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Las Cloacas de Interior La mayor parte del patrimonio de Villarejo fuera de España sigue sin ser identificado tres años después de su detención

Permutas societarias, intenso uso de dinero off shore... A pesar de los numerosos indicios de que el comisario blanqueó dinero y movió patrimonio a paraísos fiscales, ni se ha indagado a fondo ni se ha rastreado todo el dinero y activos que acumuló y la Agencia Tributaria no da pasos para investigarlo. Si Villarejo saliera de prisión, el riesgo de fuga sería exactamente el mismo que motivó su detención en noviembre de 2017.

Deconstruyendo a Villarejo (I)
José Manuel Villarejo Pérez está en prisión provisional por riesgo de fuga desde el 3 de noviembre de 2017.

"Se fugará en cuanto salga", han comentado a este medio policías bien informados sobre el perfil del comisario José Manuel Villarejo y el entramado del que forma parte tras conocer que la Audiencia Nacional ha decretado este miércoles la libertad provisional para él, en prisión desde el 3 de noviembre de 2017, por tres de la treintena de piezas separadas en las que está siendo investigado.

Sin duda recursos no le faltarían para fugarse si saliera de la cárcel, algo improbable por el momento dada la cantidad de piezas judiciales en las que está imputado. Pero la realidad es que Villarejo tiene amigos con posibles y alojamientos de postín —nevados o soleados— donde ser acogido, y además en países en los que es arduo llevar a buen término una solicitud de extradición o atravesar los muros de sus férreos secretos bancarios; un lujo —como todos los lujos— reservado solo a los que pueden pagarlo, en dinero o especie. El silencio (el de verdad) es oro.

Amigos, por ejemplo, como Adrián De la Joya, residente (en la práctica, según un oficio policial) en su casa del barrio de Salamanca con su Ferrari en el garaje, pero con domicilio fiscal en Suiza, un subterfugio que le ha resultado exitoso como medio de vida gracias a la prestación de servicios financieros a sus compadres: por ejemplo, De la Joya propuso a Villarejo poner a su nombre (el de De la Joya) la parte de ganancias que correspondía al comisario en un tejemaneje ejecutado en febrero y marzo de 2017 para el exjefe de campaña de Trump Paul Manafort, "para que nadie te vea nada"; es decir, para protegerle de una eventual investigación.

Otras amistades de Villarejo que fácilmente podrían tenderle una mano son el narcobanquero José María Clemente Marcet y sus socios, príncipes y residentes en la lejana Arabia Saudí (alias "Clon" para Villarejo), a los que el comisario hacía pasar por contactos de gran valor para España. Esta artimaña le servía para justificar una calificación de "secreto oficial" en todo lo que atañía a estas personas y poder continuar así sus negocios con el trío sin cortapisas, así como para evitarles una detención y solicitud de extradición que pusiera fin a su lucrativa relación.

Villarejo y estos amigos no se levantaban de la cama por menos de una considerable cantidad. Preguntado en sede judicial por su participación en el proyecto Pit, Adrián De la Joya y Ruiz de Velasco respondió: "Para mí eso era un vuelo gallináceo, Señoría", visiblemente ofendido y negando así su participación activa y directora en el proyecto por el que el cliente había desembolsado varios millones de euros.

Al comisario Enrique García Castaño se le oyó alto y claro en un audio de 2005  decirle al comisario Salamanca: "Dale un palo y llévate el dinero, pero no vayas de barato"; es decir, mejor dar "un palo" bien dado que menudear. Aterradoras palabras en boca de nada menos que un jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), bajo cuya responsabilidad estaban el control de las comunicaciones para trabajar en la lucha antiterrorista y un departamento bien dotado con fondos reservados a este fin, a los que presuntamente se les ha dado un uso bien distinto. 

Un patrimonio que se intuye, pero no se ve

Años antes de la apertura de las diligencias previas de la macrocausa Tándem (o caso Villarejo), medios como Público y periodistas como Javier Ayuso habían puesto en negro sobre blanco las posibilidades financieras de Villarejo, sin que al Gobierno de entonces, como a once anteriores —unos por otros, otros por unos— se les moviera una pestaña (Villarejo era fácilmente localizable en el Registro Mercantil).

Aunque lo publicado se refería principalmente a su patrimonio en España y a lo que estaba a su nombre y de su familia, estas informaciones, lejos de amilanarle, le llevaron a exclamar ufano: "Ni el 10% han descubierto, son muy tontos, afortunadamente". El comisario presumía ante sus colaboradores de haber articulado un sistema por el que el dinero que entraba en sus cuentas era sometido a continuación a una serie de "vueltas" capaces de hacer perder el rastro al más avezado.

Se equivocaba. Porque, al igual que pasaba con su entramado español, no era ya entonces complicado deducir y obtener indicios variados acerca de lo que podía tener bajo identidades dobladas y a nombre de otras personas en España y en el extranjero. Tampoco había que hacer grandes esfuerzos para ver sus conexiones y las de sus íntimos colaboradores en Miami, Uruguay, Reino Unido, Panamá, República Dominicana o Dubai, por citar algunos países. Pero para atar esa parte opaca se requería la obtención de documentación fidedigna que lo acreditase; documentación que solo la Agencia Tributaria o un juzgado instructor puede obtener.

¿Dónde está la Agencia Tributaria?

Muchos daban por hecho que dicha documentación saldría a la luz en la pieza 13 de Tándem, llamada "Rogatorias", que en teoría se abrió para localizar la fortuna extranjera de Villarejo y sus cómplices, así como su origen. Sin embargo, en los tomos de la pieza y sus anexos se recogen carpetas informáticas incautadas a Rafael Redondo, la mano derecha del comisario, con borradores de cuentas anuales o cuadros de tesorería, pero de tan solo unas pocas empresas, todas españolas y a nombre de Villarejo o su familia, y correspondientes a unos pocos años y sin los soportes contables.

Por si fuera poco, en los mas de 30 tomos de la pieza principal que se han acumulado desde 2017 y en los de las piezas separadas (tres cerradas) a los que Público ha accedido no consta que el juzgado haya solicitado a la Agencia Tributaria la documentación más valiosa: las declaraciones anuales de clientes y proveedores (modelos 347), que son esenciales para seguir pistas y conexiones.

Este tipo de solicitudes a la Agencia Tributaria —que debe trabajar como auxilio a las órdenes del juez— suele ser el primer paso que da un juzgado en un caso de estas características, como por ejemplo ha ocurrido en Púnica, instruido en el mismo juzgado que Tándem

De hecho, precisamente la actuación de la Agencia Tributaria durante una concienzuda e impecable inspección a una empresa por la que pasaban decenas de millones desde y hacia paraísos fiscales fue la clave para la detención de Villarejo, y no la denuncia "anónima" de abril de 2017 en la que Asuntos Internos puso el foco. La querella que presentó la Fiscalía Anticorrupción en la Audiencia Nacional tenía por título la conclusión de los hallazgos de Hacienda.

Sin embargo, en este caso no parece que Hacienda esté dando muchos pasos para investigar.

Los requerimientos internacionales no dan frutos

La pieza 13 incluye también varias comisiones rogatorias enviadas a diferentes países por los dos sucesivos jueces del caso, Diego de Egea y Manuel García Castellón, con el hipotético fin de saber qué patrimonio mueble o inmueble y/o infraestructura mercantil podía tener Villarejo en esas naciones. Sin embargo, estos requerimientos apenas han producido resultados de valor, lo que no implica que Villarejo no tenga patrimonio (mueble o inmueble) en dichas ubicaciones.

Las comisiones rogatorias son como todas las fórmulas de exhorto: se responde en función de lo que se pida y de cómo se pida. Un requerimiento internacional debe concretarse, no vale pedir a otro Gobierno "deme todo lo que haya de Villarejo": hay qué definir dónde, bajo qué nombres y qué (empresas, cuentas bancarias tituladas, fondos, depósitos, valores, bienes inmuebles o productos financieros posibles). En estas comisiones rogatorias se solicitó información limitada sobre Villarejo, sobre su segundo, Rafael Redondo, y también sobre algunas empresas, pero ni mucho menos acerca de todas las que ya se le conocían. 

También hay que saber qué papel pedir en cada caso y quién lo guarda. Se tratará de un documento tanto o más específico cuanto más sofisticado sea el sistema usado.

Un ejemplo hipotético: si Villarejo tuviera patrimonio en un paraíso caribeño bajo la pantalla de una International Business Company (IBC), ni la sociedad ni las cuentas de dicha sociedad estarían oficialmente a su nombre. Pero es que, además, ni siquiera dicha IBC tendría todo el dinero en cuentas abiertas al nombre de su razón social: dispondría de un derecho sobre un porcentaje del saldo de una cuenta a nombre del banco ("un vale por") donde guarda el dinero de cientos de clientes (un sistema que España conoció al saber de la existencia de cuentas como las Soleado). La única cuenta que habría a nombre de la IBC sería una abierta en el mismo banco, pero sin más movimiento que el primer depósito a modo de fianza y donde el banco carga su comisión.

Una frase dicha con sorna por de De la Joya a Mauricio Casals hablando en diciembre de 2018 del caso Erial o Caso Zaplana recuerda a este sistema: "[...]comisión rogatoria a una sociedad que no ha hecho nunca jamás ningun movimiento en toda su vida [...], solo ha pagado los gastos de mantenimiento de la sociedad, ¿vale?".

No se profundiza en los indicios sobre el dinero opaco

La realidad es que a día de hoy, y con la información disponible hasta la fecha, una parte no pequeña patrimonio del que Villarejo pueda disponer fuera de España (a su nombre o bajo otros) está sin identificar y, por tanto, sin bloquear: su riesgo de fuga, medido en capacidad financiera, no difiere mucho del que motivó su detención.

La dejadez de los investigadores de Asuntos Internos —la unidad policial que auxilia al juez— con respecto de los trasiegos de capitales quedó patente cuando iniciaron diligencias sobre una cuenta en participación contratada por Villarejo solo después de que Público la identificara en la información bruta contenida en los anexos del sumario y se hiciera eco de su relevancia e implicaciones.

Algo sorprendente teniendo en cuenta que cada uno de los tomos de Tándem —y ya se acumulan unos cuantos desde el 3 de noviembre de 2017— lleva impreso en la portada "Blanqueo de capitales" y que es de general conocimiento que las cuentas en participación son un producto de inversión favorito de los aficionados al blanqueo y a la ocultación de su patrimonio por la opacidad que brinda la legislación actual.

Pero hay más: la diligencia en cuestión consistió en la toma de una parca declaración al administrador de dicho instrumento financiero ante el jefe de grupo III de Asuntos Internos (no en sede judicial). No se le preguntó por más cuentas en participación que pudiera haber contratado Villarejo (a través de cualquier persona o empresa vinculada) o que pudieran haber contratado cómplices directos suyos y también investigados en Tándem.

Quizás esto último se entienda mejor si se señala que la unidad de Asuntos Internos está comandada desde abril de 2015 por Francisco Migueláñez, nombrado por el entonces Director Adjunto Operativo de la Policía (DAO) Eugenio Pino tras cesar al comisario principal Marcelino Martín-Blas en un intento de que éste parase de una vez la acción investigadora que ejercía sobre sus compañeros en la cúpula policial. Migueláñez, al igual que Pino y varios altos mandos policiales, ha sido imputado este miércoles por todas las maniobras ejercidas para obstaculizar investigaciones.  

Tampoco se ha indagado en la extraña permuta, concertada en septiembre de 2013 entre Villarejo y un allegado suyo, Adrián Beloso Baker, por la que, aparentemente, Villarejo entrega a Beloso la propiedad y la explotacion de su hotel en Punta del Este, y, éste, a cambio, le entrega su sociedad Beloso Baker,  titular de varios inmuebles en Madrid. 

El uso intenso de las cuentas off shore del comisario o las posibles repatriaciones de su dinero en el extranjero con ayuda de sus clientes tampoco han sido objeto de esfuerzos indagatorios, a pesar de que de la información bruta del sumario se desprenden pistas claras de cómo Villarejo maneja ese dinero off shore; tanto, que prácticamente constituyen manuales de instrucciones para buscarlo.

Por ejemplo, la naturaleza de la relación de Villarejo con Clemente Marcet —primero, la protección de su patrimonio y luego, sus gestiones para supuestos proyectos de inversión temáticos (en aparcamientos urbanos u hoteles)— no tenía pérdida: está descrita y en perfecta secuencia en los archivos informáticos incautados, comenzando por los "acuerdos de República Dominicana" de 2007. 

Lo mismo con el modus operandi de Villarejo para repatriar capitales con ayuda de sus clientes (voluntarios u obligados por extorsión), mediante una triangulación de pagos que Público explicó en detalle y que pudo colegir de los datos desperdigados en la información bruta incautada, entre ellos los procedentes de audios "en clave". Nada se dijo tampoco en los oficios que anexaban esa información bruta, ni hasta el momento se han ordenado diligencias para averiguar si Villarejo o De la Joya habían hecho pagos por cuenta de los Pérez Maura desde sus cuentas off shore, pagos que éstos debían devolverles en 'A' en España.

Villarejo traslada bienes a Suiza y hay indicios desde el día de su detención 

Diversa documentación contractual encontrada en papel en las oficinas del comisario de Torre Picasso el mismo día de su detención, hace ya tres años, indicaba cuando menos la intención —o efectiva ejecución— de una transferencia de patrimonio vinculado a Villarejo al país fiscal de su amigo De la Joya y de su familia favorita de fiscales anticorrupción: Suiza. Se trata por ejemplo, de la documentación incautada y referenciada por el letrado de justicia como "R07.3.5".

Entre sus 484 páginas, se localizan dos contratos secuenciales (ver en imagen a pie de este párrafo), a los que solo separan diez días. En ambos interviene una sociedad llamada Fidel Capital SA, radicada en 23 Quai des Bergues, 1201 Ginebra (Suiza) e inscrita el 21 de mayo de 2013 en el registro de comercio de Ginebra. El alta de esta sociedad se produce casi a la vez que se liquida otra del mismo nombre, pero con sede en Panamá, constituida en 2008.

Contratos de préstamo de Villarejo a una firma suiza que usa el dinero para adquirir activos del residencial Mirador de la Cala de Estepona vinculado a Villarejo. Sumario Tándem.

En el primer contrato, de 30 de enero de 2015, una sociedad de Villarejo presta a Fidel Capital SA la cantidad de 310.000 euros para que "realice inversiones.

Según el segundo, de 10 de febrero, Fidel Capital adquiere con exactamente 310.000 euros el 54,99% de Riomar Costa SL, una de las dos promotoras del conjunto residencial Mirador de la Cala, en primera línea y mejor zona de la playa de Estepona. 

También el mismo día y según un informe notarial, Cenyt (empresa de Villarejo) adquiere acciones de Riomar Costa SL a la matriz de Grupo SH Vilamoura por 240.000 euros. Se trataría del paquete de San José transferido antes a Gupo SH.

Con una visión a la altura de la del profeta Elías, Fidel Capital SA es liquidada el 12 de octubre de 2017, es decir a pocos días de la fecha en la que es detenido José Manuel Villarejo, el 3 de noviembre de 2017, junto a Carlos Salamanca y Juan Carlos Escribano. Eso es lo que se llama tener intuición.

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