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Entrevista a Jaume Asens Asens: "Hoy es contra los independentistas, mañana puede ser contra cualquiera"

El número uno de En Comú Podem defiende una reforma de código penal sobre el delito de sedición para conseguir la libertad de los presos catalanes. Denuncia que la sentencia tiene una "voluntad de castigo" y critica que "la democracia española sea capaz de integrar a Vox, pero incapaz de integrar al independentismo".

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El número uno de En Comú Podem en las listas al Congreso, Jaume Asens. JOEL KASHILA.

Jaume Asens (Barcelona, 1972) es una de las voces más críticas con la sentencia del 'procés' de la izquierda no independentista. Es abogado y el número uno de En Comú Podem desde las últimas elecciones generales. Durante una entrevista por teléfono con Público asegura que la sentencia es una "injusticia" contra unos pocos y una "amenaza" contra todos. Tiene claro que cualquier solución al conflicto catalán pasa por la libertad de los presos y para esto propone una reforma del código penal sobre el delito de sedición con carácter retroactivo.

¿Qué valoración hace de la sentencia y de los delitos por lo que han sido condenados los presos catalanes?

La sentencia marca un punto de inflexión en la historia de nuestro país. Es una de las páginas más negras y supone un retroceso democrático. No solo afecta a los derechos de los independentistas, nos afecta a todos. 

Hay una cosa positiva: que se descarta que hubiera violencia el 27-S y el 1-O y que hubiera un golpe de Estado. Se enmarca todo en unas movilizaciones que pretendían presionar al Estado a negociar un referéndum como el escocés.

"El delito de sedición en la sentencia es una injusticia contra unos pocos y una amenaza contra todos"

Pero por esto resulta sorprendente que, sin haber protesta violenta, se impongan penas tan altas de prisión. Penas más altas que las del 23-F de media o de las que se imponen en delitos de homicidio o violación. Aquí es donde el Supremo sienta un supuesto muy peligroso que no sabemos a qué nos puede llevar. Por la definición que hace también serían sedición todos los desahucios que impide la PAH o las protestas de los activistas ecologistas, animalistas, feministas… Se rompe la separación entre resistencia activa y pasiva porque se considera que sedición es resistencia pasiva. A gente que está sentada se le acusa de hacer una alzamiento tumultuario y esto es una contradicción. Por esto decimos que lo que es una injusticia contra unos pocos es una amenaza contra todos. No se puede normalizar esta injusticia porque sería abrir las puertas a todas las que siguen: hoy es contra los independentistas, pero mañana puede ser contra cualquier otro. La condena desdibuja los contornos del derecho a la protesta.

¿Cree que la sentencia busca un efecto disuasorio del ejercicio de derechos fundamentales como es el de la manifestación?

Va en esa dirección. La sentencia es ejemplarizante y tiene una voluntad de castigo. El ponente de la sentencia, Manuel Marchena, es reincidente en esto. Ya apuntó hacia esto en el caso de la protesta de Aturem al Parlament. Los acusados fueron absueltos porque no había pruebas que mostraran que hubieran participado en actos de violencia. Esa sentencia fue recurrida por el Parlament y por muchos de los que ahora se indignan con Marchena y trataban a los activistas del 15-M como golpistas. La absolución fue anulada por Marchena. Esto fue un precedente muy peligroso porque decía que aunque la gente que estaba en la protesta no hubiera participado en ningún acto de violencia su sola presencia creaba un escenario de intimidación y eso desbordaba el escenario de protesta. Por esto se les condenó a penas de más de tres años de prisión.

Ahora parece que muchos se han olvidado de esto, pero nosotros recordamos porque se utiliza el mismo argumento de entonces y se estira para llegar a la interpretación que hace de sedición. Hay una coherencia entre lo que se hizo con el 15-M y lo que se está haciendo ahora con las movilizaciones del 1-O.

"Los jueces de Barcelona no ven un alzamiento tumultuario y sí ven violencia de la policía"

Además, esto va en contra de lo que dicen los jueces en Barcelona en la causa contra las cargas policiales en las que hay casi 40 agentes de policía sentados en el banquillo como imputados. Los jueces aquí no ven violencia en los manifestantes, ni un alzamiento tumultuario, y sí ven una violencia injustificada y desproporcionada en la actuación policial. El Supremo lo que hace es invertir esta situación y esto nos lleva a que en Europa, en Barcelona y en el Supremo se interpretan los hechos de diferentes formas.

¿Cree que se utilizó intencionadamente el delito de rebelión?

La rebelión era una excusa y un pretexto que era útil para conseguir la inhabilitación de los políticos y llevar el caso a Madrid. Es lo mismo que ocurrió con el caso de Altsasu, una pelea de bar que tenía que haber sido juzgada en Navarra y que fue tratada como terrorismo para que se juzgara en la Audiencia Nacional.

Fiscalía dijo en su momento que había que sacar el caso de Catalnya y llevarse a un juzgado que no estuviera influenciado por un entorno político como si el Supremo no estuviera condicionado cuando al Supremo no se asciende por mérito, se asciende por adscripción política. La prueba más evidente de esto es Cosidó diciendo que el PP está detrás de Marchena.

Ahora vemos que todo era una estratagema para que se juzgaran en el Supremo los hechos y que la rebelión era el pretexto que necesitaban para suspender de derechos a los diputados, suspendidos por la aplicación torticera de la ley de enjuiciamiento criminal. Ahora por esto también se entiende que Marchena quisiera que el Congreso — y es lamentable que el Congreso y el PSOE se prestara a ello — fuera el que se manchara las manos y suspendiera a los diputados por rebeldes a las puertas de la sentencia y cuando Marchena ya sabía que no había rebelión. Eso era para evitar que estuvieran sentados en el Congreso.

¿Qué le parecieron las declaraciones de Sánchez tras la sentencia?

Hizo unas declaraciones donde reducía el conflicto de Catalunya a un conflicto de convivencia. Nosotros decimos que lo que hay en Catalunya es un conflicto político que requiere soluciones políticas y que no va a desaparecer con represión o código penal. Lo que hace el PSOE es ofrecer solo incomprensión, intransigencia y bloqueo… y aquí no hay que olvidar que todo esto empezó cuando el PP impuso a través del Tribunal Constitucional un Estatuto que nadie de Catalunya había votado. La gente salió a protestar y lo que pedían era ser reconocidos como pueblo y como nación. Desde entonces la gente solo ha obtenido una respuesta: no a todo. Esto nos ha llevado a la situación actual en la que casi la mitad de los catalanes cree que la única solución es la independencia. Toda la gente que se ha hecho independentista se ha hecho porque no hay nadie al otro lado,a excepción de Podemos, que ofrezca una alternativa.

Sánchez también mostró una falta total de empatía con una parte importante de la sociedad catalana al hablar de las bondades del sistema democrático español. E ignorando la independencia del poder judicial es la que tiene peor valoración en toda Europa occidental. Un sistema político que produce una sentencia la del 'procés' exige una reflexión y unas reformas urgentes para una regeneración del sistema político y democratización del sistema judicial. Del sistema político porque hemos visto que la democracia española es capaz de integrar a Vox pero es incapaz de integrar al independentismo y que la única receta que tiene respecto al independentismo es cárcel y represión. Por eso nosotros creemos que hay que ofrecer una alternativa que pase por el reconocimiento de la realidad plurinacional de España y el PSOE está muy lejos ahora de esto.

¿Está comprando el PSOE el discurso de la derecha?

Sí. Hay que ser valientes y dejar de hacer seguidismo a la derecha. El PSOE ha dejado de hablar de federalismo y cuando habla de diálogo lo hace como consigna retórica vacía de contenido. Y tiene que dejar de hablar del 155, la estrategia de la derecha. Con esto solo retroalimentas el conflicto en clave nacional que es lo que siempre ha querido la derecha: polarizar para sacar ganancias electorales. Los nacionalismos se retroalimentan entre ellos, son vasos comunicantes. Agitar el 155, utilizar Catalunya como excusa, es caer en el marco mental de la derecha.

Ayer vimos muchas manifestaciones y hubo grandes cargas policiales. ¿Qué le pareció la actuación policial? ¿Cree que las movilizaciones y la tensión seguirá en escalada?

Lo primero que llama la atención es un Gobierno de ERC y JuntsXCat llamando a la gente a ir a protestar al aeropuerto para luego recibirlos a palos. Llama la atención las declaraciones del vicepresidente diciendo que no sabía nada y que no era de su competencia. Eso de ir con una mano en la porra y la otra con la pancarta es un poco contradictorio. Creo que hay que dar explicaciones y más hoy cuando sabemos que una persona ha perdido un ojo por esa intervención policial.

El caso del joven que ha perdido la visión es una metáfora del conflicto que hay de fondo en Catalunya: hay un consenso muy amplio sobre las pelotas de goma y se prohibieron. Pese a esto, Catalunya es la Comunidad Autónoma que tiene más víctimas por pelotas de goma porque la Policía Nacional en determinadas situaciones interviene y las utiliza. Esto es un crimen que nos interpela a todos porque la pérdida de visión es muy cruel pero, además, ataca a nuestra soberanía. Los catalanes han dicho que no quieren el uso de estas armas y esto tiene que ver con la necesidad de blindar el autogobierno y que cuando aquí se aprueban ciertas leyes en clave progresista se puedan hacer efectivas. Aquí se decide una cosa y después se va en dirección contraria. Hay que trabajar para crear escenarios de diálogo e impulsar reformas políticas que reconozcan la plurinacionalidad.

¿Qué pasos dará ahora como En Comú Podem para llegar a una solución ante el conflicto?

Cualquier solución pasa por la libertad de los presos. No habrá normalidad democrática ni diálogo efectivo sin la libertad de los presos, y sin dialogo efectivo será muy difícil encontrar soluciones y esa libertad. Por eso nosotros defendemos que tenemos que sentarnos y pensar en la vía más efectiva para sacar a los presos.

Ustedes ponen sobre la mesa una reforma del código penal sobre el delito de sedición, ¿cómo sería?

La sentencia nos lleva a un debate sobre el propio delito de sedición. Solo existe en España entre los países europeos. Además, si se aplica de esta forma es un golpe de Estado al código penal. En su día ya lo criticaron más de cien catedráticos en un manifiesto que decía que no había delito de sedición. También los jueces europeos que se han pronunciado sobre los mismos hechos han llegado a la conclusión contraria que la del Supremo. En otros países como Alemania lo que aquí se considera sedición se considera que son hechos políticos que pueden ser criticables como irresponsables y que podrían perseguirse desde otro punto de vista legal, pero no desde el penal. 

"La sentencia, con el objetivo de neutralizar al independentismo, pone una bomba de relojería que afecta al derecho de protesta"

Al haber una desviación flagrante del sentido del código penal creemos que tiene que plantearse este debate para derogar el delito de sedición o para interpretarlo en clave constitucional y garantista, no en la clave regresiva del Supremo. Esa reforma o derogación debe aplicarse de forma retroactiva, como se aplican todas las reformas del código penal que son más favorables para los condenados. Esto conlleva la libertad de los políticos catalanes.

Queremos hacer ese debate en el Congreso porque la sentencia, con el objetivo de neutralizar al independentismo, lo que hace es poner una bomba de relojería que afecta al núcleo central del derecho de protesta. Esta es la idea de fondo. Nosotros no somos independentistas, pero cuando se vulneran los derechos de los independentistas entendemos que también se vulneran los derechos de todos. Como decía Montesquieu: "Una injusticia contra uno es una amenaza contra todos". Por eso creemos que están en juego los derechos y las libertades de la ciudadanía española y no solo del independentismo, y se equivoca quienes crean que esto no va con ellos. Además, no vamos a poder avanzar en España si no avanzamos en Catalunya. Las elecciones españolas, en el fondo, se han convocado ya en dos ocasiones por Catalunya. A resulta de la foto de Colón se convocó la repetición electoral y ahora en parte otra vez.

El independentismo descarta la opción de los indultos, no ha hablado de esta reforma y por ahora opta por impulsar una ley de amnistía. ¿La apoyarían y la ven viable?

Estamos dispuestos a sentarnos y debatir sobre todas las medidas que puedan ser efectivas para conseguir la libertad de los presos. No nos oponemos a ninguna, pero pensamos que hay que impulsar las que sean más rápidas y efectivas. Ahora mismo hay muchas dudas sobre la viabilidad sobre la ley de amnistía no solo en términos jurídicos y si es posible o no, también en términos de correlación de fuerzas. ¿Alguien se imagina a algún partido estatal que no sea Unidas Podemos apoyando esa ley? Me parece que ahora mismo es un escenario difícil de plantear.

Además, también hay controversia en el independentismo porque hay sectores que no lo ven. Y parece que olvidan que las leyes de amnistía se producen en contextos de pactos de Estado o en cambios de régimen, y eso obliga a ceder. No sé si en este momento las fuerzas independentistas están dispuestas a hacer un pacto de Estado en el que tengan que hacer renuncias. Y nosotros siempre hemos dicho que hay que hablarle claro a la gente y hemos vivido demasiada retórica en Catalunya que después no se concreta. Se han hinchado demasiados globos, ha habido demasiadas ficciones y ahora hay que decirle la verdad a la gente. A nosotros no nos parece mal, pero hay que explicarle a la gente que el horizonte político que dibuja la correlación de fuerzas hace inviable esa propuesta.

Ayer Íñigo Errejón dijo que a él como candidato a la Presidencia del Gobierno no le correspondía hacer un análisis de la sentencia, ¿qué le parece esta postura?

Es una postura legítima. Si no quiere valorar la sentencia está en su derecho, pero me llama la atención. Las sentencias tienen que respetarse, pero pueden ser criticadas. No hay que confundir la independencia judicial con una patente de corso para evitar el escrutinio público de esa sentencia. Los jueces no son ajenos al escrutinio y las sentencias cuando tienen efecto político creo que merecen ser valoradas, pero cada cual puede valorarlas en el sentido que considere o no valorarlas.

Tras la sentencia, ¿cree que se convocarán elecciones en Catalunya?

Estamos en una cierta dimensión desconocida donde una parte de la sociedad catalana está en estado de shock por el efecto de la sentencia. Esto nos recuerda la gran irresponsabilidad de Sánchez convocando las elecciones en un momento de tanto impacto emocional en Catalunya y en un contexto en el que se alimenta la confrontación nacional que siempre beneficia a las derechas. Ahora hay que intentar encarar las elecciones generales y después ver donde estamos todos y ver si toca o no convocar elecciones en Catalunya.

Nosotros criticamos la inoperancia de un gobierno de Torra y Aragonès. Nos han llevado a la parálisis política al estar inmersos en la gesticulación emotiva permanente y sin hacer las propuestas que necesitamos. Pero, a pesar de eso, hemos dicho que estamos dispuestos a negociar unos presupuestos siempre que no consoliden las políticas de recortes del pasado. En función de si esos presupuestos salen adelante o no vamos a ver si Catalunya requiere que haya nuevas elecciones o no porque si no conseguimos superar la parálisis en la que está inmersa el Gobierno tendremos que encontrar una solución.

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