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Investidura de Pedro Sánchez Unidas Podemos, ante el reto de gobernar en minoría sin decepcionar a la izquierda

Podemos nació del 15-M, la movilización de indignados que criticaba tanto al PSOE como al PP. Tas la investidura de Sánchez, el grupo confederal entrará en el Gobierno y se enfrentará a "límites" y "contradicciones" sobre sus políticas. 

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante la investidura del candidato socialista. / Europa Press

Pablo Iglesias lleva tiempo avisando a su militancia: "Encontraremos muchos límites y contradicciones", admitió en una carta dirigida a sus bases tras firmar el acuerdo del Gobierno de coalición con Pedro Sánchez. El PSOE y Unidas Podemos tienen muchos puntos en común en lo relativo a avances sociales, pero tienen grandes diferencias sobre lo económico, laboral y algunos temas internacionales. 

Los diputados de Unidas Podemos reconocen esto como todo un "reto", pero asumen la nueva etapa con "ilusión". Tras la elección de Sánchez como presidente del Gobierno en el Congreso, se prevé que en esta misma semana se nombren los ministros y el viernes se celebre el primer Consejo de Ministros. Algo nuevo para todo el equipo de Iglesias.

El reto no es para menos. Podemos nació del 15-M, la histórica movilización de indignados que ha marcado todo un ciclo político. Las siglas del PSOE y del PP, junto a instituciones como el Banco Central Europeo o la OTAN, fueron los nombres propios de las denuncias de este movimiento. Los activistas llegaron a llevar sus protestas a las sedes de las dos formaciones del bipartidismo. 

Además, medidas que formaron parte de las 'políticas de austeridad' durante la crisis económica salieron adelante por el apoyo de los socialistas. Decisiones que provocaron que buena parte del electorado del PSOE pasara a Podemos en 2014 y 2015. Una trayectoria política que denunció también Iglesias en aquellos tiempos al integrar a los socialistas en el concepto de 'casta': "Merkel, PP y PSOE militan en el partido de Wall Street", llegó a afirmar hace cinco años

Ahora Iglesias pasará a formar parte del Gobierno con aquel partido que denunciaba. También Alberto Garzón, primer militante del PCE que entrará en el Consejo de Ministros desde la restauración de la democracia. Un paso histórico, pero con muchos riesgos. Ambas formaciones son conscientes de que no pueden despegarse de los movimientos que siempre les han apoyado y por ello hacen campaña transmitiendo la idea de que ellos "gobernarán para la gente"

La idea es que primero se comiencen a sacar adelante reformas en las que coinciden tanto el PSOE como Unidas Podemos. Así podrían pasar varios meses sin grandes diferencias y con acuerdos rápidos. Cada ministro del grupo confederal tiene en su cartera medidas que son prioritarias. Se espera, por ejemplo, que comiencen a derogarse los aspectos más lesivos de la reforma laboral desde el ministerio de Trabajo que liderará Yolanda Díaz

La derogación parcial de la reforma laboral será una de las primeras medidas de Unidas Podemos

También se prevé que Irene Montero, desde el ministerio de Igualdad, comience a trabajar en la aprobación de los permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles o en medidas para acabar con la brecha salarial, y Garzón, en la regulación de las casas de apuestas. Todas estas reformas son medidas muy aclamadas entre los movimientos sociales, los sindicatos y colectivos en lucha. Con esto, esperan cumplir con lo que ellos mismos llaman "traducir el 'sí se puede' en políticas que mejoren la vida de la gente". 

Se quiere dejar pasar unos meses hasta que se aborden grandes diferencias que, además, Unidas Podemos asume que no podrán salir a la luz. Iglesias y su equipo se han comprometido a discutir en el Consejo de Ministros, pero a defender públicamente la posición final y común, aunque no estén de acuerdo con ella. 

Fuentes del grupo confederal reconocen a Público que esto podría causar problemas para ellos, sobre todo, en los temas internacionales y económicos. Pese a las diferencias en lo laboral, aseguran que en el acuerdo de Gobierno — en el que se comprometen a derogar los aspectos más lesivos y a trabajar por un nuevo Estatuto de Trabajadores — ya se han superado las grandes diferencias. 

Sin embargo, todos los puntos firmados señalan que Unidas Podemos ha cedido en lo que respecta a Bruselas al comprometerse a cumplir con el "equilibrio presupuestario". Es decir, que todas las inversiones sociales que se impulsen no aumenten el déficit público. 

Por otro lado, ambas formaciones han mostrado las grandes diferencias que tienen respecto a las situaciones políticas que suceden, sobre todo, en países de Sudamérica. Mientras que Sánchez llegó a reconocer a José Guaidó como presidente interino en Venezuela, los dirigentes de Unidas Podemos denunciaron con vehemencia que se trataba de un golpe de Estado.

Con Bolivia el PSOE fue más ambiguo y se limitó a condenar la violencia, mientras que los líderes de Unidas Podemos denunciaron abiertamente el golpe de Estado que conllevó la salida de Evo Morales. 

Las diferencias que tendrán que solventar llegando a puntos intermedios — y el silencio ante algunos puntos que antes criticarían — podrían provocar en su electorado cierto enfado, como ocurrió con el 'decretazo digital' del PSOE. Unidas Podemos se abstuvo en su votación en el Congreso, aunque Iglesias reconoció que no les gustaba. Para no votar en contra, negociaron con el PSOE determinadas modificaciones, pero esto no evitó que recibieran muchas críticas. 

Pese a todo, intentarán que esto no se produzca impulsando sus relaciones con los movimientos sociales. Para ningún diputado de Unidas Podemos el salto al Gobierno pasa por despegarse de los colectivos en lucha y por ello intentarán mantener su cercanía a sindicatos y movimientos a través de los cargos importantes que se queden en el partido. 

Los miembros del Ejecutivo tampoco se olvidarán de ellos. Iglesias fue el ejemplo cuando en la intervención durante la investidura aseguró que los movimientos sociales eran los verdaderos "arquitectos" de la coalición". "El próximo Gobierno necesitará de la crítica y de la presión de los movimientos sociales para hacer las cosas bien", llegó a decir en el hemiciclo del Congreso. Una forma de buscar que los colectivos sigan siendo sus aliados.