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Ultimátum del BCE a la banca griega para doblegar a Tsipras

Cierra por sorpresa el grifo a la banca helena al dejar de aceptar sus bonos como garantía en sus operaciones de liquidez porque cree que en estos momentos no está asegurado que el plan de rescate vaya a finalizar con éxito

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El ministro griego de Finanzas, Gianis Varoufakis, a su salida del BCE, tras su reunión con Mario Draghi este miércoles. / EFE

FRÁNCFORT/BRUSELAS.- El Banco Central Europeo (BCE) entra de lleno, y de forma abrupta, en la negociación de Grecia con la UE sobre la reestructuración de su deuda, y trata de poner al Gobierno de Alexis Tsipras entre la espada y la pared.

La entidad que dirige el italiano Mario Draghi anunció por sorpresa a última hora de la noche del miércoles que deja de aceptar los bonos griegos como garantía de financiación para las entidades financieras helenas, en una decisión que coloca sobre el banco central de Atenas la carga de financiar a sus entidades y que aísla a Grecia, a menos que alcance un nuevo acuerdo con reformas económicas.

El  banco central de Grecia deberá proveer a los bancos de su país con miles de millones de euros a un coste mayor y con más riesgo

La medida, que implicará que el banco central de Grecia deberá proveer a los bancos del país con decenas de miles de millones de euros en liquidez adicional de emergencia en las próximas semanas, fue una respuesta a lo que muchos en Fráncfort ven como la intención del Gobierno de Atenas de abandonar los términos de su rescate basados en reformas.

La decisión, además, fue revelada anunciada horas después de que el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, saliera de una reunión con el presidente del BCE, Mario Draghi, para afirmar que la entidad europea haría "todo lo necesario" por apoyar a estados miembros como Grecia.

Los ministros del Eurogrupo se reúnen el próximo miércoles, el mismo día en que entra en vigor la medida del BCE de cortar el grifo

En un marcado contraste, la medida del BCE, que requirió del apoyo de una mayoría de jefes de bancos centrales de la zona euro (que celebraron este miércoles una reunión extraordinaria), revela la indignación con los planes del nuevo Gobierno griego en algunos de los países de la moneda común, especialmente Alemania. La decisión del BCE entrará en vigor el 11 de febrero, justo el mismo día en que se celebra una reunión extraordinaria del Eurogrupo (los ministros de Finanzas de la Eurozona), para tratar sobere el asunto griego, en vísperas de una cumbre de la UE en Bruselas.

La nueva política implica que decenas de miles de millones de euros en bonos soberanos griegos, además de deuda bancaria respaldada por Atenas, ya no valdrán como garantía para la financiación del BCE a esos bancos. En lugar de ello, ahora dependerá del banco central de Grecia brindar a aquellos bancos la Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA, por sus siglas en inglés), más cara y con más riesgos. En caso de que el banco central local tenga dificultades de liquidez, dependerá del endeudado Gobierno de Grecia, que apenas puede permitirse esta situación, brindar ayuda financiera.

El inesperado giro en la política se produce después de un llamamiento del Gobierno izquierdista de Grecia al BCE para que mantenga a flote a sus bancos, mientras intenta negociar un alivio en su carga de deuda con sus socios de la zona euro. Con su decisión, el BCE efectivamente rechaza esa petición y aumenta las tribulaciones de Grecia después de que Alemania se negara a revertir las políticas de austeridad acordadas con Atenas por su rescate.

Dos bancos ya reciben liquidez de emergencia del Banco de Grecia después de que se acelerase el éxodo de los depósitos tras la victoria de Syriza 

Se trata de un duro revés para Varoufakis, quien previamente había prometido negociaciones rápidas con sus acreedores internacionales para establecer un nuevo programa de reformas, antes de abandonar un plan inicial.

Los bancos de Grecia quedan además en una situación delicada. Dos bancos ya habían comenzado a recibir liquidez de emergencia del Banco de Grecia después de que se acelerase el éxodo de los depósitos tras la victoria del partido izquierdista Syriza en las elecciones del 25 de enero. La salud de los grandes bancos de Grecia es crucial para mantener al país a flote.

El Ministerio de Finanzas de Grecia dijo el jueves que el sistema bancario del país estaba totalmente blindado mediante su acceso a la ayuda de liquidez de emergencia, disponible a través del banco central local. El ministerio también dijo que la decisión del BCE pone presión sobre el Eurogrupo para que alcance un acuerdo que sería "mutuamente beneficioso" para Atenas y sus socios de la zona euro. Bajo la asistencia de liquidez de emergencia, el banco central nacional puede realizar préstamos a los bancos comerciales, pero los préstamos del emisor a través de la ventana ELA frente a varios tipos de garantías son más costosos que la financiación del BCE.

Resistencia alemana

Tras prometer poner fin a cinco años de austeridad, el primer ministro Alexis Tsipras y Varoufakis se están reuniendo con altos cargos europeos para buscar apoyo a un nuevo acuerdo sobre la deuda griega. Sin embargo, un documento preparado por Alemania para una reunión de responsables de la UE el jueves dejó claro que Berlín quiere que Grecia dé marcha atrás con sus promesas de aumentar el salario mínimo, suspender las ventas de activos nacionales, volver a contratar a empleados estatales despedidos y reinstalar un bono de Navidad para jubilados pobres.

"El Eurogroupo necesita un compromiso claro de Grecia que garantice la implementación total de reformas claves necesarias para mantener el programa en marcha", menciona el documento, en referencia a los ministros de Finanzas de la zona euro. "El objetivo es la perpetuación de la reforma acordada (no revertir las medidas), cubriendo otras áreas como la administración de ingresos, la aplicación de impuestos, la gestión financiera pública, la privatización, la administración pública, la salud, las pensiones, el bienestar social, la educación y la lucha contra la corrupción", agregó.

Los nuevos líderes griegos han tenido hasta ahora su recibimiento marcado por la cautela, incluso en países como Francia e Italia, que el Gobierno griego esperaba que apoyaran su llamamiento a aliviar su carga de deuda. El presidente francés, François Hollande, dijo que las reglas de la zona euro se aplican a todos sus estados miembro. Y el presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz, dijo que Grecia se arriesgaba a caer en bancarrota si no mantiene los compromisos pactados con sus socios de la UE.