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El acuerdo programático con Podemos que ahora busca Sánchez estaba casi cerrado cuando reventó la negociación

Los dos partidos ya acordaron 100 páginas de propuestas basadas en el pacto presupuestario de 2019. Unidas Podemos reivindicó las medidas que ha recopilado desde el 28-A tras reunirse con sindicatos y colectivos sociales, la estrategia que ahora en agosto quiere hacer Pedro Sánchez.

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El presidente del gobierno Pedro Sánchez y el líder de Podemos Pablo Iglesias, durante una de las reuniones para negociar un Gobierno en el Congreso.- EFE/Juan Carlos Hidalgo

Pedro Sánchez envió este miércoles una carta a la militancia sobre la investidura fallida. En ella anunció que comenzará a reunirse con colectivos sociales para recoger sus reclamaciones y presentar una propuesta programática a Unidas Podemos. El objetivo es aumentar la presión hacia el grupo confederal para que acepten la vía a la portuguesa y rehúsen de la coalición. Sin embargo, el acuerdo programático no fue un problema en las negociaciones de la semana pasada: Ione Belarra y María Jesús Montero ya tenían acordado casi en su totalidad un documento de 100 páginas cuando estallaron las negociaciones.

Esta propuesta se basó en el pacto presupuestario que cerraron Pablo Iglesias y Pedro Sánchez en octubre. Ninguna de las partes quiere explicar en profundidad el contenido del documento pero, por lo que Público ha podido saber, el PSOE aceptó las mismas medidas que entonces, destacando la de derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral, regular los precios abusivos del alquiler y la factura de la luz o la reforma fiscal. Y, como novedad, el PSOE también aceptó subir progresivamente a lo largo de la legislatura el Salario Mínimo Interprofesional a 1.200 euros.

Estas son medidas que ha reclamado Unidas Podemos desde el pasado 28-A y que, además, ya pusieron sobre la mesa a lo largo de varias reuniones con sindicatos y organizaciones sociales durante estos dos meses. Aunque estos encuentros sean nuevos para el presidente en funciones, no lo son para los dirigentes de Unidas Podemos que se han reunido con organizaciones ecologistas, feministas, representantes de trabajadores en lucha y sindicatos

Podemos critica que Sánchez no haya trabajado en esto desde el 28-A: "Gastaban su tiempo en implorar la abstención de PP y Cs"

Ahora este paso que ha dado Sánchez no ha sentado bien en el partido morado. "Nosotros hemos estado trabajando. Hemos estado dos meses reuniéndonos con organizaciones y colectivos sociales para establecer las prioridades de gobierno mientras ellos gastaban su tiempo en implorar la abstención de PP y Ciudadanos. Y ahora, en agosto, se plantean escuchar a los colectivos después de haber perdido la investidura", explican fuentes de la formación a Público

En el grupo confederal hay quienes consideran que esto se traduce tan sólo en una estrategia de presión y en buscar una foto con sindicatos y organizaciones porque no creen que se pueda aportar más de contenido. "El contenido ya está. El problema en las negociaciones fueron las competencias porque no querían que tuviéramos. Todo lo que nos ofrecían era simbólico y nosotros queremos competencias para llevar a cabo lo que acordamos", apuntan fuentes presentes en las negociaciones con el PSOE. 

Con esto, las posiciones de PSOE y Podemos siguen siendo las mismas que a principios de junio. Con la diferencia de que el partido morado ha ido renunciando a competencias — como las que tienen que ver con los temas de Estado — y a que esté Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros. Los socialistas, sin embargo, vuelven a poner como única fórmula para llegar a un acuerdo el pacto programático. Lo mismo que ofrecieron tras el 26-M. 

Podemos responde que el Gobierno de Costa pactó la reforma laboral con la derecha

El partido morado, ante esto, explica que ya llegaron a un buen acuerdo en la pasada legislatura y que el Ejecutivo no quiso llevarlo a cabo. El pacto presupuestario tenía una batería de medidas y reformas ajenas a las Cuentas del Estado que suponían todo un programa político para revertir buena parte de las políticas y de los recortes de Mariano Rajoy, pero el Ejecutivo no aprobó casi ninguna de las medidas con las que se comprometió el presidente más allá de la subida del Salario Mínimo Interprofesional a los 900 euros.

Además, cuando se utiliza el gobierno a la portuguesa se olvida que este ejemplo perdió fuerzas desde el pasdo julio cuando el Ejecutivo de António Costa dejó a un lado a sus aliados de izquierdas — el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugués (PCP) — y pactó con la derecha la reforma laboral. Los dos partidos de izquierdas votaron en contra la nueva normativa. Y no ha sido la única vez en la que el Gobierno ha cambiado de socios porque el primer ministro también mantiene congelados los sueldos de los profesores con el apoyo de la derecha. 

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