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Ayuso, Álvarez de Toledo, la sombra de la corrupción y una misa por Franco: los tres meses más difíciles para Casado

La crisis del PP por el control del partido en Madrid, convertida en guerra total, no ha sido el único frente abierto en el seno de los populares durante los últimos tiempos.

07/09/2021 Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado
Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado, en una imagen de archivo. Eduardo Parra / Europa Press

"Somos un no parar". De esta forma tan sincera reconocían en los últimos días varios dirigentes del PP consultados por este medio sobre la turbulenta situación que vive su partido. La crisis en canal abierta, guerra total, por el control en Madrid, ha sido el acontecimiento que más titulares ha acaparado en los últimos tiempos. Pero la disputa con Isabel Díaz Ayuso no ha sido el único frente abierto con el que el presidente nacional, Pablo Casado, ha tenido que lidiar desde hace semanas. La vuelta a la carga de Cayetana Álvarez de Toledo, varias sentencias relacionadas con la corrupción y hasta una polémica misa por Franco han sido otros de los asuntos que han marcado la actualidad popular desde el verano. 

Y es que fue el 31 de agosto, hace tres meses, cuando comenzaron a moverse las aguas "oficialmente" dentro del PP. Aquel día comenzaba a aparecer en los medios de comunicación una idea: Ayuso quería liderar el partido en Madrid tras la celebración del próximo congreso regional. "A partir de septiembre, todo cambió", consideran en el entorno de la presidenta madrileña. 

Efectivamente, tras ese anuncio extraoficial, los cuchillos comenzaron a volar en los medios de comunicación. Tras diferentes filtraciones previas, Esperanza Aguirre tocaba la corneta en una relevante entrevista concedida a El Mundo y que comenzó a llevar la disputa a otro nivel. A la presidenta le contestó el secretario general, Teodoro García Egea, otro de los nombres claves en la batalla, señalado junto a Miguel Ángel Rodríguez en el otro sector. Y a partir de ahí la tensión fue en aumento. Las acusaciones contra los artífices de intentar impedir que Ayuso fuera la presidenta afloraron

La previa de la Convención Nacional del PP, diseñada para encumbrar a Casado, estuvo marcada por Ayuso. La presidenta madrileña programó un viaje a EEUU durante esa semana y desde Génova le negaron la posibilidad de que interviniera de forma telemática. La presencia de Ayuso el fin de semana en Valencia eclipsó completamente a su líder, que salvó los muebles estéticamente con una escenificación de lealtad por parte de su compañera. 

Parecía que llegaba una tregua al partido. Duró poco. El calendario previsto por Génova para celebrar el cónclave en Madrid seguía, y sigue, sin convencer a la presidenta autonómica. Ella quiere hacerlo cuanto antes y la dirección nacional lo ha fijado para mayo o junio. El conflicto se reavivó con fuerza la semana previa a una simbólica reunión en la sede del partido. Los órganos de dirección madrileños se encontraban por primera vez en mucho tiempo. Ayuso formalizó su candidatura y la guerra interna cobró, otra vez, una nueva dimensión. 

El desgaste electoral es reconocido internamente y los ecos de Madrid han llegado a todos los territorios. Los barones piden paz mientras otros asuntos como el modelo de votación en el Congreso madrileño serán también campo de batalla en los próximos meses. Los dos sectores hacen ya cálculos electorales ante unas más que previsibles primarias salvo que haya pacto. Y en Génova decidieron hace días "no contestar" a lo que consideran provocaciones llegadas desde la Puerta del Sol. 

La situación en Madrid está lejos de solucionarse. Los recados escuchados el pasado fin de semana en Granada, en el Congreso del PP andaluz, dan cuenta de ello

La situación está lejos de solucionarse. Los recados en diferentes direcciones escuchados el pasado fin de semana en Granada, en el marco del Congreso del PP en Andalucía, dan cuenta de ello. Mientras tanto, Ayuso y Casado no han coincidido juntos prácticamente, solo una discreta vez, desde la Convención. "Yo estaré siempre encantada de coincidir con el presidente y estar juntos", dijo Ayuso el viernes. Sea cuando sea, será noticia. 

La corrupción aún colea

El nombre de Luis Bárcenas volvió a aparecer en la vida del PP el pasado 28 de octubre. La Audiencia Nacional condenaba al extesorero popular por la realización de las obras en la sede de Génova. El partido resultaba también condenado como responsable civil subsidiario. La estrategia de Casado, anunciada en febrero junto a la intención de mudarse de sede, es el silencio. "Ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir", repiten en el PP. 

El caso es que la sombra de la corrupción no deja de perseguir a los populares sea de una manera u otra. Llamativo fue lo ocurrido en torno a la mencionada Convención Nacional. Nicolas Sarkozy fue condenado por corrupción justo el día después de que Casado y él compartieran un acto en Madrid, donde el líder del PP lo puso como ejemplo de gestión. Lo mismo pasó con el canciller de Austria, Sebastian Kurz, invitado estrella de Casado y que dimitió días después.

Además, la investigación periodística de los papeles de Pandora han salpicado también al PP. Algunos de sus invitados en dicha Convención, como el expresidente de Colombia Andrés Pastrana o el Premio Nobel Mario Vargas Llosa aparecen en la lista por tener sociedades opacas. El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, también es uno de los protagonistas. Un hecho que lo sacó de su puesto gracias a una moción de censura de la oposición. 

Durante las últimas semanas han saltado casos de corrupción en Valencia o Salamanca

Casado, en Valencia, también quiso acordarse de la exalcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, fallecida en 2016. 16 días después ll juez del Juzgado de Instrucción número 18 de València procesó a medio centenar de personas entre concejales y asesores del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de la capital en la época de Barberá por un delito de blanqueo. 

Otro caso ha saltado esta misma semana. Esta vez en Salamanca. El Juzgado de Instrucción número 2 de dicha localidad ha imputado al presidente local del PP, Javier Iglesias, a su gerente, Isabel Sánchez, y al propio partido como supuestos autores de financiación ilegal tras haber organizado las primarias de 2017. Al partido le quedan por delante otras citas judiciales relevantes por resolver como la Operación Kitchen o la segunda época de Gurtel. 

Los dardos de Álvarez de Toledo y la misa granadina

Una nueva publicación editorial abrió otro frente interno hace unos días. La exportavoz del partido, Cayetana Álvarez de Toledo, incendiaba el partido con su libro Políticamente indeseable. Con todo lujo de detalles y calificativos, la todavía diputada se despacha a gusto, en las páginas del libro y las entrevistas promocionales, contra Casado y García Egea. 

Álvarez de Toledo, defenestrada desde su destitución el pasado año, carga las tintas contra los máximos dirigentes populares. Sobre el líder del PP señala en el libro que es un "camaleón sentimental", "un bienqueda o un veleta". Los calificativos hacia el secretario general son constantes. "Su forma de hacer política son las pelotas y el peloteo", escribe en una de las páginas del libro, en las que también le acusa de "bullying"

Una actitud que ha irritado a sus compañeros de grupo parlamentario. Muchos de ellos se han pronunciado, con nombre y apellidos, contra la exportavoz en diferentes declaraciones públicas. Lo previsible, en todo caso, es que Álvarez de Toledo sea únicamente sancionada económicamente por saltarse la disciplina de voto en la renovación del Tribunal Constitucional. Otras opciones más duras, como la expulsión, le darían más alas, opinan en Génova. Para más inri, Ayuso le echó un capote a la autora del libro, algo que alimentó ciertas sospechas en Génova de operaciones conjuntas. En Sol, y la propia Ayuso, lo niegan. 

Mientras tanto, los posibles adelantos electorales sobrevuelan las comunidades de Andalucía y Castilla y León. Una estrategia que desde los territorios no ven con buenos ojos pero que Génova quiere potenciar, según las fuentes consultadas. Un nuevo frente interno a resolver. 

Para terminar el "trimestre" difícil para Casado retrocedemos hacia el 20-N. Ese día, el líder del PP participó en una misa promocionada por la Fundación Francisco Franco en la Catedral de Granada. El rastro en redes sociales de un joven que se hizo una foto con él destapó el asunto. Desde el PP no han negado los hechos, simplemente han señalado que entró sin saberlo. El asunto, por su anomalía democrática, ha llegado a medios internacionales como The Guardian.

La propia fundación franquista agradeció a Casado su participación, aunque aclarando que no lo habían invitado expresamente. "Es una anécdota y pura coincidencia", dijo esta semana la portavoz parlamentaria Cuca Gamarra. De hecho consideran que la izquierda y el Gobierno recurren al "comodín Franco" para evitar que se hablen de otros temas. El propio Casado no se ha referido al asunto en ningún momento y en el PP no han dado más explicaciones ni rectificado de ninguna manera los hechos. 

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