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La Justicia investiga si el magnate ruso Fridman montó una trama para hacer caer a Dia en bolsa

Un auto de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo dice que el ahora dueño de la cadena de supermercados pretendía mantener "una elevada tensión financiera" para que las acciones bajaran antes de lanzar una opa a través de su sociedad LetterOne.

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El empresario ruso y máximo accionista de DIA, Mijaíl Fridman (c) a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar como investigado por la quiebra del grupo tecnológico español Zed. EFE/Zipi

La Justicia española investiga si el multimillonario ruso Mikhaíl Fridman actuó a través de un "entramado societario criminal" para provocar la caída del precio de las acciones del grupo DIA y hacerse así con el control de la compañía a un menor coste.

Así figura en un auto emitido por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, en el que precisa que el caso será competencia finalmente del Juzgado Central de Instrucción número cuatro de la Audiencia Nacional.

El documento alude a un informe policial en el que se apunta que Fridman (el mayor accionista de Dia con el 69,76 % de los títulos y que está investigado también por la quiebra del grupo ZED) es el máximo responsable de una trama que generó en la empresa "una situación de conflicto y provocó situaciones de bloqueo y falta de liquidez a corto plazo para que su cotización cayera".

En el auto se plantea que la estrategia pretendía mantener "una elevada tensión financiera" para que el precio de la acción siguiera bajo, hasta acabar lanzando una oferta de compra por la compañía una vez depreciada a través de la sociedad LetterOne.

El informe policial señala que la trama "mezcla personas físicas y jurídicas de diversas nacionalidades (entre ellas, mercantiles noruegas), lo que acrecienta la complejidad de las labores de investigación".

Además, advierte de que "en países como EEUU, Reino Unido y Holanda las operaciones por este empresario están supervisadas intensamente, lo que no ocurre en España".

El Supremo justifica su decisión de que sea el Juzgado Central de Instrucción número cuatro de la Audiencia Nacional el que se haga cargo del caso por, entre otros factores, la "sospecha" de que se haya producido "un perjuicio patrimonial" que afecte a accionistas y trabajadores de Dia en diferentes regiones españolas, con un impacto aún por calcular, pero superior a 7 millones de euros.

Considera que "la complejidad de los hechos y de la futura instrucción", en caso de que finalmente se produzca, hace conveniente que sea la Audiencia la responsable de un expediente cuyo origen radica "en una denuncia anónima", según el documento.

Supermercado de Dia en Madrid. E.P.

El Juzgado Central número cuatro decidió no admitir a trámite la denuncia por falta de competencia el 5 de marzo y se inhibió a favor de los juzgados de Madrid, que rechazaron hacerse cargo el día 29 de ese mismo mes, por considerar que era competencia de la Audiencia.

La disputa acabó en el Supremo, que ha dado la razón a los juzgados de Madrid y deja el expediente en manos de la Audiencia Nacional.

En su auto, los magistrados del Supremo recuerdan que Dia cotizaba en el momento de los hechos en el Ibex 35, el principal selectivo de la bolsa española, por lo que la trama podría haber afectado a la economía nacional, alterando el precio de una firma "importante en un sector básico como es el de la alimentación".

De hecho, señalan que la evolución de los precios en el sector del comercio alimentario es "vital" para las personas con menos recursos, por lo que "hay en este caso una afectación de la economía más intensa que en casos como los de Afinsa o Dentix, que los ha llevado o lleva pacíficamente la Audiencia Nacional".

Después de 18 meses como accionista minoritario, Fridman lanzó una opa sobre la cadena de supermercados Dia el pasado mes de febrero, que acabó cerrando con éxito en mayo.

La firma cotizaba en torno a los 5 euros cuando el magnate ruso se hizo con una participación del 10%, en julio de 2017, que elevó al 25% a comienzos de 2018; desde entonces su precio cayó con fuerza hasta situarse hoy en los 45 céntimos, como consecuencia de una grave crisis que colocó al grupo de distribución (que además de en España también opera en Argentina, Brasil y Portugal) al borde de la quiebra.