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PSOE Sánchez y Lambán ensayan la nueva relación con los barones críticos del PSOE

El partido lanza este viernes su próximo congreso aragonés en espera de que su líder confirme si repite o deja paso y mientras la ministra Pilar Alegría emerge como ‘plan b’ de una dirección federal más partidaria de centrarse en la futura sucesión que de desestabilizar a una formación que gobierna, un modelo exportable a Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana con Isabel Rodríguez y Diana Morant

Sánchez y Lambán ensayan la nueva relación con los barones críticos del PSOE
El presidente del Gobierno de Aragón y secretario general del PSOE en esa comunidad, Javier Lambán, se dirige al Comité Regional en septiembre de 2019, medio año antes de la pandemia. PSOE de ARAGÓN

Aragón va a ser, desde este viernes, el primer banco de pruebas para testar el nuevo modelo de relaciones entre la dirección federal del PSOE y sus barones críticos tras el giro de reconciliación con el partido  iniciado por su secretario general, Pedro Sánchez, con la crisis de Gobierno de mediados de julio, según coinciden en apuntar varias fuentes de la formación.

Los socialistas aragoneses lanzan este viernes en el Comité Regional el proceso del su decimoséptimo congreso, que se celebrará entre mediados de noviembre y de diciembre tras un trimestre en el que la formación, que recuperó el Gobierno autonómico hace seis años, debe resolver las tres grandes incógnitas en las que ahora mismo se centra la inquietud de su militancia: ¿seguirá Javier Lambán como secretario general y/o repetirá como candidato a la presidencia tras su cáncer de colon  o abrirá las sucesiones? ¿Qué papel ocupa la nueva ministra, Pilar Alegría, y con qué apoyos orgánicos cuenta? ¿Están ante una sucesión inmediata o ante un proceso a varios años vista con margen para que las distintas ‘familias’ vayan desarrollando sus estrategias?

Las respuestas de la segunda y la tercera dependen de la primera, para la que, según apuntan fuentes del partido, habrá que esperar: Lambán, cuyo discurso incluirá un balance de la situación orgánica de su partido y de la institucional del ejecutivo con el que quedará abierto el curso político a escala autonómica, no la despejará este viernes sino que, en principio, aguardará a los tiempos que marque el calendario congresual para la presentación de candidaturas que se aprobará este viernes.

Eso, por otro lado, le da margen para completar los ciclos de quimioterapia y disponer de un diagnóstico más certero sobre su salud, aunque la intensidad de la agenda que viene desarrollando desde que anunció la dolencia apunta a la continuidad. En cualquier caso, distintas fuentes apuntan a que esa incógnita no quedará despejada, al menos oficialmente, en el cónclave de este viernes en la Ciudad Escolar Pignatelli.

Ferraz observa y va situando piezas para las sucesiones

¿Y qué dice o hace Ferraz? Nada. Observa sin estruendos y mueve piezas mientras cultiva las relaciones con el PSOE oscense y con una parte del zaragozano y el turolense al tiempo que sitúa el proceso congresual de Aragón como un banco de pruebas para testar la nueva geometría de la dirección federal con los barones críticos, que son, además de Lambán, el valenciano Ximo Puig, el manchego Emiliano García-Page y, en menor medida, el extremeño Guillermo Fernández Vara.

La situación de los cuatro incluye una coincidencia que a la vez supone una diferencia sustancial con la ’caída’ exlíder andaluza Susana Díaz, relevada por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, como secretaria general y candidata autonómica: los cuatro gobiernan en sus comunidades, los dos últimos con mayoría absoluta, y todos ellos siguen siendo, al menos aparentemente, candidatos solventes para los procesos electorales de 2023. Y eso resulta para la dirección federal disuasorio ante la tentación de emprender procesos a caballo entre el cásting y la desestabilización como el iniciado en Galicia .

No es la única coincidencia, al menos para Lambán, García-Page y Ximo Puig, ante cuyos eventuales relevos a medio-largo plazo, probablemente en la siguiente legislatura autonómica, Ferraz va moviendo piezas estratégicamente, tal y como coinciden en interpretar varias fuentes del PSOE a la vista de la última crisis de Gobierno, en la que la aragonesa Pilar Alegría pasó a ocupar la cartera de Educación, la castellanomanchega Isabel Rodríguez se hizo cargo de Transportes y de la portavocía del ejecutivo y la valenciana Diana Morant  asumió Ciencia a Innovación.

"La alternativa es Pilar Alegría, es la apuesta de Ferraz en Aragón", indican fuentes socialistas, que dan por hecha la decisión de la dirección federal de "no cambiar de candidato si el que hay quiere seguir e ir preparando la sucesión", un modelo que sirve para los tres territorios y que incluye una componente práctica en el hecho de no ‘regalar’ guerras internas a una oposición que, al menos en el escenario aragonés, se distrae en sus propios desconciertos.

De hecho, el PSOE, cuyas históricas tendencias ‘beirutíes’ rebajan los efectos balsámicos del poder, es ahora mismo el partido desde el que trasciende menos alboroto interno, con el PP sumido en la larga espera de un relevo en su cúpula para el que cobra fuerza la opción de la actual vicesecretaria general estatal, la zaragozana afincada en Navarra Ana Beltrán, mientras el ayuntamiento de la capital y su alcalde Jorge Azcón  van acumulando escándalos y la organización provincial de Zaragoza suma tensiones y enfrentamientos, al tiempo que Ciudadanos, que en el plano autonómico compagina el papel de crítica con el de apoyo en temas de calado y no ‘culturales’, se ve arrastrado en su caída por la marca estatal.

Tampoco todo es paz en el flanco gubernamental, donde el ‘nuevo’ Par de Arturo Aliaga se galvaniza con los electrizantes arreones que van activando algunos dirigentes históricos; Podemos duda, tras la renuncia de la anticapitalista Erika Sanz a su escaño, entre modificar su presencia en los segundos niveles del ejecutivo o dejar correr la lista para que Equo (ahora coaligado con Más País) entre en el parlamento y, por su parte, Cha afronta sus contradicciones ante el avance de las obras de la futura macroestación de esquí de Castanesa y la supresión de trenes en varias zonas rurales de la comunidad.

El estruendoso equívoco con las palabras de Alegría

Mientras tanto, y a unas semanas del inicio del curso escolar, Alegría se mantiene en un discreto segundo plano en el ámbito autonómico al tiempo que se centra en la labor al frente de Educación tras la sacudida que en algunos ámbitos orgánicos supuso el hecho de verse arropada en su toma de posesión por José Luis Rodríguez Zapatero, con quien fue diputada y adjunta a la Secretaría de Organización, y por el expresidente autonómico Marcelino Iglesias, su referente en los inicios de su carrera.

Sabe que es la pieza clave del ‘plan b’ de Sánchez desde Ferraz, cuyo apoyo en la disputa con Lambán en torno a la candidatura de las últimas municipales en Zaragoza, en las que encabezó la lista más votada aunque no sumó ni con el resto de una izquierda que se desplomó ni con un Cs en pleno viraje a estribor, supuso un punto de inflexión en el acercamiento y el alejamiento, respectivamente, del secretario general federal y del autonómico, que cuatro años antes la ‘rescataba’ como secretaria de Organización, diputada y consejera de Universidad.

Esa posición de candidata en la recámara, salvo que los acontecimientos se precipiten, es simultánea al encargo de desarrollar la ‘ley Celáa’ y pacificar la relación del Gobierno con las comunidades autónomas en una cartera de alta sensibilidad como Educación, una tarea que puede resultar tanto un trampolín como un lastre para su proyección en función de los resultados y que hace unas semanas provocó un monumental equívoco en la prensa local: algunos medios interpretaron que asegurar que estaba centrada en ella 24 horas/7días equivalía a renunciar a cualquier aspiración orgánica en el PSOE aragonés.

Eso suponía desdeñar otras lecturas, como que su referencia es más Moncloa/Ferraz que el Edificio Pignatelli, sede del Gobierno de Aragón; como que si en los próximos meses aumenta su presencia en territorios aragoneses pueda ser más para hablar de educación que de equilibrios internos en su partido, o que simplemente, como en su día pudo aprender del montañés Iglesias, a parte de cuyo equipo se ha llevado al ministerio, pero también de Lambán, las incógnitas y los problemas se despejan y se resuelven uno detrás de otro y cuando uno considera que es el momento oportuno, y no cuando lo prefiere un tercero.

En cualquier caso, las incógnitas pendientes de resolver se acumulan en un PSOE aragonés en el que a las anteriores se les suman la ratificación de la apuesta de Lambán por su consejera de Presidencia y secretaria general de Teruel, Mayte Pérez, como eventual sucesora en el nuevo escenario; la posibilidad de que alguna ‘tercera vía’ pueda alterar esos equilibrios en proceso de construcción, la consistencia de lo que se dio en llamar ‘sanchismo’ en Aragón cuando Sánchez vuelve a sintonizar con un ‘rubalcabismo’ con el que Lambán siempre se identificó o, también y fundamental, la fecha de convocatoria de unas elecciones generales cuyo decalaje máximo con la autonómica es de cinco meses.

Y una más: “Quedan 21 meses, casi dos años, para las próximas elecciones autonómicas en Aragón, y eso en la política de hoy en día es una eternidad”, coinciden en apuntar varias fuentes.

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