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La erupción del volcán de La Palma llevaba cuatro años preparándose

El vulcanólogo del Queens College de Nueva York Marc-Antoine Longpré cree que la semilla de la erupción está en un sismo que tuvo lugar en octubre de 2007.

La nueva boca del volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma ha iniciado este miércoles una nueva fase de explosividad.
La nueva boca del volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma ha iniciado este miércoles una nueva fase de explosividad. Miguel Calero. / EFE

La erupción del volcán de La Palma llevaba cuatro años preparándose y empezó por un enjambre sísmico en octubre de 2017. Es la conclusión de un análisis preliminar de los datos que ha publicado este jueves el vulcanólogo del Queens College de Nueva York Marc-Antoine Longpré en un artículo de la revista Science.

Longpré está repasando lo acontecido antes y después del día 19 de septiembre, cuando Cumbre Vieja entró en erupción demostrando "un comportamiento contrario" al de los volcanes basálticos. A juicio del experto, los datos ofrecen "valiosas lecciones" para la previsión de erupciones, la evaluación de peligros y la gestión de riesgos en Canarias y otras islas volcánicas similares.

"Con el desastre llegan las oportunidades" e "identificar y diseccionar" esta erupción, que se produce tras 50 años, "tiene un enorme valor", asegura el experto, según recoge Efe. En concreto, tras el enjambre de octubre de 2017, "la agitación se aceleró hasta el punto en que una erupción parecía probable solo ocho días antes de que el magma rompiera la superficie".

"Con el desastre llegan las oportunidades" e "identificar y diseccionar" esta erupción "tiene un enorme valor"

A Longpré le llama la atención la "importante explosividad" de la erupción. Cree que es algo "sorprendente" porque el alcance de este comportamiento no estaba claro en los registros históricos de las anteriores erupciones en Canarias.

Además, tacha la erupción como un "ejemplo revelador" de cómo los volcanes basálticos pueden producir simultáneamente flujos de lava y una considerable actividad explosiva, lo que presenta una oportunidad para reevaluar las erupciones pasadas en Canarias junto con los peligros relacionados.

Gestión y recuperación

El vulcanólogo señala que la catástrofe no se ha cobrado directamente vidas humabas gracias a "la respuesta de emergencia coordinada de las autoridades locales, que estaban bien preparadas" y que adquirió experiencia en la gestión de crisis volcánicas durante la erupción submarina de 2011 a 2012 cerca de la isla vecina de El Hierro.

Por último, cree que el esfuerzo de cooperación científica internacional, coordinada en gran medida por el Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan), es "otra luz brillante entre las oscuras nubes de ceniza" y asegura que "los resilientes habitantes de La Palma se recuperarán y reconstruirán sus comunidades. Pero algún día, quizás en un futuro lo suficientemente lejano como para desafiar la memoria colectiva, el volcán volverá a entrar en erupción, en un lugar diferente".

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