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claves del nuevo Ejecutivo Moreno advierte de que el Gobierno andaluz es "uno" mientras Rivera coordina a los consejeros de Ciudadanos

PP y Ciudadanos se reparten el Ejecutivo. Mientras los conservadores se quedan con la presidencia y Hacienda, además del urbanismo y las ayudas al campo, Ciudadanos obtiene la interlocución, estratégica, con empresarios, autónomos y sindicatos. Ambos partidos se repartirán el control de la televisión pública

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El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la presentación en Sevilla de los cinco consejeros de su partido que formarán parte del Ejecutivo andaluz tras darlo a conocer en rueda de prensa el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. EFE/Raúl Caro

El presidente de la Junta, Juanma Moreno (PP), presentó esta mañana en el Palacio de San Telmo, sede de la presidencia, los nombres de su nuevo Gobierno, mientras, en paralelo, en el Parlamento de Andalucía, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, presentaba a sus cinco consejeros, los primeros que elige en todo el país.

Moreno restó importancia al hecho, pero a la vez dejó claro que no le gustaba del todo y lanzó un aviso. “Cada uno es libre de hacer las reuniones que estime oportuno. Si Rivera lo decide, me parece razonable. No tengo ningún problema. Ahora estamos en estos comienzos. Pero advierto de que el Gobierno es uno. Actuaremos sin distinción de siglas y orígenes”, dijo en rueda de prensa.

Esta es la segunda vez en estas semanas desde que cerró el pacto con Ciudadanos, primero, y después con Vox, que Moreno se ve obligado a decir que aquí manda él y a reivindicar su autoridad. Siempre se han interpretado este tipo de gestos como una presunción de debilidad, pero es posible también que hacerlo ahora, le pueda ahorrar ulteriores disgustos al presidente. La semana pasada ya manifestó que en el PP de Andalucía mandaba él y ahora Moreno ha venido a decir, aunque de manera más suave, eso mismo respecto del Ejecutivo.

Raras son las ocasiones en que en política las cosas suceden por casualidad. Y esta vez tampoco ha sido así. Rivera va exactamente a lo suyo, como ya le ha quedado claro al PSOE en Andalucía, y como parece que ya ha empezado a comprobar el nuevo presidente de la Junta. El PP de Pablo Casado y Ciudadanos compiten por ser la primera fuerza de la derecha, y esta presentación sui generis del nuevo Gobierno andaluz se puede describir también como un nuevo episodio de esa batalla nacional.

Los objetivos de Rivera

Rivera compareció satisfecho, después de consumar su apuesta estratégica, aun a costa de aceptar en cierta medida el abrazo de los ultras de Vox, y destacó el momento y las expectativas generadas por su entrada en el Ejecutivo: “Quería estar aquí hoy. Es un momento histórico para Ciudadanos. [Hemos tomado] la decisión de coliderar una tierra. Hay muchos españoles esperando a comprobar que se pueden hacer las cosas de otra manera”.

Rivera, en su breve rueda de prensa, dejó claro que su objetivo es construir un gran partido, liberal, centrado, defensor de las libertades y de la Constitución de 1978, y que es en ese contexto de crecimiento como organización, a la búsqueda del Gobierno de España, en el que Ciudadanos ha decidido entrar en los Ejecutivos.

“El gran centro está en Ciudadanos. [Representamos] el constitucionalismo del siglo XXI. [Queremos] construir ese gran espacio político. En los próximos meses vamos a seguir creciendo. Vamos a tener más concejales y a obtener un gran resultado en las europeas. El partido se pone ya en marcha a trabajar de cara a mayo”, dijo.

Rivera despejó el fantasma de Vox con palabras amables y defendiendo todos los tipos de familias. Preguntado por la Consejería de Salud y Familias, así llamada por los acuerdos del PP con Vox, que ocupará el conservador Jesús Aguirre. Rivera dijo: “Me parece muy bonito el nombre. Estamos en el siglo XXI y eso es lo que vamos a defender. No vamos a dar ni un paso atrás en derechos civiles. Los liberales creemos en la libertad. Una familia está allí donde haya amor y convivencia”.

El reparto de poder

Si se acude a una lectura en términos de poder sobre las competencias de ambos partidos, podría parecer que el PP se lleva el gato al agua. Sobre el papel asume las carteras fundamentales, la llave del dinero y la consejería que coordina a todo el Ejecutivo, Hacienda y Presidencia.

En está última, Moreno ha situado a su mano derecha, Elías Bendodo, quien será el encargado de coordinarse con Juan Marín, con quien mantiene una relación estupenda, y de proteger al presidente de cualquier ataque. Elías es un viejo amigo de Moreno, un fontanero clásico de partido, trabajador, uno de los muñidores fundamentales del pacto con Ciudadanos.

Y también Hacienda, en la que el presidente ha colocado a Alberto García Valero, un técnico, un experto, inspector de Hacienda, quien tendrá que ponerse a trabajar desde ya a cerrar la rebaja de impuestos, al menos en parte, porque Moreno quiere tenerla lista para el primer consejo de Gobierno, que será el próximo sábado en Antequera (Málaga), un lugar elegido a propósito como guiño a la Autonomía. Allí se firmó hace 40 años entre once fuerzas políticas el pacto de Antequera, decisivo para la consecución de la autonomía andaluza.

Sin embargo, manejar la consejería de Hacienda implica, con un Gobierno cuya estabilidad depende de la ultraderecha, tener que negociar el presupuesto cada año con Vox. Por ello, a Ciudadanos no le ha importado que sea el PP quien se quede con esas competencias.

Así, en términos políticos, Ciudadanos sale bien parado. Marín es vicepresidente y, por tanto, gozará de su propio espacio, casi al mismo nivel que el del presidente. Se queda además con un símbolo, las competencias sobre regeneración democrática de lucha contra la corrupción, y con un asunto particularmente importante: la interlocución directa con los agentes sociales, empresarios, autónomos y sindicatos. Es decir, si el PP decide cuánto gasta cada uno, Ciudadanos decidirá dónde. En contrapartida, el PP obtiene la consejería de Agricultura, un departamento estratégico para sus intereses, porque el campo andaluz, el mundo rural, es aún mayoritariamente socialista.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en el Palacio de San Telmo tras la rueda de prensa donde ha anunciado la composición de su Gobierno. EFE/José Manuel Vidal

En el terreno social, los dos partidos se reparten competencias y las consejerías que se llevan la mayor parte del presupuesto cada año. Así, Ciudadanos se queda con la educación y el PP con la sanidad, cuyo consejero, Jesús Aguirre, médico, exsenador conservador por Córdoba, no es precisamente un defensor de la sanidad pública y gratuita.

El PP ya tuvo que gestionar un incendio, hace un lustro, por unas declaraciones de Aguirre, en las que calificaba de utópica una sanidad gratuita. Su etapa empezará de hecho con un guiño al sector farmacéutico. El PP se dispone a liquidar la subasta de medicamentos, que ha ahorrado más de 500 millones de euros en seis años a la administración autonómica. La vinculación de las políticas de familias a la consejería de Salud indica que se producirán, en aplicación de los acuerdos del PP con Vox, guiños a los colectivos provida y antiabortistas.

El exentrenador de baloncesto y empresario, Javier Imbroda, será el consejero de Educación y aplicará un programa, en el que abundan los guiños a la Iglesia católica, a través de la enseñanza concertada.

Ciudadanos se queda también con todas las políticas asistenciales, las ayudas a la dependencia, y también las políticas feministas, a las que pretende proteger de Vox. Y el PP, las competencias sobre el urbanismo, y el impulso de las infraestructuras, y las políticas culturales.

La televisión pública, según explicó el propio presidente, no va a depender de ninguno de los partidos, sino que el Gobierno va a crear un ente compartido entre PP y Ciudadanos y que las decisiones que se adopten al respecto sean "colegiadas". Se trata de que "la RTVA no esté en manos de un dirigente del PP o de Ciudadanos", sino que las decisiones que se adopten sean "conjuntas", al igual que "los objetivos que se marquen". 

El Gobierno es paritario, pero el poder real está concentrado en tres hombres: Moreno, Marín y Bendodo. No hay, por tanto, ninguna mujer en la sala de máquinas.

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