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Siria Siria ultima la batalla del sur

La ofensiva del ejército sirio en el sur del país está a punto de comenzar. Esta semana una delegación israelí ha estado en Moscú negociando los parámetros que encauzarán la inminente batalla por el sur de Siria.

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Imagen de un guerrillero libre sirio a punto de rezar. REUTERS/Alaa Al-Faqir

La reciente conquista de los suburbios de Damasco en Guta oriental, y de algunas otras ubicaciones en el área metropolitana de la capital, ha puesto fin a una nueva etapa del conflicto sirio que se inició en Deraa hace siete años, y ha abierto nuevas oportunidades para el ejército del presidente Bashar al Asad.

Esta semana, el ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, ha visitado Moscú acompañado por la plana mayor del ejército y por destacados funcionarios de los servicios de inteligencia. Lieberman se ha entrevistado con su homólogo ruso y las dos delegaciones han mantenido detalladas conversaciones sobre la nueva fase que se avecina.

Estos intensos movimientos diplomáticos confirman que la próxima etapa militar va a desarrollarse en el sur de Siria, donde hay destacamentos rebeldes importantes, incluidos los del antiguo Frente al Nusra (Al Qaeda) y el Estado Islámico, que comparten zonas con el ejército israelí en la frontera del Golán, o, para ser más exactos, en la frontera de la línea de armisticio que se estableció tras la guerra de 1973.

Es importante consignar que las milicias yihadistas que operan en esa zona mantienen una excelente relación con Israel, especialmente en lo tocante al antiguo Frente al Nusra, y que Israel atiende a los yihadistas heridos en Siria en sus hospitales de Haifa y Safed, antes de devolverlos a Siria para que continúen combatiendo al ejército sirio.

Una de las primeras cuestiones que conviene aclarar es que Israel está dispuesta a aceptar el principio de que el gobierno de Damasco tiene derecho a recuperar el territorio que durante la guerra perdió en el sur, incluido el que es fronterizo con la línea de armisticio. No está claro por qué está actuando de esta manera, aunque es posible que sea a petición de Moscú y obteniendo a cambio algunas contrapartidas.

La relación más detallada de lo discutido esta semana en Moscú la ha proporcionado el veterano periodista israelí Yossi Melman en el diario Maariv. Además, se sabe que, poco después de que las delegaciones rusa e israelí terminaran sus encuentros, el presidente Vladimir Putin habló por teléfono con el primer ministro Benjamín Netanyahu, seguramente para acabar de atar posibles cabos sueltos.

Israel y Rusia

Lieberman señaló que las dos partes, es decir rusos e israelíes, van a mantener estrechos contactos en el futuro, “una línea abierta permanentemente”, dando a entender una vez más que Israel no tiene otro remedio que permitir que el gobierno de Damasco extienda sus dominios al sur. Estadounidenses y jordanos están siguiendo con atención esas conversaciones.

De acuerdo con Yossi Melman, Israel y Rusia han llegado a un compromiso mediante el cual se prohíbe a Irán desplegar sus efectivos a una distancia de 20 kilómetros de la línea de armisticio. Esta misma semana el presidente Bashar al Asad ha reiterado que no hay ningún soldado iraní en Siria, aunque sí que hay “consejeros militares”, y por lo tanto serán estos consejeros los que no podrán acercarse a 29 kilómetros de la línea de armisticio.

Israel se ha comprometido a “no atacar las fuerzas del régimen de Asad”

Otro punto “pactado” es que Irán se comprometerá a no construir ninguna base aérea o de misiles en todo el territorio sirio. Según Melman, la libertad de acción de Israel contra los iraníes en Siria será “coordinada” con Moscú, lo que parece significar que Israel ha cedido en este apartado y a partir de ahora avisará a Moscú con antelación de sus ataques contra los iraníes en Siria.

El periodista de Maariv añade que Israel se ha comprometido a “no atacar las fuerzas del régimen de Asad”. Hasta aquí significa que rusos e israelíes han alcanzado un acuerdo simple que limita significativamente la actuación de las fuerzas israelíes en Siria a cambio de que Teherán no establezca bases aéreas o de misiles en suelo sirio, ni se acerque demasiado a la línea de armisticio.

Según se supo el viernes, las milicias pro-Asad, incluidas las chiíes, tendrán la alternativa de disolverse o de incorporarse al ejército sirio, un punto que habría sido acordado durante la reciente visita a Moscú del presidente sirio.

El camino hasta Teherán

Ahora, Moscú trasladará estos entendimientos al presidente sirio, quien a su vez los trasladará a Teherán, con el fin de que estos dos países den su visto bueno. En principio, son entendimientos razonables, así que es probable que sean aceptados sin demasiados cambios por Damasco y por Teherán. Es más, lo más probable es que Moscú haya negociado previamente con sus aliados esos términos.

El Canal 10 de la televisión hebrea ha observado que cuando Israel quiere hablar de la presencia iraní en Siria se dirige a Moscú, y no a Washington, a pesar de que en Siria hay un contingente significativo de tropas estadounidenses.

Esta misma semana Asad ha declarado que su ejército también está preparado para reconquistar el norte y el nordeste de Siria, donde están desplegadas las tropas estadounidenses. Ese es un territorio que está en poder de los kurdos, quienes al principio de la guerra no tenían ninguna ambición de lograr una independencia, si bien parece que el desarrollo del conflicto ha hecho que algunos de sus líderes cambien de opinión. El viernes, Washington respondió que sería una “mala idea” que el gobierno de Damasco atacara a sus aliados.