterior le hicieron una PCR que había resultado positiva. Y ahí, empieza una pesadilla cuando la llegada de un tercer hijo tendría que ser un manojo de claveles. Le avisaron de antemano, por protocolo del hospital, que o venía acompañada de una persona con PCR negativo o el niño iría directamente a neonatos. Eva Felipe no quiso poner en riesgo a nadie y, sintiéndolo mucho, sin margen de maniobra parió sola y se llevaron al niño. "Si hubiese sido mi primer parto no hubiera tenido más hijos. El personal me daba de lado, tenían miedo a entrar, que lo entiendo, pero fueron muchas horas de sentirme mal, dolorosa y de poca atención". Eva Felipe pidió casi rogando que le pusieran al niño encima pero, fueron cinco minutos en una cunita a dos metros de ella. "Le pedí a una matrona que le sacara fotos con mi móvil y eso es lo que le vi en tres días". A ella la enviaron a una habitación covid con dos personas muy mayores con oxígeno puesto. "En los dos días de ingreso nadie pasó a verme, no me revisaron los puntos ni me atendieron".

Valga la redundancia que ella recibió el alta y neonatos no dio el alta al bebé porque estaba esperando otra prueba PCR. Eva Felipe se fue sola para casa y su hijo se quedó sano y solo allí. "Me dijeron que, si no iba a por él una persona negativa en covid se quedaría mi cuarentena en el hospital. Fue a recoger a mi hijo mi cuñada, y aunque el protocolo del hospital marca que se tenía que quedar con la negativa en covid me lo trajo a casa. Tres días desde que lo parí sin verlo, esto ha sido una pesadilla".

De momento no hay constataciones científicas del contagio madre-hijo en caso de que ella fuera positiva, y eso, es lo que firma el estudio a 242 embarazadas y a sus 248 bebés realizado por científicos españoles entre ellos el neonatólogo Miguel Angel Marín.

La asociación el Parto es Nuestro lleva años alzando la voz frente a la violencia obstétrica y el pisoteo en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Más de 800 socias conforman esta red de activistas que pelean para que se atienda a las mujeres en base a la evidencia científica, que se respete la fisiología de los partos y que no se medicalice en exceso. Beatriz Aller es la presidenta: "Hemos perdido en seis meses de virus los derechos que habíamos peleado y adquirido durante muchos años. Con total impunidad, en nombre del covid se están cometiendo salvajadas". Desde El Parto es Nuestro mantienen que en estos seis meses han recibido hasta cinco veces más consultas y denuncias que en circunstancias normales. "Las embarazadas han tenido desconfianza y miedo frente a todo. Se han sentido abandonadas, empezando por las clases de maternidad y preparto, o ir a las consultas y a las ecografías solas". Esto no se llama "protocolo covid", se llama patriarcado.

"Las negligencias que se dan en un parto hay que tratarlas desde la perspectiva de género"

La abogada Emilia de Sousa, experta en negligencias médicas y en derechos de parto lo tiene claro: "El primer derecho que se está vulnerando, que además es el más básico, es el derecho a decidir las circunstancias de los propios partos, a decidir qué intervención quieren y que no. Es primordial la autonomía de las mujeres". Emilia defiende que la violencia obstétrica es un subtipo de violencia de género: "Si a un hombre hay que operarlo de próstata no se le hace nada que no consienta. Las negligencias que se dan en un parto hay que tratarlas desde la perspectiva de género porque el componente de violencia machista y patriarcal existe, y no lo tienen el resto de malas praxis médicas".

Emilia de Sousa es colaboradora con El Parto es Nuestro y ya ha iniciado la batalla para parar los protocolos de los hospitales que separan a las madres de los recién nacidos. "Estamos poniéndonos en contacto con los hospitales para justificarles que la separación vulnera derechos humanos y que no existe experiencia en cuanto a su utilidad a la hora de frenar contagios. Obedece a causas organizativas, y estas, no pueden pisotear derechos. Si no obtenemos respuesta o es negativa, estamos interponiendo reclamaciones en los correspondientes Servicios de Salud autonómicos, y vamos a tratar de conseguir a través de juzgados contencioso-administrativos medidas cautelares por la protección de los derechos de las madres y de los hijos". El Parto es Nuestro está recopilando protocolos de hospitales que atenten contra el derecho de las mujeres, así como testimonios que lo evidencien.

La matrona Irene de Pedro concluye: "Los protocolos de los hospitales son documentos de tipo interno que estandarizan la forma de actuar, pero que muchas veces son rígidas y pueden no favorecer las necesidades o deseos de las mujeres. En tiempos de crisis los sectores más vulnerables son los que más pierden, en este caso, sin duda, siempre somos las mujeres".

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