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Coronavirus y niños El confinamiento no tendrá secuelas psicológicas en los niños, pero pueden notar síntomas en dos semanas

No existen estudios sobre las consecuencias psicológicas en los niños debido a confinamientos como el que estamos viviendo por la crisis del coronavirus. La psicóloga Ana Calero, de la UAM, estima que si el encierro se prolonga dos o tres meses como el vivido en China, no tendrá secuelas a largo plazo, pero es clave mantener las rutinas. 

Niña jugando el su casa
Niña jugando en su habitación con muñecos / EFE

Marisa kohan

Aunque muchas madres y padres crean que el mundo se les ha venido encima, el confinamiento no ha hecho más que empezar. La realidad es que apenas hemos cumplido una semana con los niños encerrados en casa y que los quince días que nos prometían de estar juntos las 24 horas, sin duda terminarán estirándose como un chicle. ¿Hasta cuándo? Esa es la pregunta del millón.

Esto, tal como explican algunos psicólogos, está teniendo por ahora repercusiones más negativas o estresantes para los progenitores que para los propios niños. Adultos que además de trabajar desde casa (en muchos casos) se tienen que ocupar de la cocina, mantener la casa más o menos en orden, la enseñanza de los menores y promover una convivencia en armonía.

Al estrés vinculado a esta multitarea se une la preocupación de muchas madres y padres por los posibles efectos psicológicos que puede tener en los menores este encierro forzoso y sin plazo determinado. ¿Tenemos que esperar algún tipo de comportamiento preocupante o secuelas por este confinamiento?

Para buscar respuestas, hemos conversado con Ana Calero Elvira, profesora de Psicología y directora de la clínica de psicología de la Universidad Autónoma. Según nos señala esta experta, no existen estudios que sirvan de guía para una situación como la que afrontamos en estos momentos porque es inédita. No hay recopilado un cuerpo de información que explique las repercusiones que tienen los períodos de encierro prolongados en los más pequeños. Se sabe lo que ocurre con niños enfermos que sufren largos procesos de hospitalización o de estar en casa, pero estos casos tienen dificultades diferentes por estar enfermos y sometidos a tratamientos o procedimientos dolorosos.

"Estamos ante una situación nueva para todos", explica Calero, "y aunque probablemente de esta situación vivida a nivel mundial se estén recopilando datos, aún no tenemos a nuestra disposición ningún resultado. Así que sólo podemos imaginarnos lo que puede pasar en función de lo que sabemos del comportamiento humano e infantil".

Vamos quemando fases

Para entender el comportamiento en este encierro hay que tener diversos factores en cuenta. La fase en la que nos encontramos, las condiciones de la vivienda en la que llevemos a cabo el encierro, el número de personas... "En un primer momento en los niños puede aparecer una reacción de miedo. Si son pequeños pueden imaginarse que el coronavirus es un monstruo y que le provoque miedo lo desconocido. Es posible que tengan temor a que nos pase algo a los padres, a los familiares... Pero a medida que les vamos explicando la situación, irán dejado de lado el miedo y pueden aparecer otro tipo de reacciones". 

En una fase siguiente pueden desarrollar irritabilidad, estar irascibles, llorar o enfadarse por cosas que no tienen mucha importancia. También puede aparecer la tristeza. Los más pequeños tenderán más a la irritabilidad con momentos de estar bajos de ánimo. Otro comportamiento que se puede darse en los menores es lo que los psicólogos llaman "comportamientos disruptivos". Es decir, portarse mal, hacer trastadas como forma de asar el tiempo y de revelarse contra lo que está pasando

"Será a partir de la segunda o tercera semana de encierro cuando aparezcan síntomas pronunciados o sistémicos"

Pero podemos estar tranquilos, porque aún no estamos en esa fase. Tal como explica Calero, aún llevamos muy poco tiempo de encierro, así que este tipo de reacciones no las estamos viendo de forma generalizada. "Será a partir de la segunda o tercera semana de encierro cuando aparezcan estos síntomas y empiecen a ser más pronunciados o sistémicos". Lo que les sucede ahora a los niños y niña se parece más a las típicas reacciones que podemos ver un fin de semana de estar en casa por lluvia o mal tiempo. 

No habrá secuelas a largo plazo pero cuidemos las rutinas

Para esta experta un encierro de dos o tres meses, como el que hemos visto en otros países que han pasado esta crisis del coronavirus (como China), no va a tener repercusiones psicológicas destacables a largo plazo en los menores. Se espera que éstas sean momentáneas y que desaparezcan cuando acabe el encierro. A pesar de que no hay estudios sobre confinamientos como el actual, estima que para que existan secuelas éste debería ser mucho más prolongados y difíciles de explicar como en el caso de Ana Frank o de niños secuestrados por guerrillas que pasan mucho tiempo en cautividad. Lo que sí advierte es que tenemos que mantener las rutinas, porque sino pueden aparecer problemas. "Las rutinas son clave y para los niños aún más".

Por eso resalta una serie de claves a seguir durante lo que dure el encierro y una recomendación para padres y madres: rebajen expectativas, no podemos dar en todo el 100%.

Las claves:

Es importante mantener rutinas. Los humanos somos seres de costumbres y necesitamos rutinas y los niños aún más. Hay que marcarles horarios dentro de una flexibilidad, no nos volvamos locos. Y esto deben alternar horas para realizar tareas escolares con juegos y diversión.

Evitar que toda la semana sea igual. Es importante seguir haciendo una diferencia entre días de semana y los fines de semana. Aunque estemos encerrados en el mismo espacio y no podamos salir, habría que relajar las rutinas en fines de semana. Cosas como levantarse más tarde, flexibilizar los horarios. Que no sean los siete días iguales es tan importante para niños y niñas como para adultos. 

Explicar la situación con naturalidad. los menores necesitas entender lo que está ocurriendo para rebajar el estres y la angustia. Por eso es clave que los mantengamos informados de cómo continúa la crisis, que dice el Gobierno o los expertos y por qué se prolonga el encierro.

Mantener y promover sus relaciones. Dentro de encierro hay que intentar compensar la falta de relación con sus amigos y conocidos. En la medida que podamos hacer llamadas con videoconferencia con sus amigos del cole, enviar y compartir fotos... Que los grupos de Whatsapp de de padres y madres sirvan para poner fotos o vídeos de lo que sus amigos están haciendo. Esto puede servir para no perder su vínculo de amistad, porque el contacto con otros seres humanos es de las cosas más gratificantes que hay.

Mantener el ejercicio físico. No puede ser lo mismo que bajar a jugar al parque a correr, pero es importante hacer con ellos actividad física de forma regular.

Rebajar las expectativas. Este es un consejo dirigido a madres y padres. No vamos a poder hacer todo igual de bien. Los niños en el cole están varias horas la día y no tenemos forma de cubrir todas esas necesidades. Tampoco podemos pensar que vamos a poder dar el 100% en el trabajo como antes, si ahora compaginamos todo con los cuidados de forma más intensa. Y por supuesto olvidémonos de mantener la casa perfecta como nos gustaría. Según apunta Calero, el problema es que cuando nos sentimos muy estresados es porque nos exigimos en todas las áreas lo mismo que dábamos antes. Y la cuentas no salen, porque las 24 horas siguen siendo las mismas. Rebajemos expectativas. Intentemos llegar medianamente bien a todas las tareas que tenemos, pero no intentemos ser perfectos porque nos vamos a volver locos.