Público
Público

Iturgaiz toma el control del PP vasco tras las maniobras de Casado para deshacerse del sector moderado

Una junta telemática elegirá este jueves al excandidato a lehendakari como nuevo presidente autonómico del partido, un cargo que ya ocupó en otras tres ocasiones. Génova evita así la celebración de un congreso regional, lo que podría haber torcido sus planes: la línea próxima a Alfonso Alonso no descartaba pugnar por la dirección con el apoyo de las bases.

Iturgaiz y Casado
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, saluda a Carlos Iturgaiz antes de la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del partido celebrado en julio pasado. EUROPA PRESS/RICARDO RUBIO

Primero perdieron la batalla, luego las elecciones y ahora, la guerra. El sector moderado del PP vasco, defensor de la tradición foralista y muy crítico con el viraje hacia posiciones próximas a Vox, verá este jueves cómo se apagan sus últimas voces en detrimento de la línea más dura que encarna Carlos Iturgaiz. Ni los malos resultados cosechados en las elecciones autonómicas de julio pasado ni la inevitable crisis interna han hecho cambiar de idea al líder nacional, Pablo Casado, quien ahora verá concluir su plan. Un plan, temen en Euskadi, con destino incierto.

A las 17.30 de este jueves, los miembros de la Junta regional del PP vasco –órgano de dirección de este partido– se verán las caras de forma telemática. El objetivo de la reunión no será otro que renovar el cargo de presidente de esta formación, cubierto de forma interina por la sorayista Amaya Fernández desde que Alfonso Alonso, ex ministro de Sanidad con Rajoy y ex rostro de los populares en Euskadi, anunciara en febrero pasado que daba un paso al costado y abandonaba la actividad política.

Alonso se marchó porque aterrizó Iturgaiz. O mejor dicho, porque la dirección nacional del partido decidió que el ex líder del partido –ya fue su presidente entre 1996 y 2004– y fiel representante de la rama dura, desembarcase nuevamente en la primera línea, ahora como candidato a lehendakari. En realidad, la mayoría de la dirección vasca quería que el postulante fuese Alonso, pero Casado tenía otro plan y la última palabra fue, literalmente, suya.

Aquello ocurrió en febrero. Luego llegó la pandemia, se suspendieron las autonómicas –Urkullu las había convocado inicialmente para abril– y se alargó la incertidumbre de los populares vascos, que criticaban las actuaciones del candidato impuesto por Madrid. "Vamos como un pollo sin cabeza", llegaron a afirmar a Público desde las entrañas del partido, donde criticaban el lenguaje "cuasi guerracivilista" del postulante, que se estrenó hablando del "fasciocomunismo" que, a su criterio, gobierna hoy en España.

 Los peores presagios del "alonsismo" se hicieron reales el 12 de julio: en las elecciones vascas celebradas ese día, el PP de Iturgaiz, que acudía en coalición con Ciudadanos, obtuvo 60.650 votos (6,7%). El acuerdo con el partido de Inés Arrimadas restó en lugar de sumar: en las autonómicas de 2016 –con Alonso como candidato a lehendakari– los populares habían tenido 107.771 votos. En 2020, con Iturgaiz al frente, recogieron los peores resultados de esta formación en Euskadi: nunca habían tenido un índice de votación tan bajo.

Cuando se cerraron las urnas, en el PP vasco creían que empezaba a cerrarse también la opción de imponer a Iturgaiz como presidente autonómico del partido. En cualquier caso, nada parecía inmediato: en la hoja de ruta del sector moderado figuraba un posible congreso regional no antes de marzo de 2021, al que no descartaban presentarse para librar una nueva batalla.

"A la imposición de la coalición con Ciudadanos y del candidato a lehendakari podría sumarse la presidencia del partido en ese congreso extraordinario del que se habla. Está por ver si las bases, quemadas por lo ocurrido en los últimos meses, se pliegan o si, por el contrario, apoyan al sector moderado en caso de que diese un paso al frente en el congreso. Las bases son mayoritariamente de una sensibilidad moderada", resumían voces cualificadas del PP vasco poco después de las elecciones de julio pasado.

Los acontecimientos se precipitaron en las últimas semanas. Una vez pasado el verano, Casado ha decidido acelerar los tiempos en Euskadi y concluir la operación que inició en febrero y que ni siquiera se vio dañada por los malos resultados electorales de julio: Iturgaiz, por proposición y decisión de Madrid, se hará este jueves por cuarta vez en su vida con el cargo de presidente del partido.

Junta sí, congreso no

La proclamación del nuevamente presidente del PP vasco se realizará mediante una discreta junta telemática extraordinaria, exactamente lo opuesto a un congreso de militantes. "El formato elegido hace altamente improbable esa posibilidad", resumieron fuentes próximas al PP vasco cuando se les preguntó si existe alguna probabilidad de que Iturgaiz no recoja los apoyos necesarios en la junta. De acuerdo a distintas fuentes consultadas por este periódico, tanto Génova como el propio Iturgaiz saben que están garantizados los apoyos suficientes en el órgano de dirección para sacar adelante su candidatura.

Por su parte, en el sector moderado no quieren hablar sobre todo esto. La hasta ahora presidenta interina del partido lleva desde mediados de septiembre sin realizar declaraciones de ningún tipo. Tampoco se ha referido a este asunto desde que se filtró en el diario El Correo (Grupo Vocento), ni tiene inicialmente previsto hacerlo de forma pública en las próximas horas. Iturgaiz, el político cercano a los postulados de Vox, ha ganado la partida. 

Más noticias