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Elecciones 26M Aragón: tríos y cuartetos inciertos en el país de las minorías

Izquierda y derecha tratan de derrotar a unos sondeos que cuestionan la viabilidad anticipada de cualquier pacto para la próxima legislatura mientras los resultados del bloque conservador en las generales amenazan la continuidad de alianza progresista en unas autonómicas en las que la potencia local de Cha y el Par resultará clave para determinar el resultado, 

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GRAFICO 26M ARAGÓN

Uno de los pocos pronósticos seguros sobre los resultados del 26 de mayo en las elecciones autonómicas en Aragón apunta a que esta comunidad mantendrá la constante que solo comparte con Navarra, Euskadi y Canarias: ningún partido tendrá mayoría absoluta, como siempre ha ocurrido.

Otro indica que ningún candidato llegará al despacho del Pignatelli sin el apoyo de, al menos, otros dos partidos; salvo la improbable alianza de PSOE y PP, claro.A partir de ahí los pronósticos lo dejan todo en el aire, algo habitual en una comunidad en la que cuatro de las nueve investiduras las ha obtenido un candidato que no había sido el más votado.

De hecho, la encuesta preelectoral del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) no da por seguro, por el tramo ‘corto’ de diputados asegurados, ninguno de los tres posibles pactos que se perfilan: ni la reedición del acuerdo de las izquierdas, que se quedaría a un escaño de la mayoría absoluta necesaria para una investidura (4); ni la alianza PSOE-C’s, que estaría a dos con la eventual participación del Par, ni el cuatripartito de centro-derecha, que ni siquiera llegaría a los votos necesarios para la investidura con el pronóstico ‘largo’ al quedar fuera Vox, algo que no ocurre en las otras dos opciones.

Otra cosa son las posibilidades que, en función de los resultados, podría dar el juego de abstenciones para una investidura en segunda vuelta.

Los pronósticos del CIS dan más posibilidades al cuatripartito de izquierdas (PSOE-Podemos-Cha-IU) y al tripartito de centro amplio, mientras la extrapolación de los resultados de las generales apunta en otra dirección. La izquierda se quedaría sin posibilidades al sumar solo 31 de los 34 escaños necesarios mientras tanto el bloque centrista (39) como el derechista (36) dispondrían de posibilidades holgadas. Con un detalle importante: C’s sería la primera fuerza de este último, lo que le situaría en la encrucijada de ser el socio minoritario del PSOE o el mayoritario de un pacto a la andaluza (o un trío estable) con PP y Vox.

La importancia de las listas municipales

Los resultados del 28 de abril, en los que el bloque de centro-derecha sacó casi 50.000 votos de ventaja al de centro-izquierda (389.780 por 341.701) con ‘sorpasso’ de C’s al PP, abren la puerta a esta última posibilidad. De ahí los llamamientos a la movilización del actual presidente, el socialista Javier Lambán.

Sera como sea, los equilibrios que apuntan los pronósticos cambiarán el 26 de mayo, tanto en general como dentro de cada uno de los tres bloques por la sencilla razón de que en las autonómicas intervendrán nuevos actores con expectativas de obtener representación. IU y Podemos-Equo comparecen por separado y Cha y Par, que obtuvieron 30.618 y 45.846 sufragios en las últimas autonómicas y cuyos votantes tuvieron que optar en abril entre el voto útil y la abstención, presentan listas.

Estos dos últimos cuentan con una baza clave en una comunidad en la que, tradicionalmente, el voto de las municipales que se ejerce ese mismo día arrastra papeletas a la urna de las autonómicas, especialmente en el ámbito rural.
Cha presenta 183 candidaturas, 518 menos que el PSOE, sí, pero 67 más de las que suman IU (59) y Podemos (57). Y el Par, que conserva una amplia implantación en Teruel y Huesca y que está tratando de ocupar un espacio centrista y moderado cada vez más huérfano ante el volantazo neocón de Ciudadanos y la derechización del PP de Casado, ha armado 463, dos tercios de las 652 del PP, que le ha fichado varias decenas de candidatos entre los que se incluye el de Manchones, y casi el triple que las 172 de C’s. Vox solo presenta una veintena de listas.

Más sondeos preelectorales

Electomanía, por su parte, roza el ‘café para todos’: sitúa a la coalición PSOE-Podemos/Equo-Cha a un escaño de la mayoría absoluta (con IU sin representación) y da como viables tanto el pacto centrista (36, más cuatro del Par) como un cuatripartito de centro-derecha (34) liderado por C’s.

El último sondeo publicado este domingo por Heraldo, lo deja todo abierto al dar a la izquierda una horquilla de 33 a 36 al centro-derecha, otra de 31 a 36 con el PP por delante de Ciudadanos y asignar de 34 a 38 al PSOE-C’s-Par, con 4 diputados asentados para esta última formación.

“Va a haber que tener en cuenta muchos factores. No solo la participación de nuevos actores en relación con las generales con los que el voto se redistribuirá, sino también otros como la gestión de las expectativas tras el 28-A, del que la izquierda salió emocionalmente reforzada y la derecha debilitada pese a que esta última ganó en votos”, explica el sociólogo David Pac, que también destaca la importancia que tendrá la participación, y cómo se produce esta dentro de cada bloque, tras el elevado 77,6% de hace unas semanas (78,3% en Zaragoza).

Unanimidad para la pequeña ‘revolución social’

Mientras tanto, los candidatos con mejores expectativas guardan silencio sobre las alianzas que prefieren para la próxima legislatura en una campaña anodina en la que la polémica por las convalidaciones en la universidad Rey Juan Carlos al candidato del PP, Luis María Beamonte, apenas han sido objeto de debate, en la que los partidos se centran en microactos y en la que los collages de monólogos que están resultando ser los debates a ocho lastran el interés ciudadano.

Tampoco deja de ser un clásico de la política aragonesa, una comunidad en la que los tormentosos debates ‘de la marmota’ tienden a cronificarse (la reclamación de un túnel ferroviario en el Pirineo, el temor a un trasvase, los litigios del arte sacro con Catalunya) y que cierra una legislatura en la que tanto las unanimidades como la multilateralidad han provocado sorpresas. Entre ellas, la incapacidad de la izquierda para sacar adelante una renta básica que figuraba en todos los programas.

Pese a esa laguna, amplia y profunda, la pequeña revolución social, con leyes de igualdad, de pobreza energética, de no discriminación LGTBI, de emergencia económica o el blindaje del ‘mínimo vital’, entre otras, salió adelante por unanimidad en un parlamento con siete partidos mientras las de carácter económico provocaban una geometría variable de alianzas.

Alianzas variables y sordinas

La izquierda aprobaba en bloque la reforma fiscal que elevaba los impuestos a los ricos y a las eléctricas mientras el PIB seguía creciendo a velocidad de vértigo, pero el PSOE optaba por el centro-derecha para rebajar el tributo de Sucesiones a las familias más pudientes o para garantizar la financiación de la escuela concertada, mientras Par y C’s, respectivamente, se sumaban al bloque progresista para aprobar las leyes de Derechos Históricos y de Memoria Democrática.

La campaña, por último, trata con sordina algunas incógnitas que sí están en la calle y que afectan a las cosas de comer, como una proliferación de las macrogranjas que está provocando efectos irreversibles en los acuíferos y abocando al cierre a las explotaciones tradicionales familiares, la transición hacia el coche eléctrico de la principal industria de la comunidad (Opel) que traerá una merma del empleo en el sector como en el resto del planeta, los problemas de los autónomos para sacar adelante sus negocios, la amenaza que supone para el mundo rural la envejecida pirámide demográfica de estos últimos o el aprovechamiento del pujante ramo de las energías renovables en clave territorial mientras la térmica de Andorra.

Tampoco entran en los ‘grandes’ debates el macromatadero de Binéfar ni la situación procesal de su promotor, el italiano Piero Pini. ¿No estaba prevista la inauguración en plena campaña?

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