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Crisis coronavirus Santiago Niño-Becerra: "España será rescatada, pero no lo llamarán rescate"

Santiago Niño-Becerra, catedrático de Universitat Ramon Llull, augura que España será rescatada en otoño. / CATERINA BARJAU
Santiago Niño-Becerra, catedrático de Universitat Ramon Llull, augura que España será rescatada en otoño, aunque no usarán el término rescate. / CATERINA BARJAU

Entre los galones de Santiago Niño-Becerra (Barcelona, 1951) figura el de haber predicho la crisis de 2008. Catedrático de Estructura Económica en el IQS de la Universitat Ramon Llull de Barcelona, ahora vaticina que en otoño España será rescatada. Los eufemismos políticos ya se encargarán de que no pase por un rescate, sino por otra cosa menos "fea": intervención, seguimiento, monitorización o, como dice él, "unas sugerencias".

En todo caso, Niño-Becerra deja claro que la pandemia del coronavirus no ha causado este socavón económico: simplemente ha acelerado un bache del que ya nos había advertido en sus libros. Ahora, el volantazo para esquivarlo se antoja imposible. No conseguiremos, según el economista, enderezar este coche marca España hasta dentro de cuatro años. Toma el testigo de Vicenç Navarro en la serie Hoy es el futuro, que ve "muy oscuro".

Al contrario que el aventurero y presentador de Volando VoyJesús Calleja, quien reflexiona en la siguiente entrevista sobre la calidad de vivir en un pueblo y sobre el cambio climático: "Cuando nos dé un susto de verdad, para eso no habrá vacunas y el colapso será total".

En El crash: tercera fase (Roca Editorial) sostiene que la crisis de 2008 no ha terminado y que seguirá dando sus últimos coletazos hasta dentro de cuatro años.

La crisis de 2008 es sistémica, igual que la de 1873 y la de 1929, que pasaron por fases. En esta hemos tenido una fase 0, hasta mayo de 2010, cuya reacción automática fue hacer obras públicas: el famoso Plan E (Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo).

Después, en 2012, vino la fase de austeridad, cuyo objetivo era rebajar el déficit como fuese, con tipos de interés cero y deudas públicas masivas —o sea, con compras—.

Pero el estímulo de las anfetas se agota en otoño de 2018 y las previsiones de la OCDE y del FMI cada vez son peores. También las del Gobierno español, que no puede cumplir con sus objetivos de déficit. Cuatro años, sí, pero la pandemia lo ha acelerado todo.

Las anfetaminas: todo lo que sube baja…

Así es. El BCE inyectó masivamente dinero gratis en el sistema para sostenerlo y evitar una crisis de deuda —piensa que la prima de riesgo de España estaba aumentando—. Ese freno produjo una economía dopada, cuyo efecto es limitado, porque llega un momento en que los estímulos ya no tiran y hay una caída.

De repente, durante la tercera fase llega la covid-19, en pleno enlentecimiento económico, que tenía que durar hasta 2023-2024. Sin embargo, el coronavirus va a causar un efecto acelerador, que implicará una implementación más rápida de la tecnología, el aumento del poder de las grandes corporaciones y, quizás, la ayuda o el rescate de los Estados, cuyo poder irá a menos. 

Lo estamos viendo con la catarata de ¿ayudas? de los Bancos Centrales a los Estados: estamos pasando de la economía dopada a la economía sostenida.

El Estado, a punto de perder la mayúscula...

La fase de los Estados ha acabado, porque cada vez pintan menos. De hecho, si se suma la facturación en 2019 de las diez principales compañías del mundo, la cifra es mayor que el PIB del Reino Unido.

"¿Un deseo esperanzador pero factible? Que en España, de una vez por todas, se persiga el fraude fiscal. Así se arreglarían muchas cosas"

No obstante, en este momento de shock, el Estado ha puesto la pasta. Bueno, en realidad el dinero lo hemos puesto todos, que somos quienes estamos pagando los fondos para financiar los ERTE, las prórrogas de los impuestos, etcétera. Eso sí, una vez que pase esta fase de ayuda, rescate o llámala como quieras, el Estado empezará a caer y tendrá una menor importancia.

Entiende el coronavirus como la estocada a una economía que ya estaba herida.

Claro, la crisis no fue provocada por el coronavirus, porque la fase de enlentecimiento económico había comenzado en otoño de 2018. Cuidado, porque se está vendiendo la idea de que la covid-19 ha destrozado una situación maravillosa, pero no es cierto. En España y en todos lados estábamos en una fase de caída y de retroceso. La pandemia solo ha empeorado algo que ya estaba mal, lo que pasa es que unos sitios estaban peor que otros.

"La situación económica de España está tan degradada que no habrá otra salida que el rescate"

Por ejemplo, en nuestro país la situación era más crítica que en Dinamarca, Países Bajos o Austria. Hablo a nivel económico, no sanitario, porque el coronavirus también ha afectado a otros Estados. Sin embargo, Países Bajos cerró el año pasado con superávit, mientras que España registró un déficit de 32.000 millones de euros.

¿Prevé un rescate o una intervención en otoño? Disculpe, no es una pregunta, sino una afirmación que hizo usted en su día.

Sí, usted lo ha planteado como una pregunta, y está bien formulada. A día de hoy, la situación está tan degradada que no habrá otra salida. Pienso que no lo llamarán rescate, pero en realidad será eso.

O, por usar un término más suave, una intervención.

El rescate está asociado a cosas muy feas. No creo que haya un rescate como tal, pero sí una intervención, un seguimiento, una monitorización o unas sugerencias...

O sea, un eufemismo.

En el fondo, es lo mismo: "España, ven p’aquí y haz todo esto".

No se le ve muy optimista…

¿Qué es ser optimista? ¿Decir que a todos nos va a ir muy bien y que nos compraremos un Ferrari? ¡Es absurdo! La economía española estaba en una situación muy complicada y el coronavirus la ha empeorado.

Usted comenta que no me ve muy optimista… ¿Nos vamos a morir todos? ¡Hombre, claro que no! ¿Saldremos de esta? Por supuesto, pero más pobres. Bueno, hablo de la media, porque unos cuantos saldrán más ricos...

¿Quiénes se enriquecerán?

Evidentemente, en esta nueva situación hacia la que vamos el elemento fundamental va a ser el capital. La emergencia del coronavirus está beneficiando a alguna gente. Por ejemplo, a las plataformas tecnológicas y digitales, a las grandes corporaciones, a los fondos de inversión y a los grandes tenedores de capital.

Algunos estarán comprando barato y luego…

Efectivamente. Unos están comprando barato para especular, mientras que otros, como Amazon, están batiendo récords de ventas.

¿Le parece ético que, durante el confinamiento, se haya recurrido tanto a los servicios de paquetería y a los mensajeros? No hablo de compras básicas, sino de pedidos que podrían haber esperado, sin necesidad de exponer a esos trabajadores.

Eso se hubiera podido evitar. La Justicia francesa [tras las denuncias de los sindicatos] llegó a ordenar a Amazon que limitase las ventas a productos de primera necesidad. ¿Por qué no hizo lo mismo el Gobierno español? Lo desconozco.

El capitalismo seguirá siendo un dinosaurio que seguirá ahí cuando nos despertemos de la pesadilla.

El capitalismo es un sistema económico que sustituye al mercantilista, que a su vez había sustituido al feudal. Tendrá un final y se morirá como todos los sistemas, que duran aproximadamente unos 250 años. Esto quiere decir que, entre 2060 y 2070, el capitalismo desaparecerá.

Después de esta crisis económica y del coronavirus, seguirá habiendo capitalismo, pero será diferente, de la misma forma que el de hoy no se parece en nada al de 1890.

"Veo muy oscuro el futuro de España. Las previsiones del Gobierno son terroríficas. Ojo, las del Gobierno…"

El modelo va cambiando dentro del sistema. O sea, el modelo es cómo el sistema se manifiesta en cada momento. Y las crisis sistémicas fuerzan al cambio de modelo. Cuando estalla la Gran Depresión, se agota el que había y se sale del crac del 29 con otro diferente, aunque siempre dentro del capitalismo. Pues ahora sucederá lo mismo.

¿Por qué las experiencias recientes no contribuyen a un cambio de modelo —o quizás debería decir sistema— económico? ¿O contempla el capitalismo como el mejor de los peores sistemas posibles?

No. El capitalismo nació a principios del siglo XIX como consecuencia de la evolución histórica. ¿Y qué generó la aparición del capitalismo? La revolución industrial. Es decir, la máquina de vapor, una nueva tecnología que permitió incrementar la productividad. A la que habría que sumar la eclosión de la clase burguesa, etcétera. Ahora no es que podamos escoger otro sistema, es que solo hay este: no existe otra posibilidad.

¿Qué pasará? Pues que se agotará, como le sucedió al sistema feudal a principios del siglo XVI. ¿Cómo lo veremos? No nos despertaremos un día y se habrá terminado, sino que iremos viendo una creciente colaboración entre corporaciones, una reducción del individualismo, una paulatina caída del poder del Estado y de los nacionalismos —adosados o conectados a países—, una dilución de las fronteras, una pérdida de importancia de las monedas —identificadas hasta ahora con la soberanía nacional—, etcétera.

Incluso se advierten cambios en el concepto de la propiedad privada.

Hay signos que indican que la propiedad privada está muriéndose. Véase el car sharing [vehículos compartidos]: ya no hace falta comprar un automóvil, sino que pagas por usarlo durante el tiempo que lo necesitas. Es decir, ya no es tu coche, tu moto o tu bicicleta.

"¿Saldrá España de esta crisis económica? Por supuesto, pero más pobres. Bueno, hablo de la media, porque unos cuantos se enriquecerán..."

Hay otras manifestaciones —como el leasing [alquiler con derecho de compra] o el renting [contrato de alquiler a largo plazo de un bien]— de que el sistema capitalista está perdiendo preponderancia. Sin embargo, usted puede decirme: "Este vehículo que uso de cuatro a seis es de alguien". Pues sí, pertenece a un gran fondo que quizás posee un millón de coches en todo el mundo. Y este es solo un ejemplo, porque con el tiempo veremos más.

Muchas empresas, en el futuro, soltarán lastre: o sea, parte de sus trabajadores. Una de las causas podría ser la robotización. Pero si son despedidos o sus sueldos menguan, ¿quién consumirá si se reduce su poder adquisitivo? ¿La oferta será destinada a la exportación: países boyantes, emergentes, nuevos ricos o con grandes masas que se están incorporando a la demanda, como sucede en China?

No. Esto será en parte solucionado por la renta básica. La caída del factor trabajo llevará a un creciente subempleo con menores remuneraciones. Implantada la renta básica, el aumento brutal de la productividad hará que el precio de los bienes básicos caiga. Y las personas con sueldos bajos podrán sobrevivir, pero no comprarse un Ferrari.

Resulta curioso que medidas como la renta básica universal —demonizada hasta hace poco por tantos— haya terminado siendo abrazada por algunos economistas neoliberales.

Uno de los que más defendió la renta básica en los años setenta fue Milton Friedman, un economista ultraliberal. Aunque, eso sí, él vino a decir: "Con renta básica, fuera cualquier otro subsidio".

En algunos países o regiones no dejaría de ser un subsidio insuficiente para vivir en condiciones dignas.

En primer lugar, la renta básica tiene que estar adaptada al poder adquisitivo de cada lugar. Si la renta umbral de pobreza en Navarra es de 11.000 euros y en Andalucía es de 6.500, la renta básica ha de estar adaptada al poder adquisitivo de ambas comunidades. En segundo lugar, no está pensada para sustituir nada, sino para ser un soporte y un apoyo para que una persona se arriesgue, busque otro trabajo o pueda aceptar un subempleo complementado con ese subsidio. En Botsuana, por ejemplo, no ha desincentivado la búsqueda de empleo.

Ese argumento se ha usado —por diversas personas, en diferentes países y en distintas épocas— para atacarla, pero hay experimentos que la avalan. Ahora bien, no estamos hablando de subsidios de 10.000 euros mensuales...

En todo caso, la gran diferencia es que la renta mínima de inserción está condicionada [a no percibir ningún ingreso o a determinados compromisos], mientras que la renta básica universal, no. En este tema, yo estoy totalmente de acuerdo con la postura de Daniel Raventós.

Santiago Niño-Becerra cree que los Estados perderán peso tras la crisis del coronavirus. / LOS LIBROS DEL LINCE

Malos tiempos para el sector turístico. ¿Habría que replantear el modelo productivo español?

A principios de los años noventa ya se argumentaba que había que replantear el modelo productivo español en general. Había una excesiva dependencia del turismo, aunque también un gran peso de la hostelería y del ocio, mucha industria del automóvil sin ningún centro de decisión, etcétera.

"La fase de los Estados ha acabado. Cada vez pintan menos"

Aquí teníamos diecisiete plantas de ensamblaje —bueno, dieciséis a partir de diciembre, cuando cierre Nissan—, pero ¿quién daba las órdenes? Si mañana Volkswagen decide clausurar su planta de Navarra, la cierra… y España no puede hacer absolutamente nada.

¿Cómo habría que replantearlo?

La época de los países ya ha pasado. En Alemania —potente, puntero, un peso pesado en Europa— la economía está aguantada por cuatro länder, lo mismo que sucede en Francia o en Reino Unido. Incluso habría que replantear los modelos de administración nacional. Las comunidades autónomas son carísimas y España no se lo puede permitir. Además, estructuralmente cada región tiene un peso económico distinto.

Por citar un caso, Asturias recibe cada año del Estado el 14% de su PIB, algo que no es lógico ni normal. No hay que repensar España, sino cada zona de España. Habría que preguntarse, por ejemplo, qué pasa con Asturias. Porque no es sostenible...

¿Y qué haría usted con Asturias?

No lo sé, pero sucede lo mismo en Extremadura y en otras regiones. Esto es extrapolable a las pensiones: la Seguridad Social tiene un déficit acumulado de 200.000 millones de euros. Esto no se aguanta, por eso hay que repensarlo.

De la hucha de las pensiones han sacado dinero para afrontar otros pagos, ¿no?

No lo sé. De eso tiene que ocuparse el Tribunal de Cuentas. En cualquier caso, si se compara lo que se ingresa cada año por cotizaciones sociales y lo que se destina a las pensiones, los gastos son muy superiores a los ingresos.

¿De qué color ve el futuro?

¿El futuro de quién?

[Risas. Maldita la gracia]

¡Claro! El futuro de Dinamarca lo veo francamente bien, aunque el de España lo veo muy oscuro. Las previsiones del Gobierno son terroríficas. Ojo, las del Gobierno… ¿¡Usted me dirá!?

¿Un deseo esperanzador, pero factible?

Que en España, de una vez por todas, quien debe hacerlo se ponga a perseguir el fraude y la elusión; que se llegue a una política fiscal europea. Así se arreglarían muchas cosas.

¿Y un mal augurio? Y no me refiero a que le desee algo malo al país.

La economía española es totalmente dependiente. Y esa dependencia no va a desaparecer.

¿Dependiente de…?

De todo. España es el segundo país del mundo en deuda exterior y tiene dependencia energética, de capitales, de... Mira, por depender, hasta dependemos de que vengan los turistas.