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covid 19 España toma la delantera europea en altos cargos vacunados (y cesados)

Políticos, generales del Ejército, funcionarios de la administración pública, religiosos y familiares se han adelantado a los grupos prioritarios de la fase uno con múltiples excusas, que van desde 'ser un ejemplo' a dar salida a dosis excedentes.

Una enfermera de la armada española pone la vacuna contra en coronavisrus a un soldado, este jueves en el Arsenal de Cartagena.
Una enfermera de la armada española pone la vacuna contra en coronavisrus a un soldado, este jueves en el Arsenal de Cartagena. Marcial Guillén / EFE

Desde que arrancó la campaña de vacunación el 27 de diciembre de 2020, ha habido un goteo permanente de noticias sobre personas que se han vacunado antes de que les llegara su hora en España. Entre ellos, más de 900 sanitarios jubilados, dos consejeros autonómicos, una decena de alcaldes, sacerdotes o el jefe del Estado Mayor de Defensa. Pero, ¿qué ocurre en el resto de Europa?.

Europa demuestra una vez lo poliédrica y compleja que es. Y es que cada Estado miembro ha desarrollado un plan de vacunación, en función de las necesidades de cada realidad nacional. Mientras que Italia o España hacen malabares para vacunar a todo el personal sanitario, Rumania ya ha dado el pistoletazo de salida a la segunda fase de vacunación, que incluye a mayores de 65 años y trabajadores esenciales, categoría que abarca a políticos, militares, personal de juzgados, educación, industria farmacéutica, autoridades religiosas y medios de comunicación.

Francia, el país donde el 40% de su población se declara anti-vacunas, ha pedido al jefe del Gobierno y a personajes públicos que se vacunen, para dar ejemplo e incentivar a la población a seguir sus pasos. En estos momentos el país galo continua en la fase 1 de vacunación, que incluye a residentes de hogares para la tercera edad, personas mayores de 75 años y pacientes vulnerables de alto riesgo, así como personal sanitario, bomberos y policía de más de 50 años.

Se espera que estos pequeños gestos sirvan de ejemplo, como ocurrió con el rey del rock en los años 50. El legendario Elvis Presley jugó un papel clave para incentivar la vacunación contra la polio en Estados Unidos en 1956. Gracias a una fotografía del momento de la inyección, consiguió arrastrar a miles de jóvenes, que siguiendo sus pasos, decidieron vacunarse, consiguiendo erradicar la enfermedad en el país dos décadas después.

En aquella época no existían los bulos y fake news o, al menos, no se expandían y enquistaban en la sociedad de forma tan sencilla como lo permiten ahora las redes sociales. Teniendo en cuenta este contexto, en algunos países se ha optado por vacunar a algunos rostros conocidos y mostrar confianza a la ciudadanía en la vacunación. Ha sido el caso de Estados Unidos, con el presidente Joe Biden a la cabeza, vacunándose en directo en un late night. La vicepresidenta Kamala Harris o la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, también han contribuido a normalizar la vacunación anti-Covid a través de sus redes sociales. Gesto que han secundado algunas estrellas como Arnold Schwarzenegger, Julie Bowen o Ian McKellen.

Gestos no exentos de polémica, en función del fondo y las formas, al otro lado del charco. La Universidad Médica de Varsovia ha recibido una multa de 55.000 euros por haber hecho pasar por trabajadores sanitarios al exprimer ministro Leszek Miller, algunos actores y un famoso ejecutivo de televisión. En total, al menos 18 personalidades consiguieron saltarse su turno para ser vacunados en Polonia.

Este hecho se dio a conocer gracias a una imagen que publicó el propio Leszek Miller en sus redes sociales, destapando una irregularidad, ya que en Polonia la primera fase de vacunación contempla exclusivamente al personal sanitario. La actriz Kristyna Janda confesó haber recibido una de estas dosis también. Se justificó explicando que lo hizo siguiendo recomendaciones gubernamentales, junto a otros compañeros de profesión, para animar a la sociedad polaca a vacunarse, ya que es uno de los países que más desconfía de los inyectables.

Sin embargo, el primer ministro Mateusz Morawiecki, se ha mostrado escandalizado por lo ocurrido. Declaraciones que no hacen más que avivar el fuego y sembrar dudas en la sociedad, despertado los fantasmas de grupos de élite y nepotismo.

No ha sido el único país en el que algunas personas se han saltado los protocolos establecidos para vacunarse antes de hora. Italia también cuenta con algunos casos en el norte y sur del país. El encargado de emergencias en Módena, Domenico Arcuri, ha hablado de "crimen contra la salud pública", después de que varios trabajadores repartieran 11 dosis entre familiares y amigos en el Hospital de Baggiobara. La justificación de este caso es que los viales, una vez abiertos, duran seis horas, y no querían desperdiciar las unidades.

El diario La Reppublica, de Bari, ha denunciado la vacunación de varios altos cargos, como es el caso del empresario Domenico De Bartolomeo, jefe de una empresa que realiza mantenimiento en el hospital San Paolo. En Italia la primera ronda de vacunas es para el personal sanitario y trabajos de la órbita de los centros hospitalarios, como limpieza, mantenimiento, vigilancia o cantinas. Sin embargo, no parece que los dueños de estas empresas sean trabajadores de primera línea, con mayor riesgo de contagio. También en el sur del país transalpino, en la zona de Ragusa, en Sicilia, se habrían administrado 30 dosis a personas que no les correspondía.

Los altos cargos enturbian la campaña

Pero, si hay un país con casos públicos de vacunaciones fuera de lugar, ese ha sido, sin lugar a dudas, España. Y, entre las múltiples excusas, están que eran dosis excedentes, que se vieron obligados para dar ejemplo o que son médicos de formación, aunque ejerzan como alcaldes o consejeros. En total, un chorreo de políticos, generales del Ejército, funcionarios de la administración pública, religiosos y familiares que se habrían vacunado antes que los grupos prioritarios de la fase uno, empañando así la campaña de vacunación.

La polémica más reciente ha sido la vacunación del jefe del Estado Mayor de Defensa, Miguel Ángel Villarroya, junto a otros altos cargos del Ejército. En las Fuerzas Armadas, el plan de vacunación considera que en primer lugar debe de vacunarse al personal sanitario y a los militares que se marchan a operaciones, así como el personal civil en los hospitales militares y, en tercer lugar, la cadena de mando de la estructura operativa.

Villarroya formaría parte de este tercer grupo. Sin embargo, se pidió su dimisión, por entender que era una forma de aprovecharse de su posición privilegiada y que no casaba con la estricta norma interna militar que dicta que el deber de los mandos militares es dejar que antes pasen los militares de un menor escalafón.

Uno de los casos más sonados ha sido Murcia, donde el exconsejero de Salud, Manuel Villegas, y 400 trabajadores de la consejería fueron vacunados, saltándose el protocolo. El político del PP se defendió diciendo que "es difícil saber quién y quién no es necesario en el ámbito sanitario" y justificando que él es médico de formación. Ante la presión de Ciudadanos, dimitió.

En la misma región, el escándalo también ha salpicado a la socialista Esther Clavero, alcaldesa de Molina de Segura, quien se escudó en su condición de paciente oncológica de alta exposición. Sin embargo, este supuesto no lo contempla la fase uno del plan de vacunación nacional, y la edil ha sido suspendida de militancia cautelarmente.

No es el único expediente disciplinario que ha abierto el Partido Socialista. En la Comunitat Valenciana lo ha hecho en tres casos: el alcalde de El Verger, Ximo Coll, la alcaldesa de Els Poblets, Carolina Vives, y el alcalde de Rafelbunyol, Fran López. Para la formación socialista "la acción de los responsables públicos debe de ser ejemplarizante" en una situación "tan complicada como la actual, en la que tanto sanitarios, como fuerzas de seguridad y ciudadanía están haciendo grandes esfuerzos para superar la pandemia".

Ximo Coll y Carolina Vives, que además son pareja, se pusieron la vacuna junto a cinco agentes de la policía local de El Verger. Justifican el hecho en que les llamaron desde el centro de salud de la localidad, alertándoles de que había 7 dosis sobrantes, ya que 2 sanitarios estaban en cuarentena en el momento de la administración, otros 2 se encontraban en casa por un proceso gripal y tres prefirieron no vacunarse. Al conocer este caso, el ministro Illa reconoció que "si hay un sobrante sistemático, es porque no se ha movilizado al personal adecuado".

Por su parte, Fran López recibió la vacuna en su visita a la primera jornada de vacunación en una residencia de la tercera edad, "para dar confianza, tranquilidad y seguridad ciudadana". El edil popular de La Nucía y diputado de Deportes en la Diputación de Alicante, Bernabé Cano, justificó su vacunación fuera de plazo alegando que es médico de formación y continúa ejerciendo como tal en la sanidad privada, sector que todavía no ha sido vacunado.

En total, más de 150 personas podrían haber recibido la vacuna saltándose el protocolo en la Comunitat Valenciana, lo que ha desencadenado en una discusión regional y nacional entorno a la idoneidad de inyectarles la segunda dosis o no hacerlo, a modo de castigo, tal y como defiende el president Ximo Puig.

Otro caso sangrante ha sido el de Catalunya. Allí, más de 300 médicos jubilados se habrían vacunado en el Hospital de Terrassa. El departamento de Salud también ha expedientado y apartado de su puesto a tres empleados del Institut Català de Salut, que aprovecharon la vacunación en la residencia de discapacitados Terres de L´Ebre para guardar 5 dosis para sus familiares.

Junts per Catalunya también ha sufrido un episodio sonrojante. El alcalde de Riudoms (Tarragona), Sergi Pedret, y su concejal de Hacienda, Jordi Domingo, se vacunaron aprovechando la vacunación en una residencia de ancianos. Ambos justificaron su actitud para aprovechar la vida útil de las vacunas, inyección que también se ofreció al párroco de la localidad, que no aceptó por no estar disponible.

El Clínico San Carlos, en Madrid, ha admitido estos días que ha vacunado "por error" a 600 de sus trabajadores jubilados, 120 de los cuales no son sanitarios. Así, uno de los episodios que más ampollas ha levantado en la capital ha sido la vacunación de varios familiares y sacerdotes de una residencia concertada para la tercera edad. Según el dueño de la empresa, se hizo para aprovechar el 100% de las dosis recibidas y proteger al máximo a los residentes.

Euskadi tampoco se ha librado de polémica. Los exconcejales del PNV en el ayuntamiento de Bilbao, Eduardo Maíz y José Luis Sabas, y que actualmente ejercían como directores en los hospitales de Basurto y Santa Marina, han dimitido después de que se hiciera pública su vacunación.

La Xunta de Galicia, por su parte, ha reconocido el error que ha cometido al administrar la inyección a 17 informáticos del hospital de Montecelo, en Pontevedra. La administración gallega se ha limitado a decir que ha sido un error y restarle importancia, comparándolo con el total de profesionales que se han vacunado correctamente en el área sanitaria de la provincia.

Vacunación interna en las instituciones europeas

Ante la duda de si hay un protocolo interno de vacunación para los funcionarios de las instituciones europeas, un portavoz de la Comisión Europea ha afirmado que "la salud de nuestro personal es de máxima prioridad para nosotros, y se está preparando para organizar su vacunación contra la Covid-19". "En términos de tiempo y planificación, basaremos nuestra campaña de vacunación en la estrategia adoptada por nuestros respectivos Estados anfitriones", ha añadido.

El Parlamento Europeo, por su parte, pondrá a disposición de las autoridades belgas un centro de vacunación en sus instalaciones, que formará parte de la red oficial de la capital de Europa, abierto a la población. Una vacunación que se hará siguiendo los protocolos y el ritmo del país.

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