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Borràs y Turull, un matrimonio de conveniencia malavenido para dirigir JxCat

La candidatura conjunta aleja la posibilidad de una confrontación abierta por el control del partido tras el paso al lado del expresident Puigdemont pero hace prever nuevas turbulencias en la dirección. Ambos líderes, de perfiles muy distantes, pertenecen a sectores opuestos de la formación con visiones diferentes sobre las principales cuestiones del país.

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, i l'exconseller Jordi Turull, a la seu de Junts.
La presidenta del Parlament, Laura Borràs, y el exconseller, Jordi Turull, a la cabeza de de Junts. Natàlia Segura / ACN

Empieza una nueva etapa en Junts per Catalunya con el relevo de los principales liderazgos y, en especial, el paso al lado de su principal impulsor, el expresident Carles Puigdemont. Dos años después de la creación de este nuevo espacio político en la órbita postconvergent, Puigdemont deja el cargo y también lo hace su mano derecha, el hasta ahora secretario general Jordi Sànchez.

Con el acuerdo entre la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y el exconseller y expreso político Jordi Turull, anunciado a principios de semana, se aleja la posibilidad de una confrontación abierta por el control de partido. El relevo se oficializará en el próximo Congreso, el 4 de junio. Pero las diferencias entre las dos figuras y los sectores que representan no hacen prever que se acaben las turbulencias en la dirección de la formación, que todavía está buscando su lugar en el espectro de partidos tras la transformación del espacio postconvergent en los últimos años.

La candidatura conjunta evita unas primarias que hubiesen fracturado aún más el partido

El tándem Turull-Borràs se ha forjado después de semanas de negociaciones y con la incertidumbre sobre si realmente acabaría produciéndose. A priori Turull, hombre de partido con una trayectoria de décadas en CDC, cuenta con el apoyo mayoritario del aparato de cargos institucionales, pero Borràs triunfa entre las bases y tiene un gran apoyo popular. La candidatura conjunta unifica estos apoyos y evita unas primarias que hubiesen podido fracturar aún más el partido, pero también plantea dudas sobre la línea que seguirá la formación y si habrá un encaje entre ambas figuras, de perfiles muy alejados.

Borràs, que será la nueva presidenta del partido, ha forzado el refuerzo de esta figura a fin de que tenga responsabilidades compartidas con la secretaría general. Ha conseguido superar así la propuesta recogida en el manifiesto impulsado por las filas turullistas que se quedaba en una presidencia simbólica, como hasta ahora. Este cambio implicará modificar los estatutos.

Para suscribir el acuerdo, la presidenta del Parlament se ha querido asegurar también otras dos condiciones: someter a una auditoría los acuerdos de gobierno en la Generalitat -con ERC- y en la Diputació de Barcelona -con el PSC- y colocar a un secretario de organización cercano a ella. Será David Torrents, mosso d'Esquadra en excedencia y concejal en Badalona.

Está por ver si el tándem que empezará a dirigir el partido en junio conseguirá llegar a acuerdos en cuanto a los grandes temas que marcan la actualidad catalana, como son el propio papel de JxCat en el Govern y las relaciones con el Gobierno, cuestiones sobre las cuales han tenido ya diferencias por los sectores opuestos que encabezan. De momento, tan sólo dos días después de la oficialización de la candidatura, la dirección ya ha decidido desmarcarse definitivamente del acuerdo por la modificación de la ley de Política Lingüística, uno de los asuntos que el partido tenía pendiente y dónde parece que se habría impuesto el sector de Borràs.

Jordi Turull, de "fontanero" a secretario general

Jordi Turull (Parets del Vallès, 1966) pertenece al sector pragmático del partido, donde se engloban la mayoría de dirigentes que habían estado en la antigua Convergència. Hombre de partido de toda la vida, Turull entró en el Govern como conseller de la Presidència meses antes del 1-O. Contaba con una trayectoria de años con roles importantes tanto dentro del partido como del grupo parlamentario, del que fue primero portavoz y después presidente.

Turull ha tenido roles destacados en el partido, en el grupo parlamentario y en el Govern

Su trabajo dentro de la formación, poco visible a nivel mediático pero de envergadura y constante, le ha valido que se le considere como uno de los "fontaneros" de la formación, como se conoce en la jerga política. Militante desde 1983 en la antigua CDC, primero en las juventudes y después en la formación como tal, es partidario de que JxCat gobierne y se implicó personalmente en las negociaciones para conseguir la actual coalición con ERC, hace un año.

De perfil liberal, además de conseller de la Presidència fue portavoz del Govern de Carles Puigdemont en los últimos meses de la legislatura, antes de la aplicación del 155. Hasta ahora era uno de los cuatro vicepresidentes del partido. Con su ascensión a secretario general recupera la presencia en primera línea política, que había quedado en un segundo plano durante su encarcelamiento y el indulto posterior.

En 2017 fue la primera vez que empezó a ganar notoriedad pública con los cargos en el Govern y el intento de ser investido presidente de la Generalitat tras las elecciones post-155. Un paso adelante que quedó truncado por una primera investidura fallida por la polémica negativa a votar 'sí' de la CUP y una segunda que ya no se produjo debido a la orden de encarcelamiento que el Tribunal Supremo dictó al día siguiente frustrando la segunda vuelta de la votación que le podía haber dado la presidencia de la Generalitat. Cinco años después, cuatro de ellos en prisión, Turull vuelve a la primera línea de la política haciendo cesiones importantes a la otra ala poderosa de su partido, la que encabeza Borràs.

Laura Borràs, una académica al frente del partido

Borràs ha sido consellera y portavoz de JxCat en Madrid

A diferencia de Turull, Laura Borràs (Barcelona, 1970) entró en política en 2017 como independiente y representa al sector del partido con un discurso unilateralista y menos partidario de gobernar. Licenciada en Filología Catalana y doctora en Filología Románica por la Universitat de Barcelona (UB), Borràs se dedicaba fundamentalmente a la docencia y la investigación universitaria.

En 2013 fue nombrada directora de la Institució de les Lletres Catalanes por el entonces conseller de Cultura, Ferran Mascarell, un cargo que ostentó hasta 2017. Por esta etapa tiene actualmente un caso abierto en el Tribunal Supremo por un presunto fraccionamiento de contratos y está pendiente de la apertura de juicio oral, algo que podría costarle el cargo de presidenta del Parlament y también el escaño, aunque no está clara la respuesta que dará el independentismo cuando se inicie el juicio. Según un artículo del reglamento de la cámara, el miembro que sea juzgado por corrupción tendrá que dejar sus funciones, pero Junts, ERC y la CUP aún no han acordado qué harán al respecto.

Borràs empezó en 2017 una ascensión meteórica en la política. Se presentó en las listas de JxCat por las elecciones del Parlament como independiente, en lo que era el embrión del actual partido. Una vez elegida diputada, el entonces president Quim Torra la nombró consellera de Cultura, aunque fue un mandato fugaz (2018-2019). Lo dejó para ir a Madrid, donde fue diputada en el Congreso y portavoz del grupo de JxCat hasta el día antes del inicio de la XIII legislatura del Parlament, en marzo de 2021.

Desde entonces es la presidenta de la cámara, un cargo que eligió por delante de ser vicepresidenta del Govern. Como candidata real a la presidencia de la Generalitat en las elecciones del 14-F -Puigdemont ostentaba el primer puesto de forma simbólica-, a Borràs le hubiera tocado asumir la vicepresidencia, pero su reticencia al acuerdo con ERC y la mayor visibilidad al frente del Parlament le llevaron a declinar la posición. Dentro del partido, ocupaba hasta ahora la secretaría de Derechos y Libertades.

Borràs defiende unas posiciones más unilaterales en cuanto a la actuación del partido, tanto respecto al Estado como con el resto de formaciones, entre ellas ERC. Su constante flirteo con la desobediencia se ha visto cuestionado en varias ocasiones, la más reciente la gestión del caso Pau Juvillà y la retirada de su escaño. Borràs había asegurado que esto no pasaría, a diferencia de lo que había hecho su predecesor, Roger Torrent, con el escaño de Quim Torra. Unas declaraciones que quedaron desacreditadas después de que el acta le fuera efectivamente retirada, pese a los intentos de construir un relato mediático que lo negara.

La diferencia tanto en el discurso como en las posiciones de ambos líderes hacen prever un tándem complicado en tanto que con la nueva estructura del partido las decisiones quedarán repartidas al 50%.

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