Público
Público

ELECCIONES 10-N La pugna de los partidos por “el relato” profundiza el hastío social y amenaza con desmovilizar al electorado el 10-N

El escenario político instalado en España puede generar una mayor desafección por parte de la ciudadanía, advierten distintos analistas. “Son necesarios más argumentos y menos cuentos”, subrayan los expertos.

Publicidad
Media: 3.67
Votos: 3

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (de espaldas), responde al líder del PP, Pablo Casado, durante la segunda y última sesión de control de esta legislatura. EFE/Fernando Villar

Palabras y más palabras. Promesas, acusaciones, propuestas de última hora… Y un país abocado a sus cuartas elecciones en cuatro años. La política española se ha convertido en un complejo relato compuesto, a su vez, por distintas versiones. La batalla no sólo no ha dejado ningún ganador, sino que –según coinciden en señalar distintos expertos– amenaza con aumentar el grado de desafección entre la clase política y el electorado.

“A mi entender, el error es entender que la política es un relato. Son necesarios más argumentos y menos cuentos”, resume la socióloga Laura Bejarano en plena resaca de la “no investidura”. Se refiere así a los discursos mantenidos durante los últimos meses, dirigidos principalmente a resituarse ante una convocatoria electoral que cobraba fuerza con el paso de las semanas.

Ricardo Feliú, sociólogo y profesor de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), cree que la repetición de las elecciones “es la crónica de un fracaso”. “Por tanto, ahora todos los relatos van a estar vinculados a la responsabilidad sobre ese fracaso”, subraya. A su juicio, ahora llegará un “reparto de responsabilidades” entre los distintos actores.

“Hemos pasado del ‘fuiste tú’ al ‘yo no fui’, porque ya estamos en modo precampaña”, valora la comunicadora y analista política Laura Arroyo. Para muestra, un botón: mientras Arroyo hacía esos comentarios, el presidente en funciones Pedro Sánchez repartía culpas a diestra y siniestra en el Congreso. “Han llevado a tal extremo la lucha por el relato, y se ha caricaturizado tanto la comunicación política, que quizás eso genere hastío o algún tipo de voto protesta que desconocemos”, alerta el politólogo y profesor de la Universidad del País Vasco (UPV) Asier Blas.

Los pasos del PSOE

¿Cómo ha transitado esa vía cada uno de los principales partidos y qué recorrido harán ahora? Las lecturas cambian según los colores de la bandera. El PSOE, desde la misma noche electoral, tuvo la precaución de que cualquier paso en sus negociaciones o en sus mensajes para buscar apoyo a la investidura fueran acompañados de un relato que justificara sus movimientos y un mensaje de cara a una posible repetición electoral, informa Manuel Sánchez. El PSOE buscaba el acuerdo, pero quería cubrirse las espaldas por si este no se producía, como así ha sido finalmente.

Sánchez ha utilizado y utilizará en campaña que no quiere un Gobierno en manos de los partidos secesionistas

Una vez fracasada la formación del Gobierno, los socialistas se creen pertrechados de argumentos para convencer a los ciudadanos de que vuelvan a depositar una confianza mayoritaria en sus siglas. El PSOE va a clamar por tener una “mayoría amplia, clara y suficiente” que le haga, sobre todo, no depender de los independentistas. Sánchez ha utilizado y utilizará en la campaña que no quiere un Gobierno en manos de los partidos secesionistas y recordará que, en la legislatura que ahora concluye, esto no era posible.

También pedirá una “mayoría amplia, clara y suficiente” tanto para tener una posición aún más de fuerza si tiene que negociar con Unidas Podemos, como para forzar al PP o Ciudadanos a una abstención técnica que le permita hacer Gobierno.

En el PSOE existe el convencimiento de que con un mayor número de diputados y sin que haya otra posibilidad de formar Gobierno, los partidos de derecha estarían obligados a facilitar en esta ocasión que arrancase la legislatura, como hizo el PSOE en 2016

Los socialistas, además, en esta campaña van a apelar especialmente al voto útil de los progresistas, recordando que Unidas Podemos, en cuatro ocasiones, ha impedido que haya un Gobierno socialista. Pero, a la vez, Sánchez lanzará un mensaje de que su Gobierno será moderado y razonable, para también pescar voto en el caladero centrista de Ciudadanos.

Pero el mensaje central será que sólo el PSOE están en condiciones de alcanzar una mayoría suficiente para garantizar la gobernabilidad y la estabilidad, y convencer a los ciudadanos que dispersar su voto sólo puede traer nuevas incertidumbres políticas. Este será el mensaje central de campaña, Sánchez pedirá el voto para hacer un Gobierno fuerte, sin tutelas y con un respaldo parlamentario suficiente, y entre los analistas del partido existe el convencimiento que esto es lo que desean los ciudadanos.

El relato de Unidas Podemos

En Unidas Podemos lo tienen claro: quieren explicar durante la campaña cómo han sido estos meses de bloqueo político, informa Beatriz Asuar Gallego. El relato de cómo han vivido las negociaciones y conversaciones con el PSOE. Y que la realidad que hay detrás de todo es que Sánchez nunca quiso negociar con Unidas Podemos y siempre buscó a Ciudadanos.

El partido morado cree que el presidente en funciones aceptó la negociación cuando no le quedó más remedio después de que Iglesias cediera ante el veto personal de Sánchez. Un movimiento del secretario general de Podemos que el PSOE no esperaba y que les obligó a sentarse a negociar, pero que realmente no querían y que eso se demostró cuando los socialistas hicieron una oferta de ministerios sin competencias o la vicepresidencia del Gobierno filtró y manipuló uno de los documentos de la formación.

"Sánchez siempre ha mirado más a la derecha que a la izquierda", explicó el portavoz de los 'comuns', Jaume Asens

Por esto que el foco de la campaña será que Sánchez siempre prefirió a Rivera antes que a Iglesias y que ambos pactarán tras el 10-N si dan los números. Esta también ha sido la idea que ha unido al grupo confederal tras varios momentos de alta tensión durante la investidura fallida. Tras la decisión de la Zarzuela los portavoces del grupo fueron todos a una. "La prioridad de Sánchez era pactar con Ciudadanos. Unidas Podemos nunca fuimos su “socio preferente”, sólo su única alternativa cuando Cs se cerró en banda", dijo Alberto Garzón. "Si Albert Rivera no es vicepresidente es porque Ciudadanos quiere. Sánchez siempre ha mirado más a la derecha que a la izquierda", explicó el portavoz de los 'comuns', Jaume Asens.

Ione Belarra lanzó este mismo mensaje en la sesión de control del pleno de la cámara, que se acabó convirtiendo en el primer acto de campaña. La portavoz adjunta no dudó en acusar al PSOE de tener claro tras el 28-A que querían una repetición electoral porque "sus gurús les dicen que van a ganar unos pocos más escaños" y porque buscan "ablandar" a Rivera. Pero, pese a esto, hay otra idea que quieren que cale: son la única opción para formar un Ejecutivo progresista con los socialistas porque no habrá más mayorías absolutas y las coaliciones serán la norma a partir de ahora.

Las expectativas del PP

Mientras tanto los 'populares' afrontan la campaña electoral con un tono propositivo, informa Marta Monforte. "Ahora todo puede ir a mejor", es el mensaje de un PP que el 10N tiene una nueva oportunidad para gobernar. Sin embargo este objetivo no es sencillo y el partido todavía no ha acabado de recuperarse del batacazo electoral que supuso el 28 de abril, donde pasaron de 137 a 66 escaños. A pesar de que los conservadores creen que ganarán de 10 a 15 escaños extra, fuentes cercanas al líder del PP creen que una nueva derrota –con una amplia diferencia de escaños– entre su candidato y Pedro Sánchez puede reabrir las heridas. "Ahora Pablo no tiene la baza de las elecciones autonómicas, si el resultado es malo su liderazgo puede peligrar".

El objetivo de Casado será confrontar con el actual presidente en funciones

En el PP plantean una campaña más pausa, más medida, con menos intervenciones del líder 'popular' y en territorios en los que el escaño en juego sea decisivo, donde los trackings internos indiquen que hay más dudas. Aseguran las citadas fuentes que el objetivo de Casado será confrontar con el actual presidente en funciones, Pedro Sánchez y no atacar a Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ni a Santiago Abascal, su homólogo en Vox. Los de Casado se centrarán, además, en un mensaje: "la izquierda no se pone de acuerdo, nosotros sí". Subrayará que si la suma de su partido junto a Cs y Vox es suficiente, se formará gobierno.

La visión de Ciudadanos

Por lo que respecta a Ciudadanos, consideran que la oferta in extremis de Albert Rivera a Pedro Sánchez anunciada a 36 horas de reunirse los partidos con el rey les beneficia de cara a los nuevos comicios. "Nos hemos sacrificado por el bien del país, a pesar de nuestro veto. Hemos intentado evitar las elecciones", ese va a ser leiv motiv que la campaña de Ciudadanos. El tono de la misma no va a variar: se mantiene el veto a Pedro Sánchez y se subrayará que el socio prioritario de su partido es el PP. Aun así, Cs seguirá confrontando con el bipartidismo y proponiendo a su partido como la solución a él.

Las opciones de 'sorpassar' al PP se prevén complicadas. Son conscientes desde la formación que su partido puede bajar entre 5 y 10 escaños, y asumen el coste. Su misión dese ahora y hasta el 10N es achacar toda la responsabilidad de la repetición electoral a Pedro Sánchez por negarse a escuchar a derecha e izquierda. Sin embargo, no renuncian a uno de sus argumentos estrella, a pesar de que el actual bloqueo desprende lo contrario: los socios de Sánchez son los independentistas.

Además, ambos partidos coinciden en un aspecto. El coste de unas nuevas elecciones lo pagarán todos, sea de quien sea la responsabilidad. Creen que la sociedad civil menos politizada solo percibe cómo los políticos no se ponen de acuerdo y los sitúa a todos en el mismo nivel. Eso, creen, puede hacer que muchos electores opten por la abstención.

"Desilusión y desencanto"

“Si no hubiésemos ido a elecciones, esta guerra por el relato también hubiese sido crucial para entender la legislatura”, afirma a Público la consultora política María Corrales. Ahora, con la convocatoria a las urnas del próximo 10 de noviembre ya a la vista, las expertas y expertos consultados por este periódico coinciden en advertir sobre un posible efecto de desmovilización que podría afectar principalmente al bloque de la izquierda.

“Ahora mismo, un votante progresista puede encontrarse en una tesitura de desilusión y desencanto”, sostiene el politólogo Stephan Zhao, quien considera que ese efecto también puede sentirse en el bloque de la derecha, ya que resulta probable un “efecto desgaste” en la participación.

En ese contexto, Bejarano subraya que esa lucha por el relato no puede servir como receta para atraer a votantes y frenar el desencanto, ya que “no puede ser antídoto algo que es el veneno”. “Aquí todo el mundo le echa la culpa al otro –añade por su parte la analista Laura Arroyo–. Es como que usted diga que no ha escrito su artículo porque alguien le ha apagado el ordenador”. Las culpas y promesas ya están de camino a las urnas.

Más noticias en Política y Sociedad