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Junta de accionistas Brufau pide cautela ante el "ambicioso liderazgo" del Gobierno frente al cambio climático

Imaz reafirma la estrategia de Repsol hacia la "multienergía" en su compromiso con la sostenibilidad

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El presidente de Repsol, Antonio Brufau y el consejero delegado, Josu Jon Imaz, durante la junta de accionistas que la petrolera. EFE/ Carlos Pérez

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha pedido cautela ante el "ambicioso liderazgo" que el Gobierno de España quiere asumir para frenar las emisiones contaminantes, al considerar que conllevaría un coste para la industria del país sin que ello suponga una reducción de la contaminación, que solo se desplazaría a otros países "menos sensibles" a la reducción de emisiones.

En la junta general de accionistas, Brufau ha apuntado al objetivo incluido en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), presentado recientemente por el Gobierno, de reducir un tercio todas las toneladas de dióxido de carbono (CO2) en 13 años, lo que multiplica por 2,4 los objetivos planteados por la Unión Europea.

Para el presidente de Repsol, este "ambicioso" proyecto "no es suficiente" para hacer cambiar el sentimiento de otros países, incluido Alemania, que no pretende renunciar al carbón al menos hasta el año 2038. "Cuando pensamos que España tiene que liderar esto, vayamos con cuidado por los costes que puede provocar este liderazgo. No somos tan relevantes en Europa", ha advertido.

En concreto, Brufau se ha referido a que, pese a la sensibilidad de Europa en la lucha contra el cambio climático, hay otros países que tienen otras prioridades, como "el crecimiento económico o sacar de la pobreza a sus ciudadanos", sobre todo teniendo en cuenta que en Europa solo se genera el 10% de las emisiones generadas en todo el mundo, frente al 28% que suponen en China.

Por ello, ha puesto como ejemplo que si en el esfuerzo por alcanzar los objetivos propuestos por España se deja de producir aluminio en el país pero, al mismo tiempo, se importa de Turquía, "impactaría negativamente en la industria española y de forma favorable a la turca", sin reducirse las emisiones, sino solo trasladándose.

Vista de la junta de accionistas que la petrolera Repsol en Madrid. EFE/ Carlos Pérez

Por su parte,  el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha reafirmado el eje central de la compañía en su compromiso con la sostenibilidad y de dar respuesta "a las necesidades energéticas de la sociedad" por medio de una transformación dirigida a convertirse en una "compañía multienergía".

El consejero delegado de Repsol ha señalado que esta estrategia enfocada en la sostenibilidad y en la consecución de los objetivos del Acuerdo de París es compatible con el mantenimiento de una "sólida posición financiera", acompañada de una retribución "que aporta valor al accionista".

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, en la junta de accionistas de la petrolera. EFE/ Carlos Pérez

En este sentido, Imaz ha apuntado que el dividendo se está incrementando en un 8% anual desde el año 2017, cuando fue de 0,80 euros por título, hasta el objetivo del euro por acción ya en el próximo año, con cargo al beneficio de 2019, mientras que este año se quedará en 0,95 euros.

Esta mayor retribución al accionista es, para Imaz, uno de los cuatro pilares de la estrategia de Repsol, junto con un crecimiento rentable de la compañía, el desarrollo de nuevos negocios en bajas emisiones y el mantenimiento de una solidez financiera y una deuda por debajo de la media del sector, que ha resumido en dos palabras: "crecimiento y creación de valor".

En lo relacionado con la sostenibilidad, ha puesto en valor que el 30% de los inversores institucionales de la compañía corresponda a fondos cuyas decisiones de inversión "se guían por criterios responsables y sostenibles". De hecho, el objetivo de la compañía es reducir la intensidad de dióxido de carbono (CO2) de la cadena de valor en un 40% para 2040 por cada unidad de energía generada, al mismo tiempo que se reduzcan tres millones de toneladas de CO2 antes de 2025 y en un 25% las de metano.

La junta de Repsol reelige a Brufau como presidente por un último mandato
Junta de accionistas de Repsol

La junta general de accionistas de Repsol ha aprobado la reelección de Antonio Brufau como presidente de la compañía para el que será su último mandato, antes de que abandone el cargo en 2023, en una reunión que ha contado con la presencia del 56,3% de los accionistas de la compañía.

Brufau, consejero de Repsol desde 1996 y que ocupa su presidencia desde 2004, aunque en 2015 ya traspasó todas las funciones ejecutivas a Josu Jon Imaz, el CEO de la petrolera, anticipó el pasado mes de marzo al consejo de administración su intención de que esta sea su última reelección como consejero, de tal forma que su cargo expiraría al término de este nuevo mandato. El directivo de Mollerusa cuenta actualmente con 71 años, con lo que con esta nueva reelección estará como presidente de la energética hasta los 75 años.

Junto a Brufau, los accionistas también han dado el visto bueno a las reelecciones, por cuatro años, como consejeros del propio consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, así como de José Maunuel Loureda, John Robinson West y Henri Philippe Reichstul. Igualmente, se han aprobado los nombramientos como consejeras externas independientes de Aránzazu Estefanía Larrañaga y de María Teresa García-Milà Lloveras.

Con estos nombramientos, el consejo de administración de Repsol supera la recomendación del Código de Buen Gobierno para las Sociedades Cotizadas de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de contar con al menos un 30% de consejeras en 2020. El órgano rector de la compañía quedará reducido a 15 miembros, de los cuales cinco serán mujeres.