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De la masacre de Melilla a la cumbre de la OTAN, las incoherencias del Gobierno en migración y seguridad

Pedro Sánchez pide un "orden internacional basado en reglas como la carta de Naciones Unidas". La ONU ha pedido investigar lo sucedido en la frontera, sobre lo que el presidente dijo que estaba "bien resuelto".

Pedro sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez en rueda de prensa tras visitar junto al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, las instalaciones del recinto IFEMA donde se celebrará la Cumbre de la OTAN. EFE/Rodrigo Jiménez

Cinco días separan la masacre en la valla de Melilla y la exhibición de poder y liderazgo (masculino) en la que se convertirá la cumbre de la OTAN. Una cita en la que se hablará de seguridad y defensa y en cuya agenda política estará la consolidación de la inmigración como una amenaza para la seguridad de los estados. Precisamente el argumento al que se ha adherido Pedro Sánchez para defender, y aplaudir, la actuación de las fuerzas de seguridad en la frontera al definir el intento de salto a la valla como "un ataque a la integridad territorial de nuestro país" orquestado por mafias y de carácter "violento". Fallecieron 37 personas, hay varios heridos y la ONU ha pedido investigar lo sucedido. 

Las previsiones eran que esta semana la cumbre de la OTAN copase la atención política y mediática, hasta que el pasado viernes un intento de salto al vallado que separa España de Marruecos en Melilla se convirtió en una masacre. En entredicho está la colaboración entre los agentes españoles y la Gendarmería marroquí, de la que Sánchez saca pecho, a raíz de unas imágenes mostradas por este medio donde se ve como agentes de las fuerzas de seguridad marroquíes cruzaron totalmente la valla para golpear, detener y devolver en caliente a varias personas migrantes. Después de esto, la gran cita de Pedro Sánchez tiene otro alcance. 

Hablar de Melilla sin hablar de la masacre

Ajeno a las críticas, y sin rectificar aún como le pide la oposición por valorar como "bien resuelto" lo sucedido en la frontera horas después de que se hiciesen públicas las imágenes de Melilla y cuando ya se conocían las primeras cifras de fallecidos, Sánchez recibió este miércoles al presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Un encuentro bilateral que el líder del PSOE perseguía desde que llegó al poder y en el que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, adelantó que se hablaría del "flanco sur", que incluye Ceuta y Melilla.

Del encuentro salió un nuevo pacto entre España y Estados Unidos que incluye el compromiso de aumentar la cooperación en lo que respecta a la migración desde África. "Ambos países tienen la intención de colaborar en un enfoque integral para la gestión de los flujos migratorios irregulares que garantice un trato justo y humano de los migrantes. (...) España y Estados Unidos reconocen igualmente la importancia de una cooperación permanente en respuesta a los retos de la migración irregular en la región del norte de África", reza el texto.

Pocos minutos antes de que Biden entrase en Moncloa, la Fiscalía anunciaba una investigación sobre lo sucedido en la valla de Melilla por su "trascendencia y gravedad". El Ministerio Fiscal considera que pudieron vulnerarse los derechos humanos y fundamentales de las personas. Muy lejos de la valoración que hizo el presidente del Gobierno. 

En una jornada llena de reuniones con otros líderes internacionales, Sánchez despachó también con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. "Queremos lanzar un mensaje de unidad de democracias que defienden la democracia con los valores de la libertad, la pluralidad política, el respeto a los derechos humanos y a un orden internacional basado en reglas como la carta de Naciones Unidas", dijo el presidente español tras el encuentro. Un comité de la ONU había pedido pocas horas antes a España y Marruecos abrir investigaciones "exhaustivas" sobre la masacre perpetrada en Melilla.

El riesgo de la 'securitización' de las fronteras

Stoltenberg, en su turno, afirmó que terminada la cumbre "veremos un nuevo Concepto Estratégico", el documento que marca sus directrices políticas generales. En lo que respecta a migración, la Alianza aprobó en la cumbre de Lisboa de 2010 una estrategia que, según un informe del centro Delàs, permite abordar las crisis migratorias por la vía de las armas al considerar la migración como "amenaza".

En este sentido, Blanca Garcés, investigadora sénior de CIDOB alerta, en conversación con Público, sobre el riesgo de este relato. "Se va creando este concepto de amenaza híbrida que convertir las políticas migratorias en una cuestión defensa", asegura. Garcés tiene claro que atravesamos un momento en el que se tratará de "formalizar" esta idea a través de dos relatos complementarios: el de la amenaza a la seguridad de los estados y el de las mafias. 

La investigadora señala que es "la forma de convertir las migraciones en una cuestión de seguridad nacional y responder de forma acorde, creando espacios de excepción con la suspensión del derecho de asilo, la intervención de los ejércitos en contextos de frontera y la prohibición de entrada por parte de la prensa y las organizaciones sociales". De este modo el concepto de amenaza híbrida "sirve para militarizar las migraciones y justificar la excepción, incluyendo las muertes en frontera". "Ese giro de las narrativas es lo que vemos cristalizado en las palabras de Pedro Sánchez", zanja.

Migrantes de primera y de segunda

La cumbre de la OTAN cuenta también con una agenda paralela reservada a las 'primeras damas', que tienen a la reina Letizia como anfitriona. Este martes, la monarca española ejerció como tal con la esposa del presidente de Estados Unidos y, Jill Biden, entre otras actividades, visitaron juntas un centro de refugiados ucranianos en una muestra de apoyo a las personas que han tenido que huir de la guerra. 

Para algunas formaciones políticas esta imagen choca frontalmente con la actitud que el Gobierno ha adoptado con las personas que migran desde el 'flanco sur', con la secuencia de Melilla todavía en la retina.

Una comparación que "es inevitable", en palabras de Blanca Garcés. "A unos, se les recibe como "hermanos". A los otros, se les impide el paso, que es la condición para poder solicitar protección internacional", dice. Un doble rasero que "pone en entredicho no solo valores fundamentales europeos, también el cumplimiento de la propia legalidad" y que implica un duro golpe "a la credibilidad de Europa y su autoridad en lo normativo". 

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