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Elecciones en Madrid Iglesias busca apuntalar el golpe que dio al tablero político con su salida del Gobierno en la que podría ser su última batalla

El secretario general de Podemos quiere encarnar en Madrid la imagen del Gobierno de coalición estatal como elemento diferenciador respecto al resto de candidaturas. En el partido creen que con su presencia en las elecciones se ha pasado del derrotismo a la esperanza.

Pablo Iglesias
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante un acto de precampaña. - Dani Gago

Pablo Iglesias no necesita concienciarse de que la campaña electoral que arranca este domingo en Madrid es la definitiva, ya que, probablemente, lo sea. Puede serlo en el ámbito político general, ya que no solo Unidas Podemos, sino también el resto de la izquierda afronta una oportunidad histórica para demostrar, como defienden desde la formación morada, que "Madrid no es de derechas", y para tratar de frenar la entrada de Vox al Gobierno autonómico con más recursos del país.

Y también puede ser la batalla definitiva para un Pablo Iglesias que ha anunciado un relevo de liderazgos en Podemos y ha señalado a la vicepresidenta tercera de Trabajo, Yolanda Díaz, como su sucesora. El líder de la formación morada aterrizó en las elecciones de Madrid con un sonoro golpe de efecto que, a juicio del partido, ha cambiado por completo el tablero político de los comicios.

Hace apenas un mes, Iglesias anunció por sorpresa que abandonaba el Gobierno de España (donde era vicepresidente segundo desde enero de 2020) y que se presentaba como candidato a las elecciones autonómicas para competir con Isabel Díaz Ayuso. Uno de los objetivos principales es sostener en el tiempo el efecto de este golpe y que sus consecuencias y repercusión lleguen lo más intactas posible a la jornada electoral y no se desdibujen.

Es por esto que Iglesias desplegará una campaña de gran intensidad en la que todo el espacio confederal y sus máximos dirigentes echarán el resto. De hecho, durante toda la precampaña la presencia de Iglesias ha sido constante, y prácticamente no ha habido días en los que el candidato de Podemos no tuviera un acto o no visitara algún barrio o municipio de la Comunidad de Madrid.

La estrategia general de la campaña seguirá la línea de lo visto en las últimas semanas: Iglesias se centrará en tratar de movilizar al electorado de izquierdas históricamente desmovilizado para pedir que acudan a votar, renunciando a solicitar el voto expreso para su formación política. En este sentido, la idea es dar la batalla ideológica a Isabel Díaz Ayuso y a Vox mientras se desarrolla una campaña más "amable" y de guante blanco con el PSOE y Más Madrid.

Esto no quiere decir que Podemos renuncie a medirse con los partidos de la izquierda madrileña, sino que lo hará a través de las medidas programáticas y de debates como el de la fiscalidad, la educación o la sanidad, pero sin entrar en un choque frontal ni con Gabilondo ni con García.

La imagen del Gobierno de coalición

En la campaña que se inicia este domingo Iglesias utilizará otra baza para diferenciarse en el espectro progresista, más allá de las medidas y de los programas. En la formación morada consideran que su candidato encarna la imagen del Gobierno de coalición estatal, un Ejecutivo que Iglesias convirtió en su objetivo principal en 2019 y que finalmente logró, tras una repetición electoral y las enormes resistencias del PSOE a coaligarse con Unidas Podemos.

En este sentido, consideran que es un hecho diferencial y que su candidato puede defender ese capital político durante la campaña e insistir en que el modelo del Ejecutivo central se puede extrapolar a la Comunidad de Madrid (un modelo que ha amparado medidas como el Ingreso Mínimo Vital, la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la derogación de los despidos por baja médica, los ERTE o la exhumación de Franco del Valle de los Caídos).

A juicio del partido, ni Gabilondo ni García pueden disputarle a Iglesias este espacio. La llegada de Iglesias a los comicios ya ha logrado un objetivo que en Podemos consideraban primordial: alejar a la formación del umbral del 5% de los votos necesarios para que puedan entrar en la Asamblea de Madrid. En las elecciones de 2019, Unidas Podemos superó este umbral por apenas unas décimas, y en estos comicios las encuestas volvieron a situar al espacio confederal al borde del precipicio.

La media demoscópica de la formación morada está ahora por encima del 8% y en el partido manejan encuestas internas que estarían incluso por encima de esos números. En este sentido, desde Podemos defienden que antes del salto de Iglesias a la Comunidad de Madrid la actitud de la izquierda era derrotista, combativa, pero con un sentimiento generalizado de que era imposible ganar las elecciones al PP y a Vox. 

"Con Pablo se ha pasado del derrotismo a la esperanza, porque con un buen nivel de participación y movilización de los barrios más humildes y de los municipios olvidados, se puede ganar", defienden desde el partido.

Según los datos que manejan en la formación, las encuestas que se han publicado no terminan de plasmar del todo el crecimiento que ha experimentado Unidas Podemos y la proyección de voto en la que estarían en la actualidad, pero sí que reflejan una tendencia ascendente que se mantiene desde el anuncio de Iglesias. En esta línea, consideran que su secretario general tiene un importante margen de crecimiento mientras al resto de candidatos "se les puede hacer muy larga esta campaña".

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