Opinión
Feijóo sin antinieblas

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
Al presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se le han estropeado las luces antinieblas. Y ahora que se empieza a manifestar el otoño, esto supone un problema para Génova. El curso político ha arrancado con intensidad, pero al PP se le ha desmontado la estrategia y a golpe de encuesta ve cómo Vox sigue robándole votantes. La niebla otoñal dificulta la atención sobre la carretera. Al líder popular se le complica seguir el camino preestablecido.
Con la claridad de la luz de un verano a punto de arrancar, el PP apostó todo a un número: que los tribunales quemaran a Pedro Sánchez, al Gobierno y al PSOE con el desfile de Santos Cerdán, José Luis Ábalos, Koldo García, del fiscal general Álvaro Ortiz, de la propia Begoña Gómez o de David Sánchez en las puertas de los juzgados. El 12 de junio, la UCO señalaba en un informe al hasta entonces secretario de organización socialista, Cerdán, por supuestas gestiones de mordidas. El 30 de junio, este entraba en prisión preventiva, hasta hoy.
Según relataban entonces fuentes del PP, creían que las noticias judiciales desinflarían al partido del Gobierno. Esto estaría acompañado de una estrategia de desgaste desde las comunidades autónomas gobernadas por el PP. En la sede de la calle Génova, aspiraban a organizar un calendario de adelantos de comicios autonómicos que supusieran un goteo de derrotas socialistas para allanar el camino de Feijóo de cara a las elecciones generales. Unos meses después, las tornas han cambiado. Sin antinieblas, Feijóo se ve obligado a improvisar sobre la marcha, a pegar algún volantazo. Moreno Bonilla está envuelto en la crisis de los cribados del cáncer de mama. A Alfonso Fernández Mañueco le pillaron de vacaciones en Cádiz, y tardó en regresar a Castilla y León cuando los trágicos incendios de este verano. Mazón...
Las encuestas emitidas por las distintas firmas demoscópicas y medios de comunicación, cada una con su diferente análisis de la realidad, coinciden, sin embargo, en algunas tendencias generales. Veamos. En primer lugar, el PSOE, que notó una caída poco después del estallido del asunto de Cerdán, se ha estabilizado y resiste en los sondeos. En Ferraz y Moncloa, los más optimistas creen que han podido capear el temporal del caso Koldo, Ábalos y Cerdán, sobre todo desde que el 3 de octubre un nuevo informe de la UCO aclaraba que, hasta el momento, no se ha encontrado financiación ilegal en el PSOE. Algunos estudios sitúan al puño y la rosa como primera fuerza política, otros como segunda, pero recortando distancias en las últimas semanas al PP. Incluso en Moncloa manejan proyecciones que dicen que si el PSOE lograra un 32% del apoyo popular, con un Vox al alza, podría repetirse una mayoría, en unas futuras generales, que mantenga el Ejecutivo para los de Sánchez.
En segundo lugar, el PP está obteniendo las marcas más bajas desde que Feijóo, que sigue sin recambiar los faros del vehículo, llegó al despacho noble de la calle Génova en abril de 2022. Y esto es porque Vox está robando votos a los populares, que no logran contener esta sangría. Algunas estimaciones auguran sorpasso del partido ultra a los conservadores. Esta batalla en el seno de las derechas puede perjudicarles por una ley electoral que castiga a la tercera fuerza política en algunas provincias. En tercer lugar, la izquierda alternativa, dividida en dos polos, Sumar y Podemos, se sitúa en el umbral en torno a los 15 diputados.
Con estos mimbres, cunde el nerviosismo en la dirección del PP. La niebla baja y no se divisa mucho más allá en el camino. Los volantazos de Feijóo están siendo evidentes en materia migratoria o con respecto al derecho al aborto de las mujeres. En este último caso, esta semana el líder gallego desandaba sus propios pasos tras haberse enfrentado a Isabel Díaz Ayuso días atrás. La presidenta autonómica había afirmado en la Asamblea de Madrid que no haría "listas negras" de médicos objetores para las interrupciones voluntarias de embarazos, invitando a las mujeres madrileñas a que fueran a otro lugar a abortar. Entonces, Feijóo aseguraba que las comunidades autónomas populares actuarían "conforme a las leyes". El lunes, recogía cable, daba marcha atrás. Sin antinieblas.
Los estudios cuantitativos y cualitativos señalan al PP que Vox les está robando votantes. Tal y como recogía Público de los datos del CIS esta semana, hasta un 16% de los electores que declaran haber votado al PP en las elecciones de julio de 2023 aseguran ahora que se decantarían por la papeleta de Abascal; tan solo un 2,9% de quien votó a Vox recorrería el camino inverso. Es por ello que Feijóo endurece el tono en materia migratoria hasta tal punto que Santiago Abascal ha llegado a bromear diciendo que cualquier día Feijóo se deja barba para parecerse más a él. Esta semana presentaba un plan migratorio con un discurso muy duro. Lo hacía, precisamente, en Barcelona, donde no solo Vox, también Aliança Catalana, pujan por colocar mensajes xenófobos en el panorama político.
A Feijóo se le ha llenado el parabrisas de niebla y se le nota. Los vaivenes del discurso del líder del PP, ora más centrado, ora más ultra, transmiten nerviosismo. El electorado lo percibe. Cada encuesta evidencia la pérdida de apoyos del partido de la calle Génova en beneficio de Vox. Ayuso, por su parte, confronta directamente con el Gobierno de Sánchez, dejando al líder del PP en muchas ocasiones fuera de juego. Aznar, desde su púlpito de FAES, ha advertido en varias ocasiones a la dirección nacional del partido que diversifique sus estrategias, que "entusiasme a los propios"... Que no volcara toda su estrategia en la esperanza de que el asedio judicial acabe con Pedro Sánchez. Feijóo conduce el vehículo, pero sin una dirección visible.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.